El pasado jueves se produjo un piquete en el centro por el cual se tuvo que cortar la calle Rioja con Maipú. En esa intersección había cuatro inspectores de tránsito ordenando la circulación. Y en Maipú y San Luis había tres inspectores conversando animadamente entre ellos. El escenario era caótico, ya que dejaban entrar en la trampa que se producía en Maipú, cruzando San Luis, o en Rioja, cruzando Laprida. Los automovilistas que caían en esta trampa tenían una única opción: entrar en el caos del centro producido por el piquete. Esto se podría evitar, tanto en este corte como en otros: de los siete inspectores disponibles en ese momento, dos se podrían haber ubicado en el corte (Rioja y Maipú), dos en San Luis y Maipú, avisando del corte, y dos en Laprida y Rioja con la misma función, de manera de darle al automovilista la opción de girar por Laprida o San Luis. Me sobra un inspector. Quizá haya otras soluciones, pero la pregunta es: ¿existe algún plan de emergencia para estos cortes sorpresivos? ¿Se tienen en cuenta el tiempo y los trastornos del ciudadano?
























