Los comerciantes del microcentro rosarino están en alerta por las repetidas estafas de un falso operario de buenos modales que ronda por los locales con la excusa de recargar los extintores comúnmente llamados matafuegos, pero en realidad repone un recipiente fallado o vacío y cobra por ello 7 mil pesos. En efecto, se lleva el tubo nuevo y coloca otro en malas condiciones. Las víctimas lo escracharon en un grupo de WhatsApp. Lo llaman “el loco del matafuego”.
Ya no se trata sólo de estar atentos a las mecheras, que si bien bajaron el ritmo de intervenciones, están expectantes en fechas particulares para incursionar con sus grandes bolsos, en grupo y hasta con niños para robar prendas, pequeños objetos de bazar, electrónica, golosinas y hasta maquillajes.
Mecheras y falso operario
“Tenemos cámaras de vigilancia, alarmas, y controlamos con números la cantidad de prendas que las clientas llevan al probador. Ya las conocemos: entran con bolsas grandes que en algunos casos están forradas con papel aluminio para que no las detecten las alarmas. Por ahora está tranquilo, aunque depende la fechas”, coincidieron varios comerciantes del microcentro rosarino sobre la incursión en oleadas de las mecheras, categoría de delincuente de rapiña asociado generalmente a mujeres.
Ahora la preocupación y el estado de alerta pasa por “el loco del matafuego”. Se trata de un hombre de mediana estatura, de entre 35 a 40 años que, con buenos modales, se presenta en los negocios con un argumento convincente, pero totalmente falaz.
"¿No sabés lo del loco del matafuego?", sorprendió Flavia, titular un local de prendas femeninas ubicado en Sarmiento al 700 ante la consulta de La Capital sobre las mecheras. “Se presentó este hombre, bien vestido, buenos modales y dijo que había que recargar el matafuego. Se llevó el que teníamos acá, pero trajo otro vacío o fallado, y me cobró 7 mil pesos”, narró la joven.
Cuando la víctima comentó su experiencia en una red de WhatsApp de la que son miembros encargados y dueños de negocios, otras personas del grupo reconocieron haber sido víctimas de la misma persona. En Vonk, un local multimarca (Córdoba casi Entre Ríos), también incursionó el estafador.
Ingenio al servicio de la estafa
Allí, uno de los vendedores con ironía lanzó una frase corriente: “El argentino no domina el mundo porque no quiere”. El misterioso personaje se presentó en un local de San Luis y Presidente Roca, citó por su nombre a una encargada, retiró el matafuego lleno y dejó uno vacío.
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No todos los negocios cayeron en la trampa. En “Onda Shop" también se presentó con total naturalidad y profesionalismo. “Estamos al tanto de este hombre porque acá vino con ese argumento. Pero tenemos controles desde Buenos Aires, y nos dimos cuenta de que era un engaño”, describió la encargada.
A modo de prevención, entre los comerciantes ya circulan fotos con capturas de cámaras de vigilancia con los rasgos físicos del “loco del matafuego”.
Perjuicio
De la insólita situación están al tanto los negocios de venta y mantenimiento de extintores. Así lo ratificó el titular de Matafuegos Beto. “Nos pasó en este último tiempo con muchos clientes a los que visitamos para hacer el mantenimiento; y nos decían que ya había pasado un empleado. Incluso nos pasaron fotos de este hombre”, explicó Julián.
El perjuicio económico nos es menor para alguien que sufrió el despojo del matafuego. Es que, según la reglamentación municipal, para un negocio de 100 metros cuadrados hay que tener como mínimo un extintor de polvo químico de 5 kilogramos que colocado, amurado, con soporte y oblea oficial tiene un valor aproximado de 108 mil pesos.
“El mantenimiento básico anual, si es que no fue utilizado, cuesta 6.000 pesos. Y la recarga, depende de los kilos que haya que reponer, es de 6 mil o 7 mil pesos el kilo de polvo químico, aunque son precios relativos porque no tenemos listas aún”, agregó Julián.
Para la actividad también resulta un perjuicio, ya que, si bien hay clientes que al ser advertidos de la estafa se amargan o resignan, otros no entran en razón. “Una señora se enojó porque decía que ya había pagado el servicio, pero no éramos nosotros. Esto un poco nos perjudica. Por eso nuestro personal tiene una credencial con nombre y apellido, y el cliente puede acudir a un WhatsApp de empresa si tiene alguna duda”, aclaró Julián.