Los registros que el Instituto Nacional del Agua (INA) tiene en su haber sobre el río Paraná comienzan en 1884 y, hasta ahora, no se encontraba una bajante tan prolongada en el tiempo como la que experimenta la región desde hace alrededor de tres años. Las previsiones son alentadoras ya que se espera que no vuelvan a registrarse mediciones negativas como las que hubo a principios de 2022, pero todavía hay un camino por recorrer para que el río vuelva a sus niveles normales en el que habrá que sortear períodos con pocas lluvias.
En el informe sobre “posibles escenarios hidrológicos en la Cuenca del Plata durante el período octubre-noviembre-diciembre”, desde el INA aseguraron: “Tanto para el litoral como para las cuencas de los grandes ríos de la cuenca del Plata, se espera un trimestre con condiciones levemente deficitarias o normales”. Y adelanta que habrá una persistencia del fenómeno de La Niña.
Uno de los datos más relevantes del informe es que el sector inferior del río Paraná (desde San Lorenzo hasta San Pedro) atraviesa “el estiaje (nivel de caudal mínimo que alcanza un río) más prolongado de la historia”, que comenzó a registrarse en 1884.
“Es el estiaje más prolongado de la historia registrada, como respuesta a una situación climática complicada, con tres Niñas seguidas”, mencionó Juan Borus, ingeniero del INA, para explicar: “Comenzó en 2016, con una crecida significativa, respondiendo al evento del Niño. A partir de cierto mes empezaron a mermar las lluvias, en forma despareja, y en el segundo semestre de 2019 tuvimos crecidas por lluvias sobre el Chaco paraguayo. En Formosa se dio uno de los cinco máximos niveles de la historia y a partir de ese pico, dejó de llover en la cuenca”.
“Tenemos una variabilidad climática regional muy dinámica, se pasa de un extremo al otro con gran facilidad. La referencia inmediata que tenemos de otro evento como este fue en 1943, 1944 y 1945, con una situación más marcada, pero este le gana en persistencia”, sostuvo Borus, quien se desempeña como subgerente de Sistemas de Alerta Hidrológico del INA.
El panorama actual, afirmó, “aleja la posibilidad de volver a tener niveles muy bajos”, como los que se registraron en agosto de 2021 y en enero de este año, y la vuelta a la normalidad será gradual: “A esta primera etapa de lluvias se tiene que sumar que el suelo abandone el déficit hídrico. Mientras las previsiones de largo plazo para el Paraná son optimistas, las de lluvias locales sobre mesopotamia, litoral y llanura pampeana son pesimistas”.
Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, las precipitaciones serán 55% inferiores a los valores considerados normales para el período de octubre a diciembre en los sitios mencionados por Borus. En el informe se añade que “en el litoral argentino se esperan lluvias levemente deficitarias o normales”.
Es así que los niveles en el sector argentino del río Paraná se mantendrán en aguas bajas durante el trimestre final de este año, “con eventuales recuperaciones de corto plazo, pero en continuidad con el escenario iniciado en marzo de 2020”.
Oscilaciones y precipitaciones
En Rosario el río tuvo “marcadas oscilaciones” según el informe: llegó casi a 1,38 metro a principios del mes pasado, estuvo cerca del medio metro hacia el 20 de septiembre y terminó ese mes en 98 centímetros, lejos de los 2,40 metros indicados como aguas bajas por el INA. El promedio del mes pasado, ubicado en 95 centímetros, significa casi un metro y medio menos que el promedio de septiembre de los últimos 25 años.
Los “promedios esperados”, según el análisis, hablan de dos repuntes (1,61 metro para octubre y 1,80 para noviembre) y un leve descenso hacia fin de año (1,75 metro, en promedio, para diciembre).
Borus detalló que las lluvias en la zona de las cataratas del Iguazú colaboran a que la recuperación del caudal del Paraná a la altura de Rosario se sostenga. Al respecto, dijo: “Así como el río Uruguay se normalizó y se mantiene así desde la segunda semana de mayo, el río Iguazú continuaba en valores bajos en septiembre, pero con pulsos de lluvia pasó a una situación normal. Se vienen dando lluvias sobre la cuenca baja del Iguazú, en la zona cercana a las cataratas. Esto va a hacer que el aporte no afloje y se espera tener un caudal entrante, con un pico el jueves de 17.500 metros cúbicos por segundo. No es una crecida, pero es un número significativo”.