Y una tarde de verano, las miradas y los gritos fueron contra el máximo tribunal. Bajo la consigna “por una Justicia independiente y democrática”, la Corte Suprema quedó cuestionada, y con dureza, ahora por una movilización masiva de amplios sectores del peronismo kirchnerista. Varias decenas de miles coparon la plaza Lavalle frente a los tribunales porteños. “Que se vayan”, fue la frase más repetida.
La convocatoria surgió transversal desde sectores del FdT: gremios, agrupaciones políticas, simpatizantes y militantes sueltos del kirchnerismo de la Ciudad y del gran Buenos Aires, sorprendieron en una fecha inusual. La propuesta de ganar la calle para forzar los cambios institucionales pendientes fue la promesa política de los organizadores. “El 1ro F es el incio, no abandonaremos la calle”, repitieron desde un modesto escenario – una camión pequeño-, colocado en la esquina deTalcahuano y Tucumán, uno de los vértices del imponente Palacio porteño.
La movida contó con el aval del Gobierno nacional, del propio presidente, que viene repitiendo una y otra vez, la Corte “no funciona bien”. El acto, que se desarrolló durante una hora, tuvo en el juez Juan María Ramos Padilla al orador único, y luego fue leído el documento previamente acordado, por dos actrices argentinas de enorme trayectoria: Cristina Banegas y Luisa Kuliok.
Ramos Padilla, muy festejado, improvisó un discurso durísimo contra los ministros de la Corte acusándolos de favorecer el lawfare, los llamó “delincuentes con toga”, y les endilgo un sesgo clasista: “no quieren que entren morochos al Poder Judicial”. También calificó de “jueces de la mafia” a Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, nombrados por el presidente Macri y sostenidos por un fallo de la Corte Suprema. “Les dicen supremos, yo les digo atorrantes”, disparó Ramos Padilla.
“Pronto se cumplen los 100 años de uno de los hechos más lamentables e inmorales que protagonizó el Poder Judicial argentino, cuando avaló por unanimidad el golpe militar que derrocó al Gobierno popular y democrático de Hipólito Yrigoyen”, fue la primera expresión en la voz de las actrices, que en perfecta sincronía compartieron la lectura ante la multitud. La referencia es al hecho maldito del 6 de septiembre de 1930, cuando se inauguró el ciclo de golpes militares minó a la democracia argentina por más de 50 años, hasta 1983.
Hoy se moviliza el pueblo autoconvocado dijeron desde el improvisado escenario, y cuando la multitud ya desbordaba toda la zona del Obelisco de Buenos Aires, incluso provocando el corte del transito sobre la avenida 9 de Julio, a 200 metros del lugar. La crítica severa a la Corte, y el pedido de renuncia de sus miembros, se funda en las irregularidades de su composición – hoy reducida a sólo cuatro miembros, todos hombres- y por sus fallos.
“El pueblo se moviliza porque ha decidido luchar para democratizar la justicia, terminar con la élite para unos pocos, y con la corporación inamovible, colmada de privilegios”, leyeron las actrices en otro tramo del documento.
Gremios inscriptos en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), agrupaciones políticas como La Cámpora, sectores de la izquierda en el FdT, fueron los dominantes en la movilización. “Esta decisión no se agota en este acto, no estamos aquí para inaugurar nada nuevo, venimos a retomar una práctica genuina, que reconoce numerosos antecedentes. 20 años atrás un grupo de compañeros iniciaba una serie de demandas contra la Corte Suprema (menemista) antipopular, reaccionaria manifiestamente subordinada a la voluntad de los poderes fácticos”, se escuchó en la plaza repleta, de boca de la actrices.