Escenario
Miércoles 06 de Julio de 2016

Pablo El Enterrador presenta mañana su nuevo material "La herencia de Pablo"

José María Blanc habla del regreso del grupo. "Más allá de un estilo de música, esta banda era una bandera", dijo.

Hay grupos que tienen la suficiente impronta como para convertirse en leyenda. Y Pablo El Enterrador responde a esta lógica. A 45 años de su nacimiento, la banda emblemática del rock sinfónico de Rosario vuelve a los escenarios. El título del show y del próximo disco es todo un mensaje para sus fans: "La herencia de Pablo". "Necesitamos cumplir con nuestra historia", dijo José María Blanc, único integrante original de la banda que se presenta mañana, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Mendoza y Sarmiento), con nueva formación y la misma mística.

El tiempo pasa pero Pablo queda. De eso no hay dudas. El grupo que tuvo entre sus filas a figuras de la talla de Rubén Goldin y Lalo de los Santos sigue despuntando el vicio de tocar. Y lo mejor es que no se traiciona, fiel a su esencia, que lo llevó no sólo a ganar su lugar en el rock de la ciudad, sino también a derrumbar fronteras estéticas y geográficas. "Nos van a editar en Brasil, Europa y Japón", contó Blanc, la voz de la banda.

"Pero algo mío se quedó en sus calles/Hay un duende que en las madrugadas canta con mi voz/Y cruzando Echesortu aquel sueño de mi adolescencia/Que atrapó la leyenda de Pablo El Enterrador", cantaba Lalo de los Santos, en el "Tema de Rosario" en medio del "boom" de la Trova Rosarina. Como si algo le faltara para acrecentar el mito, el nombre del grupo se colaba en una canción en cuya letra aparecían Central, Ñuls, el parque Independencia y hasta el ciego Manuel y el Topo Carbone.

La banda sintió el impacto tras la muerte del tecladista Jorge "Turco" Antún en 2005 y luego del show homenaje en el Anfiteatro en 2007 y de otros conciertos esporádicos (fiel al estilo de la banda), vuelve al ruedo con nueva formación.

A Blanc (voz, guitarra y teclados) lo secundan Pablo López (guitarras), Ariel Loza (bajo), Jorge Urquilla (teclado) e Iván Louro (batería), con Eduardo Di Melfi, como músico invitado en (teclados y piano). Conformando el equipo de trabajo, se suma Marcelo Sali, baterista histórico, pero esta vez desde la consola de sonido (no se descarta que toque mañana junto a otros invitados sorpresa), y Fede Baronio, quien está tan integrado al concepto de "Los Pablos" que hasta se coló en la sesión de fotos.

El entusiasmo de Blanc al hablar de Pablo El Enterrador es el mismo que cuando entró a la banda en los 70 para reemplazar a un tal De los Santos. "La última vez que tocamos fue en la celebración de los 40 años de Pablo, pero ya estamos pensando en hacer algo en vivo en honor al Turco y vamos a recurrir también a la ayuda de otros músicos para grabar, porque necesitamos cumplir con nuestra historia", destacó el músico en diálogo con Escenario.

En el exterior. "Nuestro productor, Felipe Abel Surkan, que produjo todos los discos de Pablo, ahora va a sacar «Trifónico» (ya terminado y nunca editado, último disco en el que tocó Antún) y «La herencia de Pablo», por el sello Viajero Inmóvil Records. Pero además el sello Mega Pro de Brasil va a sacar los dos discos juntos y los va a distribuir en Europa, y como el primer disco lo editamos en Japón, también se va a editar allá simultáneamente", agregó el músico, que también lidera La Barca, otro grupo de rock sinfónico rosarino, que está a punto de lanzar nuevo material.

Al momento de preguntarle a Blanc cuál es el sello distintivo que llevó la banda a coronar un prestigio durante tantas décadas, el vocalista apeló a su honestidad brutal: "No sabría qué decirte claramente, supongo que dentro de todas las músicas que sonaban cuando surgimos éramos los únicos locos que hacíamos rock sinfónico".

En un breve repaso por sus comienzos, indicó: "Todos buscan ser populares, incluso hemos recibido propuestas para que hagamos los temas más cortitos. Nosotros siempre estuvimos firmes, y quizá por eso no fuimos conocidos como otros. La nuestra no era una música para pasarse en una radio cualquiera, no nos daban pelota".

"Uno cuando decide un camino hay que ser firme" —insistió— "y seguir sobre esa propuesta. Nunca quisimos negociar nada, nacimos como una banda de rock sinfónico y hoy, aunque hacemos arreglos más modernos, seguimos en la misma línea".

—Para hacer honor al título del próximo disco y de este show ¿cuál es la herencia de Pablo?

—Mirá, aparte de un estilo de música, Pablo El Enterrador era un estilo de vida. Nosotros sabíamos que nos encontrábamos a las 6 de la tarde a ensayar en la sala y tocábamos todos los días. Por ahí caía un amigo con un termo de cerveza y eran las 10 y media de la noche y seguíamos tocando. Era una bandera Pablo El Enterrador y hoy eso forma parte de nuestras vidas.

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