Hay canciones que salen a romper y a la vez a tender puentes. Reina Galga anda por esa ruta. La banda rosarina acaba de lanzar su primer EP titulado "Elefantes y jaulas", y aunque el título parece aludir a una cuestión premonitoria del encierro en cuarentena, ellos prefieren abrir la ventana para que entre la luz de estas melodías. "Esas canciones fueron escritas por necesidad", dijo Lucas Correa, voz y compositor de Reina Galga, que dialogó con Escenario para hablar del universo conceptual de la banda y de este flamante material.
Correa (voz), Felipe Giraudo (guitarras), Julián Sappietro (teclados), Ignacio Isaurralde (bajo) y Francisco Puchetta (batería) integran el grupo que se presentó por primera vez en 2019 y ya lanzó dos sencillos "Bambalinas" y "El abrazo". Esta semana, bajo la producción musical de Gerardo Bautista, lanzaron en Spotify "Elefantes y jaulas", que está integrado por cuatro canciones que atraviesan el rock y el pop y, por sobre todo, respira el aire del rock argentino: "Me estás buscando", "Cristales", "Asia" y "Murguita".
EM_DASH¿Cómo nació el nombre Reina Galga? ¿Oculta algún mensaje encriptado?
—(Risas) Nada de mensaje oculto. La mascota de nuestro ex tecladista fue rescatada de muy cachorra de un basural y se suponía que iba a ser galga. Y le puso Reina. Nosotros fuimos un poco burlones al principio, pero después empezamos a querer al animal y ahí quedó. De todos modos, nos gusta eso de jugar con la realeza, lo lujoso y el galgo, que es un animal de caza en los barrios y pueblos donde se vive con la justa.
—¿Por qué "Elefantes y jaulas" es el título del álbum?
—En el fondo de cada canción que integra el EP hay una suerte de hilo conductor y es el protagonista, las cosas que le pasaron y lo que no puede dejar de hacer por culpa de o gracias a ese pasado. Corrió agua debajo del puente y sin embargo hay cuestiones que no resuelve porque no dimensiona que ya creció. O le cuestan. Como el elefante que creció pero sigue atado de la pata. Si tira la rompe, pero no lo hace porque no se da cuenta que puede. Y así sigue atado, recayendo o congelado en el peor de los casos. Y tiene tormentos por todos lados y amores complicados. Por suerte, a veces da la sensación que se abre la puerta y resucita o se da cuenta que fue malo el arranque pero no todo lo que siguió.
—Se te conoce por tu trabajo en Canal 5 y ahora le agregás otro rol a tu vida con Reina Galga. Teniendo en cuenta que cantar también es comunicar, ¿cómo se complementan tus dos actividades y de qué manera la televisión y la música se nutren y te nutren?
—La música es mi gran cable a tierra. La banda es un grupo de personas hermosas con los que ensayamos, componemos, pero además, con quienes compartimos muchísimos momentos extra sala. Somos muy amigos y muy compañeros. Compartimos mucho rato y eso hace bien. Eso nutre el trabajo y el estudio de los chicos y el mío. El periodismo, por su parte, me mantiene muy atento a las novedades y fundamentalmente a las cuestiones sociales que después se ven reflejadas en nuestras canciones. No estoy muy seguro del compositor que "vive en un termo". Laburar en los medios -no consumirlos- si sabés leer, te permite tener un panorama interesante de qué le pasa a la gente que te rodea. Qué la preocupa, qué la conmueve, qué la interpela. Después uno ve si quiere divertir, entretener, acompañar o cualquier otra cosa. La música te deja decir cosas que en los medios no es tan sencillo, pese a que no me puedo quejar de los lugares en los que laburo. Me muevo con bastante libertad. Pero hay reglas.
—¿Qué bandas o solistas del rock son referentes para vos y la banda?
—Tenemos mucho rock nacional e internacional clásico en las orejas, Rolling, Queen, Beatles, Calamaro, Charly, Fito, Spinetta, La Trova; un poco de indie como Radiohead, De lo "nuevo" nos gusta Conociendo Rusia, El Mató. No sé. Si pienso en cada integrante pienso en mil bandas. Tenemos la suerte de que ninguno es demasiado termo de una banda en particular, entonces de toda esa data sale lo nuestro, que nos gusta pensar que es bastante genuino y original. No creemos que estemos inventando la pólvora, claro, pero tampoco salimos a ponernos los aritos de moda, las bermuditas, las medias altas ni a pisar pollitos. Qué se yo. Somos nosotros.
—En las letras de este nuevo EP aparecen los sinsabores de la vida y hasta cierta oscuridad que atraviesa la existencia en las búsquedas personales, como el caso de "Cristales" o "Murguita". ¿Las canciones tienen que mostrar el reflejo de lo que somos, con luces y sombras? ¿Qué opinás de los que le cantan al amor siempre, en medio de las tormentas cotidianas?
—Esas canciones fueron escritas por necesidad. Era eso o el colapso. No por jóvenes tenemos menos tormentos y complicaciones que los adultos. La curtida no le es inherente a la edad. Las canciones de este EP fueron disparadas. Salieron así. No sé qué tienen que mostrar: éstas muestran eso. Viendo lo mucho que hay en las vidrieras irrespetuosas, sigo pensando que va a trascender y a diferenciarse lo que se muestre tal como es. Con luces y sombras. Las sombras dan miedo, pero mucha luz da calor. A mí me gusta más el frío, je. El compañero Lacan dice que "amar es dar lo que no se tiene a quien no lo es". Que le sigan cantando al amor, los necesitamos para nuestras borracheras en el karaoke.
—Más allá de que seguramente las compusiste antes de la pandemia, la letra de "Asia" cita que "tendremos que arriesgar si es necesario como lo hacemos a diario" parece una rueda de auxilio en este encierro. ¿Sin caer en la canción optimista de "Color Esperanza", se puede hacer un tema que aliente en medio de la crisis sin caer en los lugares comunes?
—Si a los hechos nos remitimos, es casi imposible. Lo que se escucha en esta cuarentena se queda ahí. No está mal, es un estilo. Nosotros no nos sentimos tan cómodos ahí, no nos sale. En "Asia" arriesga el laburante, el que se levanta a la madrugada, el que sabe que sale pero no sabe bien cómo vuelve, el que no cobra, el despedido, el traicionado, el precarizado. A ese alentamos.