El pasado 25 de mayo nos dieron el diagnóstico de que nuestro hijo Nahuel tenía síndrome de Guillain Barré, hasta ese momento enfermedad desconocida tanto para mí como para mi esposo. Estuvo 41 días internado en terapia intensiva del Hospital Centenario. Las primeras tres semanas fueron muy críticas, pero gracias a Dios y a la magnífica atención que recibió Nahuel salió adelante. Falta mucho camino por recorrer, pero está junto a nosotros. Queremos agradecer infinitamente a todos los que hicieron posible que hoy nuestro hijo esté a nuestro lado, desde el personal de vigilancia, mucamas, enfermeros, médicos, kinesiólogos, personal directivo y en especial a los jefes de enfermeros: Estela y Luis, que gracias a ellos pudimos acompañar en todo momento a nuestro hijo. Mil gracias por la forma en que fue atendido Nahuel, con mucho profesionalismo y amor.





























