Política

El "gaucho tímido" que llegó donde se propuso: una biografía no tan política del Lole Reutemann

El Lole nació el 12 de abril de 1942. Iba a la escuela en caballo o bicicleta. Cómo arribó a la Fórmula 1 y luego se convirtió en gran protagonista de la política nacional. El relato y las fotos de una película de vida

Miércoles 07 de Julio de 2021

En el marco del proceso de inmigración del siglo XIX y de la colonización de Santa Fe entre 1856 y 1861, y proveniente del puerto francés de El Havre, llegó al Río de Plata en mayo de 1859 el velero “Paraná” con nacionales suizos. Entre ellos estaba un agricultor del cantón Gunterlingen, Jakob Santiago Reutemann, quien junto a su esposa Ana Kienast y cuatro hijos, se instaló en una chacra de 31 hectáreas proporcionada, con animales y semillas, por la empresa colonizadora en la localidad de San Carlos.

En 1879, los hijos de Jakob se habían mudado a otros campos en Grutly, a 50 kilómetros de San Carlos. En particular Federico, tuvo a su vástago Carlos, quien nació en el pueblo de Felicia en 1901 y, fallecido su padre, compró un campo de 500 hectáreas en la zona rural de Nelson, a 40 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Fe. En 1937 ya estaba radicado allí junto a su esposa Flora Molina, se dedicó a la ganadería y la agricultura, y llegó a tener cuatro tambos.

Segundo hijo varón del matrimonio Reutemann, Carlos Alberto nació el 12 de abril de 1942 en el Hospital Italiano de Santa Fe. Se crió en la llanura y el silencio, e iba a caballo o en bicicleta a la escuela rural a seis kilómetros de su casa, la Nº 521 Simón de Iriondo, del poblado alrededor de la estación Manucho del Ferrocarril General Belgrano.

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El Lole en la tradicional foto con sus compañeros de la escuela Simón de Iriondo de la localidad de Manucho.

El Lole en la tradicional foto con sus compañeros de la escuela Simón de Iriondo de la localidad de Manucho.

Don Carlos tenía dos autos coupés Ford 38 y 40 sobre los cuales el Lole aprendió a los 10 años a manejar. A los 11 hicieron con su hermano una pista y la recorrían, reloj en mano tratando de mejorar sus tiempos, con un viejo Rastrojero.

Para poder seguir con los estudios, los hermanos Reutemann fueron enviados como pupilos al Colegio de la Inmaculada Concepción de la congregación de los jesuitas de Santa Fe. Allí Carlos pasó seis años y debido al encierro y la disciplina reinante, encontró refugio en deportes como el fútbol, el básquet, la natación, el atletismo. Más tarde reconocería que la rígida experiencia estudiantil lo había convertido en un hombre disciplinado, ordenado, solitario.

Cuando terminó el secundario, el Lole volvió a trabajar a la estancia familiar. De vez en cuando le pedía el Citroen a don Carlos para irse con un amigo a ver las carreras de Turismo Carretera a Córdoba, donde conoció al piloto Jorge Cupeiro, quien le enseñó cómo se corría en un auto de carreras.

A los 23 años decidió que su futuro estaba en las carreras de autos. Tras hacer un curso de piloto, ganar picadas en la Costanera y por insistencia propia, logró que los hermanos Américo y Carlos Grossi lo suban a una Fiat 1500 Berlina en La Cumbre para correr el 30 de mayo de 1965 en la categoría Turismo Mejorado Grupo 2. Desde ese debut hasta 1982 corrió 357 carreras oficiales.

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Reutemann, de 23 años, junto al auto Fiat 1500 Berlina que lo hizo debutar en el automovilismo.

Reutemann, de 23 años, junto al auto Fiat 1500 Berlina que lo hizo debutar en el automovilismo.

Ganó la segunda carrera oficial que corrió en el circuito del Pan de Azúcar de Carlos Paz el 11 de julio de 1965, y llamó la atención de los garajes porque no festejó su primer triunfo. En 1966 salió campeón del Turismo Mejorado y debutó en las 500 millas de Rafaela, y con el mismo auto, un De Tomaso-Fiat, corrió en el parque Independencia de Rosario el 9 de abril de 1967.

Ese año también campeonó y en 1968 incursionó con un Falcon y poca suerte en el Turismo Carretera. En 1969 fue campeón de la Fórmula 2 Nacional. Hasta que en 1970 viajó a Europa como parte del equipo del Automóvil Club Argentino para participar del campeonato europeo de Fórmula 2. En 1971 salió subcampeón de esa categoría y recibió una invitación para dos carreras de exhibición de la Fórmula 1 Internacional, una con Mc Laren y otra con Brabham.

En la máxima categoría, la F1

Bernie Ecclestone, luego “dueño” de la F1, se hizo cargo de la escudería Brabham y contrató a Reutemann como segundo piloto detrás del inglés Graham Hill, para la temporada 72 de la primera categoría del automovilismo en la que debutó el 23 de enero en el autódromo de la ciudad de Buenos Aires sobre un modelo BT 34. Hizo la pole y salió séptimo. Su primera victoria llegaría el 31 de marzo de 1972 en el circuito de Interlagos, en San Pablo, Brasil, aunque sin puntos para el campeonato del mundo. Ese año en Fórmula 2 tiene su primer accidente grave por el cual destruyó el auto y él la sacó barata: se fractura un tobillo.

Fue piloto de Fórmula 1 de 1972 a 1982 corriendo en las escuderías Brabham, Ferrari desde finales de 1976, Lotus en 1979 (año del debut de Ricardo Zunino en F1) y Williams desde 1980. Tras su primer triunfo en el circuito de Kyalami, Sudáfrica, el 31 de marzo de 1974, obtuvo 12 victorias (más dos fuera de campeonato), 45 podios y seis pole positions en 144 carreras. Fue tercero en los campeonatos de 1975, 1978 y 1980, y segundo en 1981, a un punto del campeón, el brasileño Nelson Piquet.

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El Reutemann piloto en una ilustración de Gabriel Ippóliti para La Capital publicada en enero de 2009.

El Reutemann piloto en una ilustración de Gabriel Ippóliti para La Capital publicada en enero de 2009.

En el Gran Premio de Alemania de 1979, Reutemann tuvo una mala carrera, que incluyó un fuerte dolor en la espalda que lo perseguiría toda la vida tras un toque con el italiano Ricardo Patrese.

En 1979, la revista Corsa caracterizaba a Reutemann: “Una personalidad fría, racional al extremo, imperturbable, casi glacial, incapaz de la menor emoción humana”, aunque cree que en su reacción es siempre “más emotiva que especulativa”, mientras tanto para algunos de sus colegas era “un tipo negativo” y “con tendencia a la depresión”.

A fines de 1980 con el campeonato terminado, Reutemann probó el nuevo Williams en el circuito británico de Silverstone, se dio tal golpe que debió ser enyesado de la pierna izquierda y se vio obligado por dos semanas a andar con muletas.

Un 30 de octubre de 1981, su apoderado Domingo Cutuli, dio una conferencia de prensa sorpresa en el 10º piso del ACA en Buenos Aires y anunció que Reutemann se retiraba de la F1. Frank Williams, director del equipo, lo convenció para que siguiera, pero el impulso duró solo dos carreras y se terminó la actuación del Lole en la máxima categoría del automovilismo.

Corrió también el Rally de Argentina de 1983 y de 1985 con Peugeot, y en 1990 recibió el Premio Konex de Platino como el mejor automovilista de la década en Argentina.

El Gran Premio de Argentina de F1 quedó suspendido desde 1982 hasta 1995. Ese año Reutemann fue invitado para hacer una demostración con una Ferrari. Las 60 mil personas presentes en el autódromo de Buenos Aires corearon su nombre y agradecieron así su compromiso con el deporte de las tuercas. El Lole cobró 10 mil dólares por la aparición, y el cheque fue donado a hospitales de la provincia de Santa Fe.

Reuteman pasará a la historia de la F1 como el mejor probador, un gran tester, una autoridad en la puesta a punto del auto. Según la revista inglesa Autosport, le molestaba su celebridad, “y su soledad aparente tiene más de timidez que de arrogancia”, mientras que para la italiana Autosprint el Lole es ”un personaje indescifrable, para muchos la más apropiada definición es la del gaucho triste (como lo llamó Enzo Ferrari) porque es difícil verlo sonreír”. Según el ex director deportivo de Renault Jean Sage, “fue uno de los últimos caballeros de la F1” pues lo caracterizaba una actitud de “gentleman”.

De amores y familia

Reutemann y María Noemí Claudia o Mimicha Bobbio se conocían desde chicos y cuando ella tenía 18 años se pusieron de novios. Se casaron el 18 de agosto de 1968. En 1969 se fueron a vivir a Londres para que Carlos puediera correr en la Fórmula 2 Europea y estar cerca de la F1. Allí y ese año nació Cora Inés. En 1973 tuvieron a Mariana.

Mimicha era hija de una familia rica de Santa Fe, dueña del Canal 13 de televisión, era protagonista de la noche y siempre disfrutó de sentirse parte del glamour y el prestigio de la F1. Las chicas se criaron en Santa Fe hasta que terminaron la primaria.

Cuando Reutemann se retiró de la F1, decidió en 1982 volver al campo con su familia, pero Mimicha regresó a Europa con sus hijas. Primero a una propiedad en la exclusiva península de Saint-Jean-Cap-Ferrat, en la Costa Azul francesa, a 10 km de la ciudad de Niza, en busca de su siempre elegante vida. Luego se trasladó a Montecarlo, donde la ex esposa de Reutemann vive actualmente. Se le endilgaron al Lole varios noviazgos, hasta que se unió en diciembre de 2006 en matrimonio a Verónica Ghio. Reutemann tiene un nieto, Santiago, hijo de Cora.

De repente, la política

Hacia fines de los años 80, Reutemann se desempeñaba como productor agropecuario, pero no había perdido la costumbre de hacer gimnasia y footing por la Costanera, o caminar o tomar un café en la peatonal de la ciudad de Santa Fe. También le gustaba navegar por el río Paraná, jugaba al golf y hacia windsurf.

En 1983 votó para presidente a Raúl Alfonsín y en el 89 a Alvaro Alsogaray. En la provincia, a la democracia progresista.

Reutemann y el entonces presidente de la Nación, Carlos Menem, se conocieron de casualidad en el recital de Tina Turner en el estadio de River Plate en enero de 1988. Y compartieron un auto en una competencia organizada con fines propagandísticos en 1989 y 1990. Gracias a una idea de Eduardo Duhalde, el 4 de enero de 1991 fue convocado por Menem y así el Lole inicia una carrera política en el Partido Justicialista que lo llevará a ser gobernador de la provincia de Santa Fe (1991-1995) y senador nacional de 1995-2001 por el peronismo. También fue en 1994 convencional constituyente. Abandona el cargo de senador cuando gana nuevamente las elecciones a gobernador santafesino (1999-2003). Volverá a ser elegido senador para el período 2003-2009 y 2009-2015, y desde 2015 por la coalición de derecha Cambiemos hasta 2021.

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Carlos Menem y Reutemann en Olivos en septiembre de 1991 cuatro días antes de ganar la elección a gobernador.

Carlos Menem y Reutemann en Olivos en septiembre de 1991 cuatro días antes de ganar la elección a gobernador.

Tras encabezar la intervención del PJ santafesino, según La Capital, “para tomar distancia de la vapuleada dirigencia peronista provincial”, participó en 1991 de una campaña, en la que, al decir de La Nación el 10 de septiembre, se medían “la brutal sinceridad, vehemencia y verborragia de (el radical Horacio) Usandizaga contra la parquedad, la cautela y la mesura de Reutemann”. Ganó las elecciones, pese a no ser el más votado, gracias a la ley de lemas.

El 11 de diciembre recibió los atributos de gobernador de manos de Víctor Reviglio. “La provincia debe ordenarse y debe transformarse”, dijo. Juró por “Dios, la Patria y los Santos Evangelios” y se comprometió a cumplir “el mandato de la gente”. Había llegado al ensayo del acto manejando su Fiat Uno e hizo salir a todos del recinto de la legislatura para poder hacer una prueba a solas de su discurso. Fue una intervención “de estilo mesurado y sintético, luciendo una sonrisa ancha y su inveterado laconismo, siempre con tono sereno y pausado”. Corto de vista, el día de la asunción debió reimprimirse el discurso con letras más grandes para poder leerlo sin anteojos. Cuando salió de la Casa Gris fue saludado por los militantes con la marcha peronista. El gobernador se limitó a saludar con el dedo pulgar en alto. De la ceremonia participaron integrantes del clan Bobbio, pero no su esposa.

El 5 de enero de 1992, a pocos días del inicio de su gestión, el periodista de La Capital Justino Ricardo Caballero decía: “Reutemann, sin antecedentes políticos, comenzó el año anterior a fabricar una nueva historia de su vida. Sus perfiles deportivos, que mágicamente lo promovieron a la idolatría popular, fueron en algún momento el único aporte de su identidad pública”.

El mismo periodista el 29 de diciembre dice que la promoción política de Reutemann fue “un acto mágico que involucró al cuerpo social santafesino” y que es “conocido en todo el mundo como ídolo automovilístico, experto volante, exacto para escoger las marchas, audaz en las curvas, buen administrador del tiempo y la velocidad”. Y lo describe: “Vida disciplinada, ojos celestes, amor por los souvenirs, y la sonrisa melancólica que tienen los triunfadores en retiro hicieron el resto”.

Como gobernador, a Reutemann le costó la relación con Rosario, ciudad a la que desfavoreció en el reparto de fondos. Pero, por insistencia del entonces intendente Héctor Cavallero, terminó obras clave para la ciudad, como la represa sobre el arroyo Ludueña, del Aliviador II y de rectificación del arroyo Saladillo.

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Reutemann legó a Rosario la represa retardadora de las inundaciones sobre el arroyo Ludueña.

Reutemann legó a Rosario la represa retardadora de las inundaciones sobre el arroyo Ludueña.

Intentó pero no pudo venderla Empresa Provincial de la Energía ni el Banco Provincial de Santa Fe, como pedía el Banco Mundial y la política de privatizaciones del tándem Menem-Cavallo, pero sí entregó al Grupo Soldatti la gestión de la desprestigiada Dirección Provincial de Obras Sanitarias (Dipos).

Su gobierno, que debía destacarse por separarse de la cooperativa peronista que había gobernado y saqueado la provincia, le devolvió transparencia al peronismo provincial.

Otra vez gobernador y senador "vitalicio"

Siguieron años políticos intensos que le depararon a Reutemann una exposición nacional en la que fue varias veces mencionado como candidato a presidente y a vicepresidente por el Justicialismo. Y si bien ninguna cuajó, incluida aquella oportunidad en que Reutemann declinó su postulación promoviendo la frase "vi algo que no me gustó" al libro de las traiciones de la política a la voluntad popular, Lole siguió siendo "el gran elector" de la política santafesina y allí estaba con el casco puesto para ser nuevamente gobernador en 1999.

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Reutemann fue imitado por el humorista Álvaro Navia en el programa de TV

Reutemann fue imitado por el humorista Álvaro Navia en el programa de TV "ShowMatch" de Marcelo Tinelli.

Su segundo mandato fue signado por dos acontecimientos de gran trascendencia política y humanitaria para la provincia de Santa Fe: los saqueos y la represión en Rosario en el Diciembre Negro de 2001 y la inundación de la ciudad capital en 2003. Las acusaciones, como responsable político de las muertes y de la pérdida de cuantiosos bienes materiales, nunca llegaron a juicio. Como la de 2010 por la orden, en 1992, de quemar de los archivos del accionar de militares y policías de Santa Fe durante la Dictadura.

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Reutemann no fue a juicio por su responsabilidad política en la represión de 2001 en Rosario y la inundación de Santa Fe en 2003.

Reutemann no fue a juicio por su responsabilidad política en la represión de 2001 en Rosario y la inundación de Santa Fe en 2003.

En los extensísimos períodos en los que actuó como senador por Santa Fe de 2003 a 2021, Reutemann fue el legislador con menos proyectos presentados y menos intervenciones en el recinto. Votó en contra de la Circular 125 en 2008 y contra la Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2018 y 2021.

En enero de 2001, Lole fue operado en Nueva York, Estados Unidos, para terminar con una compresión en su columna que le producía dolores de cabeza, espalda y brazos. En noviembre de 2016, Reutemann padeció problemas de salud que fueron intervenidos quirúrgicamente también en Estados Unidos. Una afección biliar lo mantuvo alejado de sus funciones hasta mediados de 2017. El 6 de mayo de 2021, Lole fue internado por una hemorragia digestiva en un sanatorio de Santa Fe pero al agravarse su condición clínica fue derivado a Rosario, donde permaneció internado hasta el 21 de mayo que fue dado de alta.

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En marzo de 2017 Reutemann regresa al país luego de una operación biliar en Estados Unidos.

En marzo de 2017 Reutemann regresa al país luego de una operación biliar en Estados Unidos.

El Alemán, como le decían sus amigos de la juventud, fue un hombre de enorme contracción al trabajo y rigor deportivo, y según El Litoral de Santa Fe del 17 de octubre de 1981, se destacó por ser "estudioso, disciplinado, poco conversador, siempre alejado de la frivolidad que es común en el mundo en el que vive". Su profesionalismo del más alto nivel lo convirtió en un ídolo de multitudes y los más grandes del automovilismo se deshicieron en elogios. Para don Enzo Ferrari, Reutemann era “un gran piloto y un maestro probador. Como pocos”.

En enero de 1975, para La Nación, Lole era un tipo "reflexivo, estudioso, medido" y, más tarde, según El Gráfico "ni siquiera una tremenda presión anímica general podía desbordarlo de sus cauces racionales". Con esos atributos de hombre "cauto, preciso, responsable", Roitman, Roiteman, Reuschman, Ruteman, Reuterman, o mejor Lole, se convirtió en uno de los mejores pilotos de automovilismo de la historia y en un político de gran aceptación popular. Aunque entre tanta velocidad, fama, dinero, cargos y componendas, Reutemann prefería, en el más introspectivo de sus retiros, cortar el césped de su jardín, descalzo.

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