Política

Identifican en Laguna Paiva los restos de un joven desaparecido en Rosario

Se trata de Gustavo Pon, militante peronista nacido en Gualeguaychú y secuestrado durante la última dictadura militar. Estuvo detenido en el centro clandestino La Calamita.

Lunes 20 de Diciembre de 2010

Rosario.- El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Gustavo Pon, un joven asesinado con inyección letal durante la última dictadura y enterrado en un campo del Ejército en la localidad de San Pedro, en proximidades de la ciudad de Laguna Paiva, 50 kilómetros al norte de Santa Fe.

Pon había nacido en Gualeguaychú, Entre Ríos, el 28 de setiembre de 1944, era licenciado en Filosofía y se desempeñaba como docente en las universidades Nacional del Litoral y Católica de Santa Fe.

En 1977 fue secuestrado en Rosario y trasladado al centro de detención La Calamita, ubicado en el Gran Rosario, donde fue torturado junto a otros prisioneros aún desaparecidos.

Los cuerpos de los primeros detenidos fueron arrojados al mar, mientras que otro grupo -en el que se encontraba Pon- fue enterrado en el campo del Ejército en San Pedro.

Por otra parte, uno de los ocho cuerpos desenterrados en el predio militar donde trabaja desde hace seis meses el Equipo de Antropología pertenece a María Esther Ravelo, una no vidente secuestrada el 17 de septiembre de 1977 junto a su esposo Etelvino Vega.

La mujer fue una de las 27 personas que, luego de ser torturada en La Calamita, fue llevada a un chalet donde la asesinaron. Finalmente fue enterrada en un campo cercano a Laguna Paiva.

También la Justicia pudo establecer que “la disposición final de los 27 detenidos se hizo en Monje con inyecciones letales. Entre ellos, el joven Gustavo Pon”.

La causa fue iniciada en abril de 2007 por el juez federal de Santa Fe Francisco Miño, por una denuncia efectuada por la Casa de Derechos Humanos de Santa Fe, conformada por las Madres de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

Asimismo, en 1984, la Conadep había tomado conocimiento por comentarios de vecinos y baquianos de la zona que en el predio del Ejército se habían realizado inhumaciones en una fosa común. (DyN)

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