El guitarrista y cantante parisino Charles “YoungerSon” Bourdon trae su impronta rockera con poesía onírica a Rosario. La cita es esta noche, a las 21, en la sala Lavardén (Sarmiento y Mendoza), pero no estará para nada solo, es más, lo hará junto a un trío argentino de lujo: Michelle Bliman, en voz, saxo tenor y guitarra eléctrica; Guido Spina, en voz y teclados y Fernando Samalea, en batería y bandoneón, conocido como músico de la banda de Charly García, por ser uno de los integrantes de la recordada banda Fricción en los años 80 y por haber tocado con figuras de la talla de Andrés Calamaro, Gustavo Cerati e Illya Kuriaki and The Valderramas.
Con toda la potencia de su proyecto, YoungerSon llega a la ciudad en el marco de su gira por la Argentina, en lo que promete ser una explosiva combinación de rock y folk con una poesía que tiene la particularidad de ser trilingüe.
Bourdon conoció a Samalea en una disquería del mítico barrio Latino de París, donde el baterista argentino se encontraba de gira en 2016. Se hicieron amigos no sólo por sus afinidades artísticas sino también por los paseos nocturnos a lo largo de la Ciudad Luz, lugar de nacimiento del músico francés.
Seis años después el tour continúa, aunque esta vez del otro lado del océano y con la posibilidad de conciertos en vivo, por lo que se preanuncia un encuentro lleno de la energía que ya de por sí inyecta la fusión de estilos.
Bourdon es guitarrista y se desenvuelve entre el rock y el folk. Integra la poderosa banda francesa YoungerSon, cuyo último disco también tiene inspiraciones de rock progresivo, música experimental y africana. En el recital de hoy -uno de los últimos de la gira por el país- el público rosarino tendrá la oportunidad de tomar contacto de primera mano y por anticipado con las composiciones del álbum de la banda gala, que se dará a conocer en el verano europeo.
A su vez en este tour, los músicos argentinos tocan temas propios, en lo que Samalea denomina “opening act”. La sesión es variada e involucra letras en francés, inglés y español, además de melodías instrumentales.
Escenario dialogó con los cuatro músicos, ya que todos los artistas de la banda son los verdaderos protagonistas de este proyecto, y en un ida y vuelta ameno, cada cual dio su punto de vista ante las preguntas puntuales de este diario.
—Fernando, sos un artista versátil por naturaleza, pero ¿qué te sedujo artísticamente para acompañar al músico francés que llega a Rosario?
Samalea: Desde el vamos, su clase para componer y la onda misma que él emana de humor, inteligencia y nobleza. No dudo de que sabe sonreírle al componente mágico de las cosas. Nos conocimos en la Rue Mouffetard -la calle más antigua de París-, hace ya cinco años, y recuerdo varias charlas nocturnas al ritmo de nuestros pasos. Mantenemos una linda amistad desde entonces. Por suerte, ahora se dio la posibilidad de compartir música, aprovechando la visita a Argentina que está haciendo junto a su compañera Jess. La verdad, es un programón tocar sus creaciones rock/folk de atmósfera europea, halo misterioso y cierto toque “afro”. Tiene canciones preciosas, entre ellas “Island”, “Last Tiger”, “SD”, “Ma Jolie” o “Le phare”. También incluimos en el show alguna de Michelle (quien canta y toca saxo tenor) o de Guido, que se ocupa de los teclados y bajos de sintetizador. Yo alterno entre batería y bandoneón. Diría que intentamos algo entretenido y variado, sumando fuerzas entre los cuatro.
—También hay algo de rock argentino, género que conocés bien desde la cocina.
Samalea: Charles propuso que versionásemos “Bajan”, de Luis Alberto Spinetta; “Entre caníbales” de Soda Stereo o “Rezo por vos” y “No soy un extraño”, de Charly García, así que hay mucha desenvoltura en el asunto. Es bien divertido juntarnos y trasciende lo musical. Solemos pasear por la ruta “aristocrática e intelectual” de Bioy Casares, Jorge Luis Borges y Silvina Ocampo citando artistas de Montparnasse, cineastas o poetas románticos, recorrer suburbios, trasnochar en el club Feliza o compartir lo más superfluo.
Youngerson - Something (Clip officiel)
—Charles, las letras de las canciones son inspiradoras, ¿pero cómo se hace para captar el sentido cuando un artista canta en tres lenguas diferentes?
Bourdon: Quizá, haciendo un esfuerzo de traducción si no se habla el idioma, aunque no sería algo instantáneo. Lo mejor es dejarse llevar por la musicalidad de las palabras, ya que allí también radica parte de su sentido. Sin ir más lejos, a mí me gustó la musicalidad del castellano de Argentina mucho antes de entenderlo. Por mi parte estoy encantado de poder tocar en la legendaria sala Lavardén, y también de conocer la ciudad de Rosario. Tocando con Fernando, Michelle y Guido va a ser maravilloso. Disfrutamos de algo muy hermoso musicalmente y, a nivel personal, siento que el concierto va a ser un alto momento de toda esta experiencia.
—Guido, el rock y el folk de Charles tiene algún punto de contacto con la impronta del rock argentino?
Spina: Creo que tiene mucho contacto, porque son canciones de autor pero con impronta rockera, no sólo en su tímbrica, sino en la estructura. Su repertorio tiene canciones que bien podrían ser hits cantables y a la vez un contenido lírico-musical de mucho vuelo. En eso lo linkeo directamente con nuestros héroes como Charly, Cerati o el Flaco. Por otro lado, si bien París y Buenos Aires son ciudades con características musicales propias (a mi entender, París mucho más etérea en su sonoridad y Buenos Aires un tanto más ciudadana y pensante), el link está firme y se remonta a principios del siglo XX, con el tango y todo el género canción que atravesó ambos lados del océano, incluso hasta hoy. El crossover goza de excelente salud.
—Michelle, ¿cómo es ser la voz femenina de un grupo de otros tres compañeros que a la vez son solistas. ¿Puede haber un hilo conceptual en una propuesta tan atípica?
Bliman: Me gusta mucho cantar con ellos, no sólo por la solidez del trío, sino por las armonías vocales que abordamos con Charles. Su registro amplio y manejo de idiomas me dan mucha libertad. Creo que el hilo de la propuesta está en la interpretación estilística de Charles, la atmósfera de bandoneón de Fer y la versatilidad de Guido. Son distintas facetas, pero con una misma esencia.