Un día como hoy, hace 23 años, murió el más grande y reconocido mentalista de la Argentina, Tusam. El hombre se hizo conocido por dominar su cuerpo y su conciencia y, según registros, también dominar los estados físicos y mentales del resto. Su muerte estuvo vinculada a severas complicaciones sufridas luego de que un accidente automovilístico.
Juan José de Villa Urquiza
Juan José del Pozo, conocido como Tusam o Tu Sam, nació en 1932. Poco se sabe del día o el mes, pero los registros coinciden en que fue en ese año en el que vino al mundo y que lo hizo en Villa Urquiza, Ciudad de Buenos Aires.
Fue hijo de inmigrantes españoles. Según Leo, el hijo del mentalista, Juan José fue investigado por los médicos desde su infancia dada su extraña capacidad de "controlar sus órganos internos a voluntad".
Las pruebas y los estudios comenzaron cuando tenía apenas 6 años, y se extendieron en los años hasta que cumplió 14, asegura su familia. Allí, el joven Juan resultó herido por una de las pruebas y esa situación puso fin a las investigaciones. Dos años más tarde, Juan José comenzó a estudiar hipnotismo.
El nacimiento de "Tusam"
Tras un tiempo dedicado al estudio y la práctica de sus habilidades, el joven vio la posibilidad de hacer rentable sus capacidades. En ese momento decidió cambiar su nombre por el acrónimo Tusam, que significaba "Técnica", "Unción", "Sabiduría", "Amor" y "Mística".
Con 17 años, comenzó a hacer distintas presentaciones y a realizar conferencias. Primero lo hizo en pequeñas salas teatrales, luego en radios, para difundir diversas técnicas que ayudaban a las personas a dejar de fumar. Fue una tarea un tanto complicada pues en aquel momento, década del 50, las empresas tabacaleras auspiciaban gran cantidad de programas radiales.
Su destino cambió cuando un día, recorriendo los pasillos del Canal 7, Tusam conoció a María del Carmen Calandra, quien sería no sólo su colega sino también se convertiría en su esposa. La pareja se casó y juntos comenzaron a presentarse en teatros como "Tusam y la sugestiva Sulma, así, con 'ese'".
María del Carmen era profesora de danzas, por lo que acompañó a su amado en todas sus presentaciones con números de baile que intercalaban algunas demostraciones de las destrezas del mentalista.
El salto a la televisión
Fue en la década de los 60 cuando invitaron a Tusam a la televisión y lo pusieron frente a las cámaras de Canal 9. Su primera gran aparición tuvo lugar en "Sábados continuados", un programa que competía contra el clásico "Sábados circulares".
Allí, por primera vez, Tusam batió un récord de permanencia al pasar largo tiempo sin respirar bajo el agua. El mentalista comenzó entonces a ser convocado a realizar distintos tipos de pruebas físicas.
TUSAM - Llaves, cucharas y relojes 1/5 (03-10-1987) Sábados de la bondad
La competencia buscaba ganarle: transmitieron presentaciones y números del gran Houdini, pero tanto Tusam como su hijo remarcaron siempre que su arte estaba en un extremo control mental, sin trampas ni trucos, mientras que shows como los de Houdini involucraban el ilusionismo y la magia.
El show de Tusam no tenía ilusiones, sólo una atmósfera creada con las luces y el sonido, y nada más que sus propias demostraciones de hipnosis. Así se fue creando un formato propio, el cual fue llevado a diferentes países del mundo. Según Leonardo, su padre Tusam recorrió más de 25 países.
Hipnosis colectivas, Mirtha y Susana
Con el correr de los años, el fenómeno del hipnotista se volvió cada vez más conocido y pronto logró tener su propio programa. En los años 70, Tusam entró en reemplazo del astrólogo Horangel al programa "Los doce del signo".
De dicho programa se recuerdan algunos hitos, como la hipnosis colectiva y el desenmascaramiento de los manosanta y los curanderos.
Tusam ficha del programa.webp
Su figura se hacía cada vez más conocida, hasta el punto de ser convocado finalmente a dos de los estudios más importantes de la TV argentina: el programa de Mirtha Legrand y el programa de Susana Giménez.
A la par de su programa televisivo, la familia de Tusam montó un show en el teatro Astral. Todos participaban: Tusam, Maria del Carmen y el pequeño Leonardo. Leo comenzó a acompañar a su padre cuando tenía tan solo 9 años, y continúa con su legado hasta el día de hoy.
Mirtha Legrand | 1990 | Midachi, Guinzburg, Ricky Maravilla, Tu Sam (2/5)
"Puede fallar", la frase de Tusam
La destreza de hipnotizar o controlar el cuerpo y la mente no es para cualquiera. "Conmigo mismo yo practico dominio orgánico, es una predisposición natural que tengo. Tengo tacto en los órganos como tenemos tacto normalmente en las yemas de los dedos", explicaba Tusam.
En muchas ocasiones, sin embargo, hubo pruebas fallidas. Una de ellos fue en el programa de Leonardo Simons, "Finalísima", en donde el segmento consistía en una prueba que sometía a Leo, el hijo, al encierro en una caja hermética llena de agua. La prueba empezó a fallar y Leo terminó sufriendo ahogamiento. Así nació la famosísima frase "Puede fallar dijo Tusam".
El día que Tusam falló - Finalísima (1990)
"Eso fue un poco la prueba de que nosotros no preparábamos a nadie ni había truco", dijo el hipnotista.
Más tarde, tuvieron una experiencia similar, esta vez, con Leo metido en un tanque repleto de pelotas. Sobre dichos riesgos, Tusam dijo: "La naturaleza impone los límites. Voy a seguir experimentando hasta que el cuerpo me diga basta".
Problemas de salud y muerte
En el año 1998, Tusam sufrió un accidente automovilístico en Olivos que le dejó severas secuelas en su salud. Los trastornos que había sufrido derivaron en una enfermedad cardiovascular.
Su condición de fragilidad empeoró cuando en 1999 sufrió un ataque cardíaco por el cual terminó siendo internado. Había ocurrido en el mes de abril mientras se preparaba para su entrada triunfal en Norteamérica. Tusam tenía pactada una presentación en el show de David Letterman en mayo, pero el 25 de abril fue ingresado a terapia intensiva.
Dos días más tarde, el 27 de abril de 1999, Tusam falleció en la clínica de Olivos. Se apagaba la vida de uno de los más grandes hipnotistas argentinos. Actualmente, su hijo Leonardo continua el mismo camino, abriéndose paso en tierras extranjeras.