Nada crea más deseo, más fantasías, que aquello que se suprime. Durante cinco
años, Néstor y Cristina Kirchner mantuvieron congeladas las conferencias de prensa a tema libre.
Hasta ayer. Esa estrategia alimentó la imagen de "gobierno hermético, que concentra el poder con
lógica blindada". Y también alimentó las suspicacias: "El gobierno no da conferencias de prensa
porque hay preguntas que no puede contestar".
Sin mayores inconvenientes, Cristina Kirchner sorteó el interrogatorio y empezó
ayer a sacarse de encima una mochila, en parte heredada de su marido. El fantasma de enfrentar a la
prensa al final no fue tal. Las virtudes discursivas de Cristina hicieron lo suyo. Si bien la
presidenta contestó 25 preguntas durante casi dos horas, contó a su favor con un detalle clave: no
se permitieron repreguntas. Y sin repreguntas, la posibilidad de acorralar a un entrevistado se
reduce casi a cero. Con la excepción de algún personaje que ofrezca demasiados flancos débiles, que
no es caso de la jefa de Estado.
"¿Por qué tardamos tanto para dar una conferencia de prensa?", se deben haber
preguntado en el kirchnerismo ayer, apenas concluida la rueda en Olivos.
El otro atril. La puesta en escena de Cristina Fernández fue cuidada. Salió a la
cancha con una estrategia: contestar disolviendo lentamente cualquier dureza que pudiera contener
la pregunta. Evitando enojarse, en lo posible. Evitando demoler un cuestionario inconveniente con
ironías, una tentación permanente para la personalidad de la presidenta. Un ventanal con vista a
los jardines fue el telón de fondo. Parada frente a u pequeño atril, vestida con impecable traje
gris, pañuelo al cuello, camisa blanca, fueron los atributos estéticos de la presidenta, además de
su arma discursiva, con las que inclinó el balance a su favor.
LaCapital la interrogó sobre un enigma que el kirchnerismo no pudo hasta hoy
resolver: su baja influencia en las clases medias urbanas. El conflicto con el campo profundizó una
tendencia que ya se había insinuado en las elecciones de octubre de 2007, cuando amplios sectores
de las clases medias urbanas mostraron su incomodidad, o directamente el rechazo a su candidatura.
¿Cómo piensa resolver el enigma del sector social más beneficiado en el ciclo 2003 al 2008,
paradójicamente enemistado con el gobierno?
La presidenta fundamentó que la clase media argentina se constituyó por el alto
estandard educativo que posibilitó la ley 1420, pero también por los proyectos políticos de corte
popular, refiriendo al yrigoyenismo y al peronismo, sin nombrarlos.
Citó el genial trabajo de Arturo Jauretche "El medio pelo en la sociedad
argentina", como un instrumento válido para comprender algunos de los enigmas de una clase social
creada y fortalecida al calor del Estado, pero, curiosamente, muchos veces contraria a la
intervención reguladora del Estado.
"No hay que generalizar, hay sectores y sectores", advirtió Cristina Kirchner.
Aunque concedió:"Hubo sectores medios que apoyaron el golpe del 76, pero luego fueron víctimas de
la política económica de Martínez de Hoz".
Para la presidenta, sectores de la clase media y también de las clases altas
suelen tener dificultad para comprender cuál es su rol en la trama económica. Y terminan operando
objetivamente, a mediando plazo, contra sus propios intereses.
Por lo visto ayer, además de persistir con las explicaciones acerca de lo que
entiende como un malentendido entre su gobierno y sectores medios urbanos, el gobierno lanzó su
nueva estrategia comunicacional de apertura a la prensa.
¿Será un instrumento eficaz para reconquistar el amor perdido del medio pelo
urbano? El tiempo responderá a estos interrogantes.