Leonidas Gambartes fue señalado de muy joven por el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros cuando visitó la ciudad en 1933 y seguramente también Antonio Berni, que lo contó –junto a varios jóvenes que habían frecuentado la academia de Fernando Gaspary– como uno de los principales colaboradores en la escuela-taller sostenida por la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos entre, aproximadamente, 1934 y 1937. Durante esos años, las consignas sobre el empleo de apuntes fotográficos para una nueva plástica realista –sostenida por Berni y estimulada por el paso de Siqueiros– impulsaron a Gambartes a recorrer con una pequeña cámara los barrios y periferia de la ciudad y a registrar, en una clave típicamente moderna, aquello que estaba excluido de los beneficios de la modernización. Así, dotado de una aguda sensibilidad social alimentada por el pensamiento de izquierda y de un bagaje cultural que abrevaba, por ejemplo, en la lectura de textos literarios y el ejercicio de la poesía y en la familiaridad con tendencias estéticas como el realismo mágico alemán y el surrealismo francés, realizó –prácticamente como una constante durante los años treinta y cuarenta– una extensa saga de paisajes del suburbio sumidos en la quietud y silencio; paisajes cuyas manifestaciones más conocidas son la tinta Confidencia y la acuarela Lunes, presentadas en el XIV Salón de Otoño de Rosario de 1935, donde contrastaban con los espectaculares envíos de escala mural realizados por Berni y sus compañeros de la Mutualidad.



























