Eduardo Duhalde lo hizo: con sus polémicas declaraciones sobre un posible golpe de Estado en la Argentina el caudillo peronista _que transita la etapa otoñal de su carrera política_ logró poner la grieta santafesina en stand by. Y alineó a todo el arco político provincial en repudio a sus dichos.
El lunes a la noche, Duhalde volvió por unos días al centro del debate público: entrevistado en un canal porteño el ex presidente interino aseguró que el año que viene no habrá elecciones. No sólo eso: deslizó la posibilidad de una ruptura institucional. “¿Por qué va a haber elecciones? Tenemos un récord, la gente no lo sabe o se olvida: entre 1930 y 1983 hubo 14 dictaduras militares, presidentes militares _dijo el ex gobernador bonaerense_. Sabemos que Brasil es un gobierno democrático cívico-militar, sabemos lo que es Venezuela, lo que es Bolivia, sabemos que en Chile quedan como factor de poder los carabineros, como antes, y el ejército".
Uno de los primeros funcionarios en contestarle fue el actual ministro de Defensa, Agustín Rossi. “Un golpe de Estado es un escenario absolutamente improbable en nuestro país: las Fuerzas Armadas Argentinas están absolutamente integradas al sistema democrático”, planteó ayer en sus redes sociales uno de los principales dirigentes del peronismo santafesino.
Por su lado, el presidente del bloque del PJ en Diputados, Leandro Busatto, dijo a La Capital que la intervención del ex vicepresidente es una “declaración desafortunada y llamativamente impropia de alguien que ocupó la primera magistratura”.
“Costó mucho en la Argentina recuperar la democracia para que una persona devaluada como él mancille la democracia y ponga en duda al gobierno de Alberto Fernández”, sentenció.
En el Frente Progresista también consideraron irresponsables las declaraciones de Duhalde. “Un dirigente de esa talla no puede actuar con esa liviandad, menos en este momento de crisis que está viviendo el país, esto merece repudio y una retractación de su parte”, indicó el presidente del bloque del FPCyS en la Cámara baja, Pablo Farías.
“Si esto es así debería denunciar en los canales adecuados quiénes son los grupos responsables”, advirtió el legislador progresista.
Rechazos en la Legislatura
Sin embargo, no sólo desde el PJ y el Frente Progresista cuestionaron a Duhalde, también lo hicieron otros espacios políticos con representación en la Legislatura santafesina.
El diputado provincial Carlos del Frade (Frente Social y Popular-Ciudad Futura) evaluó que se trata de “una amenaza o una extorsión”. A diferencia de Farías, el periodista cree que Duhalde se está moviendo como voceros de ciertos intereses, afectados por iniciativas como la reforma judicial y la declaración de las telecomunicaciones como servicio público. “Si tiene información debería denunciar quiénes vienen gestando el golpe, pero esto tiene más el formato del anuncio de grupos de poder económico que lo usan como triste marioneta rota”, cuestionó.
Para el diputado Rubén Giustiani (Igualdad y Participación) no existen posibilidades de un golpe de Estado en el país. “El pueblo argentino le ha dicho nunca más a las dictaduras militares, hecho que se expresa en las calles todos los 24 de marzo con movilizaciones cada año más masivas y cada vez con mayor participación de jóvenes” argumentó.
En la misma línea, aunque desde la otra banda del espectro ideológico, el diputado Walter Ghione (Somos Vida y Familia) advirtió que “es una locura” insinuar una interrupción democrática en el país y evaluó que “con este tipo de declaraciones Duhalde pretende instalar en agenda las disputas internas del kirchnerismo”.
El diputado Gabriel Chumpitaz (PRO-Juntos por el Cambio) dijo a este diario que en los dichos de Duhalde no hay errores. Y planteó dos hipótesis: “Puede ser que todos juntos quieran generar pánico en la sociedad con el fantasma de un golpe militar por miedo a un estallido social espontáneo y de este modo generar mayor apoyo al actual gobierno, o bien es un mensaje de ciertos sectores para que Alberto empiece a despegarse del Kirchnerismo duro, ante el gran descontento social”.
Lo cierto es que a pesar de que las crisis profundas socavan la legitimidad de los gobiernos y, eventualmente, los regímenes políticos, no parece haber condiciones para una salida autoritaria. Efectivamente, de acuerdo al último informe del centro Lapop (realizado entre 2018 y 2019) vinculado a la universidad Vanderbilt, la Argentina se ubica en el tercer puesto entre 18 países latinoamericanos respecto al apoyo a la democracia. A pesar de que el 35% dice estar satisfecho con la democracia, el 71% de las personas encuestadas en el país dicen apoyarla, muy por encima del promedio regional (57%). Además, sólo el 13% toleraría el cierre del Congreso o un golpe de Estado con respuesta a una alta criminalidad (30%) o una elevada corrupción (25%)