En Central el paradigma cambió. Ya no hay ilusión en el plano internacional y lo que queda es meter la cabeza de lleno para acomodar el rumbo en el terreno local y es ese cambio de escenario el que amerita una toma de decisión por parte de la comisión directiva. No hay demasiadas opciones: continuar con Matías Lequi como entrenador o nombrar a otro. Y ese nombre capaz de llevar a la dirigencia a meter un golpe de timón no es otro que Eduardo Coudet, de quien se habló ni bien Miguel Ángel Russo decidió dar un paso al costado y de quien se supo que su respuesta fue “no”. No se sabe si hubo algún cambio de parecer en el pensamiento del Chacho, pero lo que está claro es que es el único técnico, de los que están al alcance de Central, cuya contratación provocaría un impacto importante. Un análisis clave: esta especulación tiene razón de ser porque Lequi nunca fue confirmado como entrenador definitivo, ni siquiera se lo mencionó como técnico “hasta fin de año”. Si hoy, mañana o en los próximos días aparece esa confirmación todas las especulaciones dejarán de tener sentido, pero mientras eso no ocurra...
No se trata de hachar sobre el árbol que acaba de caerse, nada de eso. Es simplemente abordar un análisis que se da justo en un punto de quiebre en la vida de Central. Porque la despedida de la Copa Sudamericana sin dudas que marca un punto de inflexión en la vida canalla.
Por ahora, Lequi merece todo el respeto y el apoyo (siempre lo tuvo) por parte de la dirigencia mientras esté al frente del equipo, que no se sabe hasta cuándo será. Incluso, cada vez que le preguntaron sobre su futuro y su ilusión de convertirse en el técnico definitivo, Lequi contestó siempre con la misma frase, que él es empleado del club y que iba a estar disponible para dirigir el primer equipo el tiempo que los dirigentes consideraran necesario.
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El cuerpo técnico que encabeza Lequi, en la previa del partido del miércoles por la noche en Brasil.
Leonardo Vincenti / La Capital
El tiempo de Lequi
Es cierto, el momento en el que se produjo la salida de Russo fue particular, no por el hecho de venir de apenas dos derrotas consecutivas, sino porque se dio a días nomás del partido ante Newell’s, con el partido en La Plata ante Gimnasia en el medio. Y al toque del clásico, el inicio de la serie ante Fortaleza por Copa Sudamericana. Había que dejar que Lequi dirigiera en el Bosque y ver qué ocurría en el clásico. Después de que todo eso saliera de la mejor manera posible era obvio que el Flaco iba a estar en el ida y vuelta contra Fortaleza. Pero siempre se especuló con que el resultado de esa llave podía alterar algún comportamiento.
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Lo cierto es que en aquel momento en que Russo dio un paso al costado, los máximos referentes de la comisión directiva y ligados al fútbol, comenzaron una búsqueda incesante, pero se encontraron con varias negativas, entre ellas con la de Coudet, quien, aparentemente, adujo que tenía planes para ir a dirigir a Europa. En el medio se habló de que su intención de volver a Arroyito siempre está, pero que le parecía inapropiado regresar inmediatamente después de la salida de un enorme referente canalla como lo es Russo. Estuvo cerca de firmar con Rayados de Monterrey, pero finalmente no lo hizo, por eso sigue libre.
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Mientras el Chacho Coudet esté sin club, en Central será un nombre que suene con fuerza.
Si el Chacho ya hubiese recalado en otro club, hoy habría un porcentaje muchísimo más alto, muy cercano al ciento por ciento, de que Lequi fuera nombrado como DT definitivo, al menos hasta la finalización de la Liga Profesional. Pero el fútbol es dinamismo en su máxima expresión y siempre hay lugar para subir telones y mostrar nuevos escenarios.
Coudet implicaría un golpe de efecto
Quizá no influya en lo más mínimo la eliminación de Central de la Copa Sudamericana, pero por ahí alguien sienta que es momento de buscar un golpe de efecto, tanto desde lo emocional como desde lo deportivo.
El hermetismo con el que suele manejarse esta comisión directiva hace que cada decisión que se tome sea elaborada por muy poquitas personas, por eso desde afuera se hace complejo confirmar que las charlas con el Chacho hayan continuado en estas últimas semanas. Claro, para que esto haya sucedido debe haber habido algo trascendental: un cambio de opinión por parte de Coudet. También se desconoce.
Lequi es hoy el técnico y tiene todo para ser reafirmado en el cargo. Hasta que eso no ocurra, sólo parece haber un nombre que puede ser tomado como el “as de espadas” y que puede romper los esquemas en Arroyito: Eduardo Germán Coudet.