Siete amigos, una combi Volkswagen modelo ’83, 10 mil kilómetros de ruta y un objetivo de
estudio bien definido: explorar la arquitectura latinoamericana y vivenciar el modo en que los
habitantes se apropian de esos espacios. Ese es el principal propósito de quienes integran el
Proyecto Brasilia, un grupo de jóvenes arquitectos y estudiantes avanzados de la carrera que partió
hoy a la madrugada rumbo a la capital brasileña.
Se trata de un recorrido de un mes y medio que incluye el paso por más de cincuenta pueblos de
Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay y que enfoca la mirada sobre los matices y contrastes del
territorio latinoamericano en materia de arquitectura.
“Una guía de investigación de este viaje tiene que ver con preguntarnos si existe una
identidad latinoamericana desde la arquitectura o si la arquitectura latinoamericana responde a
algún rasgo de identidad que podamos caracterizar. Desde el principio tuvimos la inquietud de ver
si vamos a encontrar algún hilo conductor entre las distintas cosas que vamos a ver”, señala
Iván Kozenitzky, integrante del proyecto.
Durante más de 200 horas de viaje, la arquitectura estará en el camino. Intensamente habitada
por quienes pueblan esas tierras, se abrirá al interés de los viajeros de la Universidad Nacional
de Rosario (UNR) que ansían descubrirla desde una mirada ávida y comprometida.
“Lo que vemos es que hay mucha arquitectura original y originaria de esta región y
queremos explorarla, experimentarla”, dice Santiago Vescovo y desliza de este modo que la
idea es recorrer, lugares, obras, ciudades y armar un registro con todo el material recolectado.
Desde el transcurso del recorrido se podrán ver fotos y algunos escritos en el sitio
www.proyectobrasilia.com.ar, un portal que se
constituirá como diario de viaje y en el que se volcará periódicamente información sobre los sitios
visitados.
La mirada en América latina. Los miembros del Proyecto Brasilia coinciden en que los viajes,
históricamente, “han sido una parte muy importante en la formación del arquitecto”
porque hay un abanico de detalles y conocimientos que sólo pueden aprehenderse en la experiencia
misma del recorrido.
En este viaje que emprendieron por el sur de América Latina, el itinerario se vuelve
especialmente rico en materia de investigación, porque abre las puertas a una arquitectura
exiguamente abordada y que ocupa muy poco espacio en los programas académicos de las facultades de
Arquitectura.
“No sabemos con lo que nos vamos a encontrar porque en realidad en la formación de la
Universidad es muy poco lo que se ve de Latinoamérica. Por lo general en todo lo que es Historia de
la Arquitectura y Proyecto, siempre hay una mirada más centrada en lo que pasa en Europa”,
reflexiona otro de los integrantes de la iniciativa, Nicolás Dulcich y agrega: “El capítulo
de América latina es la décima parte de todo el programa, es como para completar. Y un poco más
próximo a nuestros tiempos aparece Estados Unidos. En realidad sobre América Latina hay muy poco
material y lo poco que hay es muy disperso”.
La conversación abre paso a un interesante debate sobre los motivos que subyacen a esa falta de
información. Las posturas oscilan entre la escasa investigación sobre arquitectura latinoamericana
y la casi nula difusión de las producciones existentes.
“Yo creo que hay muchos factores —indica Iván— y uno de ellos es una cuestión
editorial. Las editoriales especializadas en arquitectura son europeas o yankis. Hay muy poco papel
impreso en América latina sobre América latina”.
Desde una perspectiva diferente, otro de los viajeros, Luis San Filippo afirma: “Yo no
creo que haya poco material, sino que el que existe responde tanto a la currícula como a un
establishment que dicta cómo es la educación. Son los tipos de Europa los que están diciendo el
estilo de arquitectura que hay que hacer”.
Contra esa premisa, el desafío del viaje se palpita como una experiencia enriquecedora que
propicia la construcción de otras miradas y la ampliación de conocimientos en el propio territorio.
Tras el viaje, se ordenará el material recopilado y se evaluará cuál es el modo para difundir la
información obtenida. Entre las posibles devoluciones, los jóvenes consideran organizar muestras de
fotos, charlas en diversos circuitos académicos y no descartan la posibilidad de editar alguna
publicación con el aval de la Editorial de la UNR.
Destino Brasilia. Los integrantes de la iniciativa relatan que el disparador del
viaje fue conocer la capital de Brasil, (Brasilia) un emblema de la arquitectura moderna que se
inauguró como ciudad hace tan sólo cincuenta años.
“Brasilia es un paradigma, un museo a cielo abierto de arquitectura moderna”,
asegura Iván. Se trata de una ciudad que fue construida desde cero cuando Brasil decidió trasladar
su capital desde la costa hasta el centro del país. Por entonces, la planificación estuvo a cargo
del arquitecto Oscar Niemeyer y del urbanista Lúcio Costa y la novedad que introdujeron al
modernismo de la época fue la incorporación de un estilo propio y brasileño que le imprimió a esa
ciudad un sello único y particular. “Niemeyer metió la osadía tercermundista”, opina
Santiago. “Es un arquitecto que labura mucho con las curvas, con formas que no eran muy
trabajadas por la modernidad europea, en donde primaba más el ángulo recto, la cosa geométrica
perfecta”, explica Iván.
Los viajeros del Proyecto Brasilia tienen especial interés en conocer esa ciudad capital y en
vivenciar cómo la perciben quienes la habitan cotidianamente. Es que tras convertirse en 1960 en
capital de la república, Brasilia fue el blanco de fuertes cuestionamientos de la crítica europea
que vapuleó su planificación urbanística y arquitectónica. “La crítica mundial que ya estaba
entrando en el postmodernismo, la defenestra, la hace pelota. Apenas la habían inaugurado ya se
decía que no servía para nada”, repasa Nicolás y tras la afirmación vuelven a rodar los
comentarios sobre la crítica europea que, según los jóvenes, parece marcar las pautas del deber ser
arquitectónico.
Contra esa suerte de prejuicios y preconceptos se gestó el Proyecto Brasilia: “Queremos
experimentar el espacio y acercarnos a los lugares desde nuestro propio juicio”,
sintetizan.