Fundación Nueva Generación Argentina

A 30 años de su creación, ¿Cuál es el valor actual del Mercosur?

Jueves 15 de Abril de 2021

En el marco del regionalismo abierto propio de los noventa, el Mercosur nace con el fin último de convertirse en un Mercado Común. Los Estados Parte buscaban generar oportunidades comerciales y de inversiones a través de la integración competitiva de sus economías nacionales al mercado internacional. En otras palabras, el proceso de integración mercosuriano serviría de plataforma a partir de la cual Argentina, como también el resto de los países del bloque, debía reinsertarse en el mundo.

Las manufacturas de origen industrial (MOI) lideran la canasta del comercio intrabloque , a diferencia de los productos exportados por el Mercosur al resto del mundo, que son fundamentalmente agroindustriales (MOA).

En sus primeros años de funcionamiento, se evidenció el crecimiento del comercio entre los estados parte, llegando a representar cerca del 22% del comercio total de los socios. Sin embargo, este proceso de integración tiene la proporción más baja del comercio intrabloque de todos los acuerdos comerciales existentes en el planeta.

Actualmente, con la excepción del sector automotor que se encuentra excluido de la normativa del Mercosur, se tendió a sustituir el comercio industrial regional por importaciones extrazona, representando los flujos comerciales entre los países del bloque tan sólo un 15% del total. Esta reducción de los intercambios de manufacturas trae aparejada la progresiva primarización de las exportaciones, reflejo de una estructura productiva y exportadora extractiva.

Desde el año 2011, los intercambios comerciales intra bloque fueron disminuyendo en forma continua. Asimismo, la crisis económica derivada del COVID-19 agravó, en 2020, las tendencias a la caída en la economía de los países miembros, tras varios años de bajo crecimiento y períodos de recesión.

Según fuentes oficiales del Mercosur, la ralentización de la actividad económica en el bloque se debió a un bajo ritmo de crecimiento de Brasil (1,1%), una caída por segundo año consecutivo de la Argentina (-2,1%) y tasas de crecimiento cercanas a 0% en los casos de Uruguay y Paraguay. Como consecuencia, en 2019 el valor de las exportaciones del bloque cayó 8,2% y el de sus importaciones 10,1%.

El bajo ritmo de crecimiento se debe a que desde el comienzo de la pandemia, la disminución de la demanda global producto de la caída en la actividad económica en China afectó sensiblemente a las exportaciones del bloque, a lo que se sumó luego la retracción económica en Europa y Estados Unidos. Otro elemento que afectó el curso habitual del comercio fueron las medidas de aislamiento y el aumento de los controles en el transporte de mercancías. A su vez, la escasez de divisas podría añadir otro elemento de inestabilidad económica que refuerce la retracción del comercio exterior de y entre estos países.

El bloque regional mercosuriano es un mercado relevante para la actividad industrial que, no solo genera puestos de trabajo con un buen nivel de ingresos, sino que evita una mayor dependencia externa. La inserción en el mercado internacional exclusivamente desde un patrón agroexportador, coloca al interés nacional dentro de un esquema de dependencia y asimetría, principalmente con China. A ello se suma que con la pandemia se ha incrementado la importancia de la capacidad de autoabastecimiento para enfrentar contingencias, lo cual subraya una vez más la necesidad de exportar productos con mayor valor agregado.

En definitiva, producto de la disminución continua del comercio intra zona, el Mercosur no pudo desarrollar cadenas de valor industriales ni aumentar el valor agregado de sus exportaciones. De esta manera, el primer paso para producir manufacturas competitivas en el mercado internacional es poder abastecer el mercado interno del bloque.

El panorama para los próximos años no parece ser alentador, sino que se inclinará hacia la profundización de las tendencias esbozadas en un contexto de creciente conflictividad entre los Estados Parte. Los efectos de este shock sobre la producción y el comercio exterior de las economías del Mercosur trascenderán más allá de la pandemia.

Finalmente, la variable ideológica juega un rol significativo a la hora de comprender la toma de decisiones de los mandatarios y el lugar que ocupa el proceso de integración regional en sus agendas de Política Exterior. Algunos presidentes de la región, preocupados por resolver sus problemas domésticos, con un tinte nacionalista han apostando a una flexibilización del Mercosur. Por lo que se observa cierta domestización de la Política Exterior respecto al proceso de integración.

Será necesario mantenerse atento a las próximas reuniones de Cancilleres o Ministros de Relaciones Exteriores y de Economía para determinar el futuro del proceso de integración.

Por Florencia Picia.

Área de Relaciones Internacionales y Cooperación Internacional de la Fundación Nueva Generación Argentina

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