Es increíble la "personalidad tanguera" de nuestros conciudadanos (yo incluido), manifestando quejas por todo tipo de hechos. Nada nos parece bien, nada nos contenta, y si hay algo que nos parece bien, es por un ratito y después volvemos a la queja. Un ejemplo que nos muestra cómo somos es el fútbol donde, de una jugada a otra, felicitamos a rabiar al futbolista; y a la jugada siguiente, destrozamos con críticas e insultos al mismo que elogiábamos un rato antes. Panelistas que hablan de todo y se quejan de todo sin tener piedad de los criticados, con terminologías impensadas y muchas veces desconocidas para ellos. Periodistas que de golpe aparecen en escena pontificando sobre todo los temas, muchas veces inocentemente con la intención de no quedar al margen del mundo informativo y, malintencionadamente, muchas otras veces con la idea de inferir daño moral a jueces, políticos, funcionarios, empresarios, artistas o gente común. Gente en bares, que tomando un café con alguien (y que por cercanía nos permite escuchar la conversación), la cual casi siempre está teñida de pálidas, de opiniones negativas, de críticas al gobernante, al juez, al futbolista, al actor, al empresario, al director técnico actual de la selección nacional, al compañero de trabajo, a la novia del amigo o al soldadito de plomo. Siempre o casi, dudamos de las intenciones de los demás, dudamos de la realidad (que muchas veces es más dolorosa que la ficción), del que dijo blanco o dijo negro porque seguro quiso decir gris, y cuál sería el motivo de no decirlo directamente y bla, bla, bla, bla. La gente que viaja a países civilizados, comenta que allí no se vive de esta manera, que a pesar de opiniones críticas no se vive pensando mal de todo el mundo y de su accionar. Viven más relajadamente, tratando de pasar por el mundo aportando pensamientos y hechos positivos para el futuro de los por venir y, mientras tanto, disfrutar el ratito de vida que Dios les concedió. ¿Por qué no podemos nosotros vivir así? ¿Por qué no podemos ser más piadosos hasta con nosotros mismos? ¿Por qué y para qué vivir atrapados en una ciénaga de críticas y mal animo? Sería bueno pensarlo y tratar de cambiar cada uno de nosotros para que cambiemos todos y podamos encontrar de una vez el bienestar que nos merezcamos.

























