“Expresamos el fin de la maldita grieta que inventó el kirchnerismo y que Macri también alimentó”, señala el gobernador cordobés Juan Schiaretti. En medio de su campaña presidencial que lo trajo este martes a Rosario, Schiaretti sostiene que el triunfo de su espacio en las elecciones provinciales y locales significa el respaldo a un modelo económico y político alternativo. “A nosotros nos interesa la gestión, no entramos en la rosca, queremos y practicamos la cultura de la producción y el empleo, no del subsidio”, subraya.
En diálogo con La Capital, Schiaretti, al frente de la alianza Hacemos por Nuestro País —que incluye como principal socio al Partido Socialista—, planteó que su ex compañero de ruta Sergio Massa “es la expresión clara del fracaso del kirchnerismo”, defendió la idea de un gobierno de unidad nacional y si bien evitó pronunciarse sobre las Paso santafesinas, en las que compitieron de un lado su amigo Omar Perotti y del otro sus aliados del PS, deslizó que “son los santafesinos quienes deben opinar” sobre la gestión del rafaelino.
—¿Las elecciones en Córdoba, tanto provinciales como locales, significan un envión para su candidatura presidencial?
—Córdoba votó apoyando el modelo de gestión que llevamos adelante desde hace ya 24 años en la Gobernación de Córdoba y apoyó la mejora en la ciudad que hizo Martín Llaryora. La dio vuelta como una media, le devolvió la ciudad a los vecinos. Es el trabajo en equipo y la continuidad en gestión que expresa Daniel Passerini. A nosotros nos interesa la gestión, no entramos en la rosca, en la grieta. Queremos y practicamos la cultura de la producción y el empleo, no del subsidio.
—¿Cree que las encuestas que circulan subestiman el volumen de votos que van a obtener?
—Nosotros trabajamos para que los argentinos nos apoyen, expresamos a aquellos que se levantan todos los días para ir a ganar el pan para ellos y sus familias, y al interior productivo. Expresamos el fin de la maldita grieta que inventó el kirchnerismo y que Macri también alimentó. La grieta es un negocio que hacen los políticos, se viven peleando por los cargos mientras la gente está sufriendo esta alta inflación. Expresamos también el anhelo de un país normal. No hablo de los países desarrollados, sino de nuestros vecinos, que tienen una inflación debajo de los dos dígitos y una estructura impositiva razonable.
—¿Sectores del gobierno nacional quisieron subirse a la victoria del peronismo cordobés sobre Juntos por el Cambio?
—La verdad es que ellos salieron séptimos en las elecciones municipales. Habrán querido disimular eso. La verdad es que el peronismo de Córdoba no tiene nada que ver con el kirchnerismo. Nunca pudieron colonizarnos. El kirchnerismo rompió con la sociedad cordobesa en la época de la resolución 125, cuando agredió al campo, que es algo que los cordobeses queremos y respetamos, porque fue, es y seguramente será uno de los pilares del progreso del país. Por eso estamos absolutamente en contra de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, que perjudican a Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, San Luis, La Pampa y toda la región central. De Córdoba se quedan con 3.400 millones de dólares por año. Es un impuesto que no existe en ningún lugar del mundo. Hay que sacarle el pie de encima al campo, el gobierno lo trata como un enemigo cuando es un proveedor de divisas y expresión de inversión permanente. Entre otras prohibiciones imponen por la ley de biocombustibles una mezcla baja, cuando tendría que ser como mínimo del 20%. Los biocombustibles no sólo significan más producción y más puestos de trabajo, sino también un mayor cuidado del ambiente, porque tienen menos huella de carbono que los combustibles fósiles. Las medidas contra el aumento de la producción y considerar al campo como un enemigo es la característica de los gobiernos kirchneristas.
—Compartió en su momento espacio político con Sergio Massa. ¿Lo ve definitivamente kirchnerizado?
—El que volvió al kirchnerismo es él. Nosotros siempre estuvimos en el mismo lugar, el peronismo no kirchnerista. Massa es no solo el candidato del kirchnerismo, es también la expresión clara de su fracaso. Recibió el país con una inflación de 65% y ahora está camino al 150%, tomó el dólar a 240 pesos y está en 550 pesos el dólar. Hace un año que tiene todas las chances para tomar medidas que estabilicen la economía y lo que viene haciendo es parches sobre parches, y los perjuicios son para los argentinos. La inflación sigue subiendo, porque la de julio va a ser más alta que la de junio, y eso hace que no le alcance la plata a la gente. La gente que tiene que comprar insumos no sabe a qué precio reponer ni a cuánto le venden. A eso se suma la crisis del dólar, hay veinte tipos de cambio diferentes.
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Foto: Silvina Salinas / La Capital
—¿El discurso encendido de Llaryora contra “los pituquitos de Recoleta” complica el diálogo con Larreta y los sectores con los que entienden tiene que haber un gran acuerdo?
—Lo que expresó Llaryora es que se tiene que acabar el privilegio del Amba en detrimento del interior del país, y eso no es culpa de los habitantes de Buenos Aires. Es responsabilidad de quienes conducen el gobierno nacional desde hace tiempo, que se paran y miran la Argentina desde el Amba y no miran al interior. No puede ser que en el Amba el boleto de colectivo sea más barato que en Rosario y que en Córdoba, que allá la luz sea más barata. Lo mismo pasa con Aysa, con la nafta. Precisamos que se mire el país en su integralidad. Estamos convencidos de que hace falta un gobierno de unidad nacional. Después del estallido de la convertibilidad el país consiguió superar esa crisis cuando Alfonsín y Duhalde se pusieron de acuerdo. El próximo gobierno también tiene que tener un andamiaje de apoyo político importante, eso es lo que genera credibilidad para también alcanzar la estabilidad macroeconómica. Ese es el camino para dejar en el pasado largos años de atraso y entrar en la senda del progreso. Pero es algo que hablaremos con las fuerzas que estén de acuerdo con esta idea después del 22 de octubre. Vamos a las Paso y a la primera vuelta y aspiramos a pasar a la segunda vuelta.
—Si fuera elegido presidente, ¿qué medidas tomaría respecto a la violencia en Rosario?
—La violencia narco es una responsabilidad que tiene que abordar el Estado nacional, el principal responsable de la lucha contra el narcotráfico. Hay varios andariveles. Uno es la represión: la Argentina no produce droga, entra al país desde afuera, y se podría utilizar inclusive a las Fuerzas Armadas para ayudar a cuidar las fronteras. El segundo es que hay que nombrar a por lo menos 15 mil miembros nuevos de las fuerzas de seguridad nacionales, para que lo combatan con las fuerzas provinciales. El tercero es poner cárceles de máxima seguridad, donde estén los capos narcos para que no sigan mandando sus organizaciones. También creo que hay que avanzar sobre la investigación del lavado de activos financieros, qué es lo que en definitiva le termina dando toda la fuerza al narcotráfico. Si me toca ser presidente voy a poner en marcha inmediatamente estas medidas. Otra cuestión que nosotros venimos aplicando en Córdoba es la organización de los consejos de seguridad barrial, sobre todo en las barriadas populares, donde participan distintos estamentos de la sociedad —como centros de jubilados, iglesias, organizaciones no gubernamentales— junto al gobierno provincial y municipal. Esto permite resolver problemas e impide que el narcotraficante se haga dueño de las barriadas populares.
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—Hace diez días hubo unas Paso en Santa Fe donde compitieron su amigo Omar Perotti y el socialismo, sus aliados en el espacio nacional. ¿Cuál es su mirada de esta elección?
—Yo no voy a opinar sobre las elecciones en cada una de las provincias, Santa Fe y Córdoba somos provincias hermanas mellizas: tenemos la misma cantidad de habitantes, la misma superficie, el mismo producto bruto, el mismo tipo de producción, hasta el mismo presupuesto. Sería injusto e imprudente opinar sobre el desarrollo de las elecciones. En Santa Fe tenemos un acuerdo nacional donde está el peronismo no kirchnerista, el socialismo, la Democracia Cristiana, el Partido Autonomista. Respetamos la autonomía para que en cada provincia la fuerza que que integra Hacemos por Nuestro País pueda participar de la manera en que ellos entiendan.
—Por el momento Perotti está dentro del esquema de Unión por la Patria. ¿Le gustaría que pasadas las elecciones se sume a su espacio?
—Yo no soy quién para decir qué es lo que tiene que hacer. El que decide en qué espacio debe participar es él y quiénes deben opinar sobre su gestión son los santafesinos.
—Desde el peronismo nacional se le achaca al cordobesismo que se replegó en lo local. ¿A partir de este año el peronismo cordobés quiere participar más activamente del debate nacional?
—Las elecciones provinciales muestran que se está agotando el kirchnerismo, que fracasó como Macri en la conducción del país. Fracasaron los dos extremos de la grieta. Somos la alternativa para aquellos que siendo peronistas —en mi caso, lo soy desde que nací— quieren un peronismo democrático, republicano, federal, de diálogo. Que impulsa la producción y el trabajo y no la cultura del subsidio. El peronismo de Córdoba está haciendo su aporte. Queremos que el modelo de gestión de Córdoba llegue a la Argentina. Si funcionó en la provincia, va a funcionar en la Argentina. Córdoba no es una isla, es parte del país.