Cartas de lectores

A las autoridades de Pami II

Domingo 24 de Febrero de 2019

Mi nombre es Alejandro Guillermo Taverna, tengo 46 años, y por medio de la presente hago saber al Pami II, de calle San Lorenzo 928, de mi disconformidad en la atención médica de mi persona en el área de discapacidad. Soy afiliado al Pami con número de beneficiario 405073593306. Hago mención de la ley de Discapacidad 24.901, artículo 25, inciso 1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ley 23.660 y de las leyes N° 16.986 y 17.454. Quiero dejar en claro que soy una persona de riesgo, tengo certificado nacional de discapacidad, historia clínica, expediente N° 520-2007-07785-0-000 con fecha 8 de marzo de 2013. Se pide una nueva silla de ruedas motorizada que según Pami ya me la otorgó, hoy sigo esperando la nueva silla. ¿Alguien la vio? Otra situación que me está pasando es la atención en mi domicilio por kinesiología que se me da en cuentagotas, se piden tres veces por semana (12 sesiones), con orden médica por mi médico de cabecera y Pami me otorga sólo ocho sesiones a pesar de entregar toda la documentación burocrática requerida por el mencionado policlínico. Con la incomodidad de tener que ir dos veces todos los meses a realizar este trámite, sin considerar que tengo familia incontinente. Pregunto, ¿alguien sabe si me visitan o es una mentira mi situación? ¿Qué pasa si decido no pagar mi obra social? ¿Es el mismo absurdo? ¿Qué más puedo decir de Pami si lo vaciaron? Sólo se atiende en Buenos Aires, entonces qué hace una delegación en Rosario. ¿No es mejor cerrarlo e ir atenderme directamente en Buenos Aires?

Deberíamos sincerarnos

En nuestro país, lamentablemente, existe una incertidumbre brutal respecto de lo que la gente vaya a elegir en las próximas elecciones de representantes. La encrucijada respecto a las preferencias y opiniones de una sociedad que se muestra tan fraccionada, encaja justo en la historia de fracasos consecutivos desde lejanos días. Todo ha acontecido a partir de la pérdida de valores esenciales en la vida humana, en consonancia con la cultura del trabajo y el esfuerzo. Son muchísimas las personas que han delegado ese esfuerzo personal en un Estado que se ha vuelto gigantesco y sólo atiende las demandas de tantos devolviendo sólo migajas, que al fin de cuentas sólo entorpece el progreso y el destino de todos. Es por eso que hasta que todos estos individuos, no entiendan que un país sólo se engrandece con el trabajo, el esfuerzo y el talento de una inmensa mayoría, será inútil pensar que en cuatro años un gobierno de cualquier ideología podrá revertir el desacople, la involución y la destrucción de tantos años de promesas y engaños.

Vecinos desprotegidos

Somos 10 familias habitando un sector de un edificio céntrico cuyo fondo es lindero con una panadería situada en 3 de Febrero al 1100. Hace muchísimos años la misma se maneja con generadores muy grandes, los cuales provocan un ruido absolutamente ensordecedor que invade el interior de los departamentos de los 10 pisos de nuestro edificio, casi siempre las 24 horas del día. Hemos hecho los reclamos necesarios en la Municipalidad (tenemos expediente) y lo único que logramos fue que al realizar sucesivas mediciones los amenazaran con una clausura, a lo cual nos negamos rotundamente. No queremos que se cierre una fuente de trabajo. No conocemos a los empleados, pero imaginamos que son personas con familias. Sería bueno que ellos supieran como pensamos. Les dimos la oportunidad a los dueños de que hicieran las reparaciones necesarias para terminar con el ruido imparable las 24 horas de cada día de nuestra lastimosa vida. Lo mejoraron un tiempo. Ahora se ha vuelto a la "anormalidad" que no nos permite hablar, estudiar, dormir, conversar, vivir en paz en nuestros hogares. Llevamos hoy varios días de imparable ruido. Y lo triste de todo esto es que no sabemos que más hacer. No queremos que cierren. Queremos que nos saquen el ruido. Durante años muchas personas se han mudado en diferentes oportunidades, vendiendo o alquilando sus propiedades. Hoy dada la situación económica eso no se puede. Nos sentimos solos y absolutamente desamparados en el medio de la constante agresión de los dueños de la panadería.

Por un cambio social

Estamos presenciando y formando parte de un cambio profundo en la Argentina, y no hablo del gobierno, hablo de nosotros. La frase "y qué querés, la gente es idiota en este país", antes cuando ganaba el kirchnerismo y ahora mismo, refleja un hastío que nos llevaba a una apatía democrática, no creíamos en nada. Con el 54 por ciento de Cristina nos comió el desencanto y nos llevó a mandar todo al demonio, tal grado de corrupción no podía ni debía ser tolerado. Pero un 54 por ciento dijo "sí, queremos". Game over, democracia. Ahora, y con forceps mentales por la economía, votamos conscientes, con diferentes grados de temor, pero conscientes de lo que no queremos más. Y en este cambio que estamos produciendo, también es un marcarle la cancha al actual gobierno, o sea, apoyamos, pero no somos boludos.

El "rana" que hizo "sapo"

La diferencia fundamental entre el "canchero" y el "fanfa" es que el primero tiene dominio de su campo de acción o turf (es un "capo"), mientras que el último anuncia, celebra y dedica sus triunfos antes de lograrlos. El canchero piensa, calcula, predice, y por sobre todas las cosas, siempre toma contacto con la realidad circundante. El "fanfa", por el contrario, sólo alberga nociones exageradas de su propia omnipotencia que alimenta con las imágenes distorsionadas del espejo de su mente: no escucha, no reflexiona, ni tiene un plan. Cuando el canchero alcanza su meta, todos se benefician, cuando el fanfa fracasa (vale decir, cuando " el rana hace sapo"), salpica a todos. Los ejemplos de ambos sobran en la historia argentina (especialmente en la del deporte), pero como los tiempos que corren imponen la discreción, dejo éstos a cargo del lector.

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