Los vecinos de Génova al 2400, barrio Empalme Graneros, comenzaron la semana con una nueva balacera. Los tiros, que fueron al menos once, partieron desde un auto en movimiento y fueron dirigidos una casa que tiene un portón enrejado en su frente. El ataque fue impactante como cada hecho llevado a cabo con este tipo de violencia, pero para el vecindario no implicó una novedad. Según dijeron es la décima vez en el año que ocurre algo así en esos metros de una de las calles más transitadas del barrio, donde muy cerca está ubicado un club. Muchos de esos ataques fueron contra la misma vivienda, que a fines de noviembre había sufrido el último episodio.
Una vivienda de portón enrejado pintado de negro fue el blanco de este nuevo ataque con el que comenzó la mañana. Según comentaron los vecinos fue pasadas las 8 y los autores se movían en un auto gris del cual, al menos públicamente, no se conocieron mayores detalles. Los agresores pasaron en dirección hacia el norte y comenzaron a disparar varios metros antes de la casa que fue el blanco de los balazos.
Las vainas calibre 9 milímetros quedaron desparramadas sobre el pavimento de calle Génova, incluso a varios metros de distancia de la casa baleada. Sin embargo, al parecer, los disparos impactaron todos en la misma vivienda. Se trata de una casa de familia que ya fue atacada a balazos en distintas oportunidades.
"Yo estaba en lo de mi novia. Cuando volví me encontré con la policía cortando la calle. Me acerqué y ahí me contaron", dijo a La Capital un chico de 24 años que vive en la casa baleada junto a sus padres y tíos. El joven pidió que no se difunda su nombre y aseguró tener miedo. En ese sentido, y dado que no es la primera vez que sufren un hecho de este tipo, adelantó que la familia analiza la posibilidad de mudarse.
"Ahora voy a tener que levantar todo para irme a la mierda. Qué voy a hacer, si no hay una solución", dijo el joven afectado por este ataque que puso en vilo a su familia nuevamente. "¿Qué tengo que hacer si no, conseguir un arma y quedarme en la puerta para esperarlos y cuando vengan matarlos para después ir preso yo?", se preguntó.
"No me va a quedar otra que irme a donde sea y volver a arrancar de cero", agregó el joven. Él, aseguró, trabaja como cadete y la casa en la que viven fue construida hace varios años por su padre, que es taxista jubilado. "Yo tengo 24 años y estoy acá de toda mi vida. Pero bueno qué le voy a hacer, si me tengo que ir me iré", dijo resignado.
No es la primera vez
En la cuadra de Génova al 2400 los vecinos aseguraron que no es la primera vez que esa vivienda es blanco de un ataque a balazos. Algunos cuentan al menos diez episodios similares en lo que va del año. El último de estos hechos fue el 24 de noviembre, cuando los disparos dieron principalmente en un local de tatuajes que había en un garaje que la familia afectada alquilaba a otra persona.
En aquella ocasión el encargado del comercio habló con los medios de comunicación y contó cómo vivió el ataque mientras se encontraba en el interior del local. "De repente sentí una ráfaga, me tiré al suelo y sentí algo muy caliente en la cara. Cuando me toqué tenía sangre, y cuando me miré al espejo me di cuenta de que tenía una esquirla en la cara", detalló el hombre.
"Dos segundos antes estaba afuera fumando un cigarrillo. Ni idea quién fue. No tengo problemas ni bronca con nadie. Hace cuatro años que estoy en este local y 10 años que tatúo", agregó la víctima de aquella balacera. En ese entonces adelantó que iba a tener que abandonar el local. "No puedo vivir así", había dicho.
>>Leer más: Hubo una doble balacera en el barrio Empalme Graneros
Finalmente cumplió. Este lunes, al repetirse una balacera contra la vivienda, el sector en el que estaba ubicado el local de tatuajes estaba cerrado y ya sin señales de que allí hubo alguna vez un comercio. Los dueños de la vivienda relacionaron este hecho y los anteriores con la persona que atendía el local. "No sé si habrá tenido problemas con otra gente. Pero el mismo día que pasó le dijimos que se fuera porque nosotros somos gente que no queremos tener problemas", dijo el joven que vive en la casa baleada.
Sin embargo, nada está claro alrededor de esta sucesión de ataques contra la misma vivienda. Los comentarios de los vecinos indican que las balaceras anteriores no tenían que ver directamente con el local de tatuajes. A ese rumor se le suma ahora lo concreto de este nuevo ataque ocurrido varios días después de que el encargado del comercio abandonara el lugar.
A metros del club Reflejos
En la esquina de Génova y De Angelis se encuentra el Club Reflejos, una institución de 95 años que hoy es uno de los pilares sociales más importantes del barrio Empalme Graneros. Actualmente allí se realizan talleres de capacitación en distintos oficios como parte de acuerdos y programas municipales, provinciales y nacionales. Incluso trabajan con jóvenes con causas penales que realizan probations y actividades en el marco de salidas transitorias o en casos de prisión condicional.
Quienes llevan adelante las tareas sociales en este club manifestaron su preocupación ante la repetición de ataques a balazos en la cuadra. "Hoy nos desayunamos con esta balacera. Nos desayunamos, porque ya tuvimos merienda y cena. Es la décima balacera en la cuadra", indicó Marcelo Antonelli, presidente del Club Reflejos.
>>Leer más: Balacera en Génova al 2400: vecinos denuncian que ya suman diez en el año
"Lo preocupante es que dispararon a la altura de medio cuerpo, como para impactar. Fueron tirando desde la altura del club, porque había una vaina servida a pocos metros", aseguró el hombre en charla con este diario. "No sabemos por qué motivos fue esto, acá somos vecinos que nos conocemos de hace más de 40 años", remarcó.
Empalme Graneros es uno de los barrios considerados más afectados por la violencia callejera. Por ejemplo los informes del Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad de la provincia lo menciona como uno de los tres barrios de la zona norte en los que más se registraron balaceras a lo largo de 2021.
Tras esos datos aparecen las preocupaciones de quienes viven allí. "Desde lo social está muy complicado. Hay chicos que están muy perdidos. La población juvenil en el barrio tiene muy alterados sus pensamientos", consideró Antonelli. "Nosotros les decimos a los jóvenes que hay otras propuestas. Que las balas y la venta de drogas no es el medio", agregó.