Para los rosarinos y rosarinas es habitual identificar al Palacio de los Leones con la celeste y blanca. Lo que no imaginan es que hace 102 años la sede de gobierno municipal se embanderó de rojo y por algunas horas se instituyó un soviet en la ciudad. Ese hecho revolucionario tuvo lugar el 7 de febrero de 1921, cuando un grupo de trabajadores anarquistas de distintos oficios, junto a una decena de estudiantes de la nueva Facultad de Medicina, asaltaron el poder y conformaron un gobierno inspirado en la Revolución Rusa. La investigación de este acontecimiento histórico poco conocido está plasmada en "El soviet de Rosario. Rebelión de estudiantes y obreros anarquistas", del investigador Paulo Menotti. Una obra que bucea en la incidencia del anarquismo en los sectores obreros y en el movimiento estudiantil local de aquella época, y en la relación entre los protagonistas de la Reforma Universitaria y la Revolución Rusa.
Menotti es licenciado en historia, investigador, periodista y docente en instituciones secundarias y terciarias de la ciudad. En diálogo con La Capital, cuenta que su interés por investigar este acontecimiento nació cuando lo escuchó de una docente en el marco de sus estudios de doctorado. Aquello lo condujo a indagar sobre el tema en diversas fuentes periodísticas como La Capital, La Nación y La Vanguardia, este último de filiación anarquista. Pero además, exploró en los archivos de la policía de Santa Fe, de los que hay registros desde 1906, y en los que pudo acceder a los prontuarios de los 20 revolucionarios protagonistas del levantamiento. “Estos prontuarios me sirvieron porque pude ver el recorrido personal de cada una de estas 20 personas, de dónde venían, si eran argentinos o extranjeros, a qué se dedicaban y qué siguieron haciendo. De los 20 prontuarios, 9 correspondían a estudiantes de medicina, todos de nacionalidad argentina provenientes de distintas provincias”, indica Menotti, y destaca que en aquel momento no solo los obreros levantaban la bandera del anarquismo, sino que Rosario fue territorio de un movimiento estudiantil de esta filiación del que surgieron luego importantes dirigentes políticos.
La historia desde acá
En la charla, el investigador explica el contexto mundial, nacional y local en el que se produjo esta revuelta que conmocionó a la ciudad. En el mundo, la Primera Guerra Mundial traía consigo una crisis económica que afectaba fuertemente a la economía nacional. Además la Revolución Rusa había tenido lugar en 1917 y sus ideas tenían gran impacto a escala global. En el país gobernaba Hipólito Yrigoyen desde 1916 y cambiaba la dinámica con los trabajadores, que tenían más espacio para el reclamo de sus derechos. “En la mayoría de los casos los reclamos eran salariales y dan lugar a un ciclo de huelgas importantes entre 1917 y 1921. Algunas con gran impacto como las de la Semana Trágica en Buenos Aires en 1919 o las de la Patagonia en 1921, con un final trágico para los trabajadores”, explica.
En su investigación, Menotti pone el foco en el marco regional y local, no solo indagando en el accionar del movimiento obrero sino también en la organización estudiantil. “La historia siempre la cuentan desde Buenos Aires, pero lo que sucedió acá tiene importancia porque Rosario como ciudad portuaria inició ese ciclo de reclamos obreros con una huelga ferroviaria en junio de 1917, que es uno de los sectores que más se vio afectado por el conflicto mundial, porque los capitalistas extranjeros dejaron de volcar capitales en el país”, destaca, y señala que este conflicto con los trabajadores ferroviarios se extendió hasta octubre de 1917 y tuvo gran relevancia con la participación de las mujeres, esposas de los trabajadores, que se enfrentaban con la policía a caballo en el territorio de lo que hoy es Refinería, un barrio preponderantemente obrero. En el caso de los trabajadores del ferrocarril, la mayoría de ellos eran de filiación socialista, aunque también muchos eran anarquistas. “De ahí surge José Domenech, que era socialista y llegó a ser un gran dirigente de la CGT”, cuenta.
En su libro, el investigador identifica otros antecedentes que sentaron las bases del levantamiento de obreros y estudiantes de 1921. Ya en 1920 se producía un gran enfrentamiento entre trabajadores y policías en la plaza San Martín. Un acontecimiento que dio impulso al movimiento obrero local, aunque en el caso de los anarquistas las reacciones organizadas de los trabajadores tenían ciertos altibajos. Además, en el verano del 2021 se producía la lucha mas sangrienta en la forestal del norte provincial. Y Rosario sumaba más conflictividad cuando el Concejo, dominado por los demócratas progresistas, decidía bajarle el sueldo a los municipales y despedir trabajadores. Como respuesta se iniciaba una huelga de municipales que fue acompañada por trabajadores de otros sectores.
“En aquel entonces, el intendente de Rosario era una figura que ponía el gobernador. El Consejo lo expulsa y pone como interino a su presidente, el doctor Fernando Schleisinger, que frente a los conflictos que había en la ciudad prohíbe el Día de Carnaval. Es justamente ese lunes 7 de febrero, el día que estos estudiantes y trabajadores van a tomar la Municipalidad y la ciudad se transforma en un caos, con gente en las calles que tumban y prenden fuego los tranvías y con grandes enfrentamientos con la policía”, relata Menotti.
Ese 7 de febrero flamearon banderas rojas por las calles rosarinas, alzadas no solo por trabajadores sino también por estudiantes que fueron parte de la insurrección. Eran de la nueva Facultad de Medicina de Rosario. Sus nombres y rostros descansan junto a los de los obreros, en los prontuarios que Menotti encontró en el Archivo General de la Provincia de Santa Fe. ¿Qué ligazón tenían estos estudiantes con las clases trabajadoras? La investigación del historiador confirma que aunque el estudiantado de la época provenía de los sectores más acomodados de la sociedad, sus vínculos con la clase trabajadora eran manifiestos y reforzados por una ideología compartida. La Revolución Rusa había tenido impacto, y los ideales de una sociedad más justa e igualitaria los impulsaba a salir de los claustros y pelear por una causa común.
La dirigencia estudiantil
“No podemos decir que todo el movimiento estudiantil estaba comprometido con la huelga y con las ideas revolucionarias, pero está claro que ya hay un movimiento de este tipo. Hay un grupo grande que surge de los centros de estudiantes de las escuelas secundarias como el Nacional Nº 1, el Superior de Comercio, el Politécnico y el Normal Nº 1, que aunque era de mujeres también tenía participación política”, indica Menotti y destaca que es justamente el estudiantado de las escuelas secundarias el que tracciona a la participación política de los estudiantes del nivel superior. La explicación es simple, y es que en ese entonces no había una tradición estudiantil universitaria en la ciudad. El docente indica que recién en 1919 se crea la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y de allí surgen las tres primeras facultades de Rosario que son Medicina, Ciencias Económicas e Ingeniería.
Por su parte, ya frente a la Primera Guerra Mundial, los estudiantes secundarios rosarinos comenzaban a manifestar una toma de posición y se lanzaban a la participación política. “Cuando Alemania hunde dos barcos argentinos se alzan los reclamos al gobierno de Yrigoyen para que participe en la guerra. Acá aparecen los grupos aliadófilos, pero también los neutralistas, y aquí es cuando se expresa el movimiento estudiantil secundario rosarino, que después se va traduciendo en universitario”, indica el docente.
Siguiendo las pistas de las publicaciones estudiantiles de la época, Menotti identifica vínculos ideológicos entre las distintas organizaciones estudiantiles que confluyen también en la Reforma Universitaria de 1918. “Se ve que hay una trama, una relación que se expresa en las publicaciones estudiantiles de la época. Por ejemplo, la revista de los centros de estudiantes del Superior de Comercio y del Politécnico, que tienen participación de anarquistas, se vinculan con revistas universitarias como Insurrexit o la de los estudiantes de Córdoba. Comienzan a aparecer dirigentes estudiantiles que están en la Reforma del 18 y que también tienen protagonismo en los escenarios de Rosario, como el estudiante Cortés Plá, que luego llegará a ser decano de la Facultad de Ciencias Matemáticas de la UNL”.
De acuerdo a las investigaciones de Menotti, el Nacional Nº 1, el Superior de Comercio y el Politécnico, fueron las escuelas secundarias en las que se formaron estos dirigentes declarados anarquistas. Un movimiento estudiantil que tendrá proyección con la formación de la Federación de Estudiantes Revolucionarios en 1920. De sus medios de expresión, el investigador destaca la revista Germinal producida en Rosario y a importantes cuadros dirigenciales del movimiento, entre los que menciona a los hermanos Luis y Armando Di Filippo, del Superior de Comercio; Cortés Pla, egresado de la Facultad de Ingeniería; y Mica Feldman, estudiante del Nacional Nº 1, anarquista en sus inicios que luego viró hacia el trotskismo y participó con grado de capitana en la Guerra Civil Española.
¿Cómo terminó aquella insurrección que instauró un soviet rosarino? “La represalia fue humillante, la policía llevó a los insurrectos caminando desde la Municipalidad hasta la sede de gobierno”, cuenta Menotti, y afirma que les iniciaron un proceso legal que los mantuvo detenidos hasta 1924.
El docente indica que no se pudo determinar si a los estudiantes apresados se les dio el mismo tratamiento que a los trabajadores, porque ya había antecedentes de abusos policiales y torturas por parte de la policía a los obreros detenidos por sus reclamos, aunque se cree que el estudiantado tuvo mejor suerte: “Pensemos que en ese momento solo estudiaban en el nivel superior quienes formaban parte de las familias más acomodadas de la sociedad argentina”. Seguramente por eso, la prensa de la época, como la revista Caras y Caretas, a la hora de relatar los acontecimientos “los muestra como aquellos chicos traviesos”.
Más allá de su procedencia privilegiada, la investigación de Menotti da cuenta de la existencia de un movimiento estudiantil rosarino, que ya a inicios del siglo pasado mostraba un compromiso ideológico con una sociedad más igualitaria, y una voluntad de hermanarse en causa común con aquellos que peleaban por sus derechos.