Cañada de Gómez.— La muerte de un motociclista de 37 años en un accidente de tránsito
ocurrido un día antes de Navidad, además de más de una decena de choques en los que intervinieron
motos y ciclomotores, generaron un estado de alerta en esta comunidad por el preocupante incremento
de las colisiones en el radio urbano.
Muchos vecinos, alarmados por esta situación, solicitaron mayores
controles al municipio en lo referente a la velocidad que desarrollan los vehículos en las calles,
y con referencia a las condiciones técnicas de las unidades que las transitan.
Controles para las fiestas. La Municipalidad de Cañada de Gómez incrementó las inspecciones
en los cruces de calles más peligrosos con la presencia de agentes. Incluso en las madrugadas del
25 y 31 de diciembre se realizaron controles de alcoholemia. La sensación que existe es que
“el tránsito es un caos y que la situación está descontrolada”, afirman los vecinos.
Para el último día del 2007, en la ruta 9 a la altura de Sport Club
cañadense, en el control de alcoholemia se detectó a cuatro personas con alto grado de ingestión
etílica.
Profundizar inspecciones. El grupo de Padres Autoconvocados le solicitó a la secretaria de
Gobierno de la Municipalidad cañadense, Carina Mozzoni, que se profundicen los controles en las
calles y accesos a la ciudad.
La idea del grupo de padres es que se amplíen las inspecciones para
colaborar en otras cuestiones como el uso del casco protector, documentación reglamentaria,
velocidad y el cumplimiento de otras normas de tránsito.
“De cada diez motos que circulan por la ciudad cinco lo hacen sin
luces y solamente uno lleva casco protector. Ni hablar de las maniobras peligrosas. Hay que poner
más inspectores en las calles de la ciudad”, opinaron varios vecinos al dar las cifras de una
encuesta casera.
Tránsito fatal. La muerte de Pablo Petinichi, de 37 años, en un choque ocurrido en la esquina
de Laprida y Primera Junta puso en el tapete uno de los asuntos que más preocupan a los cañadenses:
el tránsito. El hombre iba al mando de una motocicleta Suzuki que impactó con un Fiat Spazio.
A causa de un fuerte golpe en la cabeza —no obstante que el
conductor llevaba casco protector—, la víctima fue derivada al hospital provincial San José.
En vano fueron las tareas de los médicos que intentaron reanimarlo. El motociclista falleció a los
pocos minutos.
Más lesionados. La guardia de ese centro de salud tuvo que atender en los últimos días a más
de ocho conductores que también recibieron lesiones al mando de unidades menores. Los choques más
importantes ocurrieron en Ocampo e Irigoyen, Bolivia y Rawson, y Lisandro de la Torre y Brown.
El director del hospital cañadense, Guillermo Audano, se mostró
asombrado por la intensa actividad que está teniendo la guardia del hospital. “Debemos tomar
conciencia como comunidad de que estamos ante un problema de extrema gravedad”, opinó.
Testigos diarios. Una mujer que estaba en el bar de la esquina de España y Lavalle relató a
La Capital cómo vio la caída de un muchacho de un ciclomotor con dos chicos que lo
acompañaban. Estos hechos suele darse en muchas calles de la ciudad y ya lamentablemente son parte
cotidiana del paisaje urbano.
“El conductor estaba totalmente alcoholizado”, contó la
mujer horrorizada. Acotó además que lo peor sucedió después: “Luego de caerse, quería seguir
manejando”, dijo.

























