Policiales

Una joven admitió que instigó el crimen de un muchacho por error

Quiso vengar un robo en su casa y llamó a unos conocidos que asesinaron de catorce balazos a alguien que era ajeno al hecho.

Martes 02 de Junio de 2015

Una joven de 23 años fue imputada de instigar el homicidio de un chico de 18 años que el viernes fue asesinado de 14 tiros en barrio de Los Gráficos tras ser apuntado como autor de un robo previo en la casa de la acusada, quien al fin de cuentas reconoció que las víctimas (hubo otro herido) no habían sido los ladrones. "Ella advirtió que las personas heridas y fallecida no habían sido los autores del robo", confirmó el fiscal a cargo de la investigación. Al cierre de esta edición no habían sido localizados los homicidas.

La investigación de la feroz ejecución de Emanuel Diego Miño, a quien apodaban el "Rocho", sumó alguna certezas en el marco de las dudas iniciales sembradas en torno al hecho ocurrido en Camino de las Carretas al 8500 (prolongación de Urquiza, al oeste de Wilde).

En ese sentido, el fiscal de Homicidios Adrián Spelta brindó ayer novedades de la pesquisa, que tuvo como primer paso procesal la audiencia imputativa contra Roció Magalí P. Z., conocida como "Magui" o "La Gringa", una joven de 23 años nacida en Mar del Plata que vive a pocos metros de la escena del crimen y cuya ira por un robo que sufrió en su casa marcó el trágico destino de Rocho.

El domingo por la mañana la joven fue imputada del delito de "homicidio en grado de instigación en concurso con lesiones leves", mientras se decidió la prórroga de su detención por 48 horas.

Planificado. El fiscal le atribuyó a Magui directamente planificar el ataque contra Miño, para lo cual contactó a cuatro amigos y juntos, en una moto y un auto, se dirigieron hasta Urquiza al 8500. En ese lugar había casualmente varias personas tomando bebidas en la puerta de un almacén y vieron la secuencia del ataque.

Según testimonios que recogió LaCapital, un testigo apuntó que "el auto y la moto pasaron un par de veces. En una de esas pasaron Rocho y Pelusa, y ella (por la imputada) ordenó: «Pará... son esos». Entonces los dos de la moto se fueron sobre los pibes".

Un testigo agregó que Rocho gritaba "pará, pará" y que la joven quiso intervenir como para frenar el ataque, pero era tarde. Tras darle un culatazo en la cabeza y cuando el pibe ya estaba en el suelo, le descerrajaron 14 balazos con armas de fuego calibre 32 o 38 y 9 milímetros.

Agonizante, Rocho alcanzó a balbucear que entre los atacantes estaba "La Gringa". El joven falleció un rato más tarde en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), mientras que su amigo sufrió heridas leves en un brazo.

Letal. El fiscal Spelta expuso ayer los primeros pasos de la pesquisa, cuyo aspecto más saliente resulta la confesión de la imputada de su erróneo señalamiento sobre Miño como el autor del robo a su casa, lo que preconfiguró el posterior crimen.

"La persona que hoy está detenida había sufrido un escruche en su domicilio y para esclarecerlo fue en procura de cuatro personas que son las que realizaron el homicidio determinado por esta primer mujer", señaló el funcionario.

Y sobre el contexto agregó que hubo "testigos que manifestaron que en el lugar había un grupo importante de personas. De ellos sólo dos recibieron heridas, uno de los cuales fue quien falleció".

Respecto de los tiradores, Spelta indicó que por el momento la joven "es la única detenida, mientras se está procurando dar con los autores materiales del hecho. A ella se la imputó como instigadora, instancia en la cual declaró levemente ser amiga de la víctima".

Y confirmó la versión de testigos que indicaron que al darse cuenta de que los apuntados no habían sido los que robaron su casa, la joven intentó frenar la venganza. "Es cierto, uno de los testigos indica eso luego de que ella señala al grupo de personas. Pero los agresores bajaron (de los vehículos) y realizaron los disparos. Ella advirtió que las personas herida y fallecida no habían sido los autores del robo", confirmó el fiscal sobre una confesión que le agrega más dramatismo al irracional homicidio.

Miño tenía un pequeño hijo de tres meses. Luego de su muerte, algunos vecinos quemaron la precaria vivienda que alquilaba Magalí P. Z. ubicada a unos 300 metros al oeste de ese ingreso al Jockey.

Quiosco de drogas. Aunque en el marco de la pesquisa no habría indicios ni elementos para relacionar el hecho con la problemática de la venta de estupefacientes, algunas versiones indicarían que la joven es parte de "Las Rubias", dos mujeres que estarían al frente de un quiosco de drogas a 150 metros del ingreso predio del Jockey Club Rosario.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS