Por encima de la bronca y las quejas (cada vez más enfáticas) por los malos arbitrajes, el entrenador rojinegro tiene que enfocar el encarrilamiento de sus esfuerzos hacia adentro. En esta ocasión, Mauricio Larriera está obligado a meter mano en el once inicial que arrancará este jueves, a las 21.15, enfrentando a Tigre en el parque Independencia, por la 9ª fecha de la Copa de la Liga. Tiene que ir tomando decisiones para tratar de disimular una ausencia segura y otra muy probable. Un escenario de modificaciones que acompañará el agitado tránsito de Newell’s hasta el próximo compromiso.
De cara a este desafío, el técnico tendrá que determinar el reemplazante del mediocampista Rodrigo Fernández, quien arribó en el último duelo ante San Lorenzo al límite de cartones amarillos y debe cumplir una fecha de suspensión.
En tanto, de manera paralela, debe seguir muy de cerca la evolución de Guillermo Balzi, quien sorpresivamente comenzó desde el primer minuto ante el Ciclón, tuvo que salir por un fuerte golpe en la etapa inicial y en estas horas se convirtió en duda pensando en la jornada siguiente.
Si Larriera se inclina por mantener el dibujo táctico que más lo seduce y que más utilizó (4-2-3-1), ante la concreta baja del Pitbull Fernández, por cuestiones de características de juego y por lo expuesto en los últimos partidos, lo más factible es que Julián Fernández ocupe el rol de volante central, en complemento con Franco Díaz.
Si bien no tiene la dinámica y la personalidad del uruguayo, Julián puede apelar a los dotes de su oficio para poder hacer funcionar sin inconvenientes el mediocampo leproso.
El exLanús volvió a ser muy tenido en cuenta por el DT en los últimos pleitos, jugó el clásico de la ciudad en condición de titular, y es quien mayores chances tiene de salir al ruedo este jueves.
Un poco más atrás corren las posibilidades de Jerónimo Cacciabue, un volante de rasgos similares, que fue muy requerido por Larriera durante los amistosos que se jugaron en la pretemporada en Uruguay y en los primeros cotejos de esta competencia, pero de a poco fue perdiendo consideración en la escala de preferencias del DT rojinegro.
¿Llega Balzi?
Por su parte, la otra preocupación en el búnker leproso en Bella Vista se centra en el progreso de Balzi, luego del golpe en la cresta ilíaca que sufrió ante el Ciclón y que lo tuvo a maltraer toda esta semana. Su irrupción en la alineación titular en esa oportunidad sorprendió a todos, y luego en la cancha el pibe forjado en la cantera rojinegra mostró algunos destellos interesantes y combinaciones muy productivas con Ever Banega y el Colorado Ramírez.
Lo que expuso fue bueno, siempre asomó como válida alternativa curiosamente por derecha, estaba sumando iniciativa y desparpajo en favor del equipo, pero a los 26’ del primer tiempo tuvo que dejar la cancha por el choque sufrido con un rival.
De esa manera, con mucha mala suerte, Balzi salió y en su lugar ingresó Brian Aguirre. Ese cambio muestra también las preferencias de Larriera y quien se ubica primero en el podio de opciones para ser su reemplazante.
Si bien Aguirre no atraviesa su mejor momento, de hecho había perdido la titularidad ante Balzi, el extremo tendría una nueva chance de levantar y recuperar el nivel que alguna vez exhibió.
Cuando entró Aguirre se ubicó por izquierda y Panchito González por derecha, algo que podría repetirse este jueves frente a un rival de escaso peso como Tigre, y más de local.
Si apela a otra estrategia, mucho más lejana, Larriera también podría pensar en Ignacio Schor o Giovani Chiaverano, para disimular esta ausencia.
En este escenario, el cuerpo médico seguirá de cerca la evolución de Balzi, quien hasta el momento solo está realizando tareas diferenciadas en el predio de entrenamientos en Bella Vista.
Estas posibles variantes se presentarían si el DT no modifica el dibujo. Si opta por otro esquema (4-4-2) implicaría más cambios y el uso de un formato de tinte más conservador, que no coincide con la plataforma de reacción que se le presenta por delante a este Newell’s.
Rescatar un triunfo en casa
El duelo ante Tigre de este jueves tiene un significado muy especial para este Newell’s, que todavía está tratando de encontrar una estación de reacción, en pleno desarrollo de la fase de grupos de la Copa de la Liga. Este equipo rojinegro necesita insertar al menos un triunfo en esta seguidilla de pleitos de local, que hasta ahora no le arrimó los réditos esperados.
El tremendo golpazo en el clásico y el polémico empate con el Ciclón dejaron esta tercera instancia consecutiva como última oportunidad para llevarse algo de este tramo de tres seguidos en su propia casa.
Si bien está a tiempo de todo, lo concreto es que debe reconciliarse con las victorias para poder darle sustento a sus intenciones de ser protagonista y tratar de estar en zona de clasificación a los cruces que decidirán la suerte del certamen.
Esta situación de arribo reduce su margen de maniobra, le suma apuros y eleva su tono de exaltación frente a sus obstáculos.