En la enseñanza de la historia reciente en nuestro país, que incluye, entre otras cosas, las etapas del autoritarismo, la dictadura cívico militar, el terrorismo de Estado y sus consecuencias en todo el tejido social, cultural, político y económico en Argentina, se ponen en juego desafíos del orden del conocimiento, de lo pedagógico y lo didáctico como así también asumir un compromiso político, ideológico y social. Desde 2004 se consolidó el lugar de los derechos humanos en la agenda pública lo cual se reflejó en el sistema educativo al priorizarse su enseñanza en todos los niveles de la educación argentina; también los sitios de memoria y muchas organizaciones de la sociedad civil avanzaron fuertemente en programas de formación no solo para jóvenes sino también para los actores indispensables de esta experiencia, los docentes.


























