El ministro de Seguridad de la provincia, Marcelo Saín, decidió ayer desplazar a toda la cúpula de la Unidad Regional I de policía con asiento en el departamento La Capital a partir de la detección de una serie de irregularidades, la seguidilla de fugas de comisarías, las peleas entre miembros de la plana mayor de la fuerza y el incremento en el número de homicidios, preventivo y obligatorio por el avance del coronavirus.
Así las cosas, el comisario mayor Daniel Filchel, quien había llegado a la jefatura santafesina en enero pasado desde el departamento Las Colonias, fue desplazado de su cargo y reemplazado por Marcela Muñoz, quien hasta ayer se desempeñó al frente del área de Gestión Judicial de la policía y será la primera mujer en ejercer el mando de la fuerza en el departamento La Capital.
Oficialmente se sostuvo que la decisión tomada por Saín tiene varios motivos, entre ellos algunos desaguisados institucionales y judiciales que involucran a dependencias operacionales y administrativas de la Unidad Regional I así como a su personal.
Entre otros, los voceros resaltaron los allanamientos producidos el pasado 1º de mayo en la sede del Comando Radioeléctrico de la ciudad de Santa Fe y otras dependencias de la regional por parte de la Fiscalía de Delitos Complejos del Ministerio Público de la Acusación (MPA) en el marco de denuncias por supuestos desmanejos económicos.
Asimismo hubo una sucesión de hechos delictivos de carácter violento que se produjeron en plena cuarentena por el Covid-19 y que llevaron el número de homicidios en el departamento La Capital a 44 en lo que va de 2020, un número que supera ampliamente a lo ocurrido en 2019. En ese sentido, desde el Ministerio de Seguridad se habla de "inacción y falta de anoticiamiento" a la Fiscalía Regional por parte de efectivos policiales sobre hechos puntuales.
Pelea de hombres
Otro de los matices que pintan el cambio de autoridades fue el insólito episodio que protagonizaron el jefe de Orden Público (área que controla a todas la comisarías de la regional) y su antecesor en el cargo el pasado mes de abril por cuestiones que serían de índole sentimental pero que mancharon el accionar de la fuerza.
Según fuentes policiales y judiciales, el subdirector de policía Alejandro Amatti fue denunciado por su par Diego Grasso, quien dijo que el primero se presentó en su casa de la ciudad de San José del Rincón y a punta de pistola lo obligó a subir a una pickup con intenciones de llevarlo a su casa para mantener una reunión con su esposa, también agente policial.
Cuando circulaban por la ruta 1 en dirección a la capital provincial Grasso forcejeó con Amatti y logró liberarse y llevarse el cargador del arma y la llave de la pickup. Grasso resultó lesionado pero escapó de su captor y Amatti, quien tenía una segunda llave de su vehículo, se dirigió hacia la Jefatura donde tras dar su versión de lo ocurrido y entregar su arma fue pasado a disponibilidad. En tanto, Grasso (que ocupó la jefatura de Orden Público en la gestión anterior) presentó una denuncia en la División Judiciales que quedó a cargo del fiscal Federico Grimberg, por amenazas calificadas y lesiones leves dolosas.
Evasiones
Asimismo, en los últimos dos meses se han registrado varias evasiones de detenidos alojados en comisarías y subcomisarías de la jurisdicción (el 25 de marzo cuatro interno huyeros de la sub 17ª, el 12 de abril se fueron cinco presos de la 10ª y el 27 de abril hubo un motín e intento de fuga en la 12ª), y eso no pasó desapercibido para Saín.
"Todo lo dicho da cuenta de una situación de desorden de la Unidad Regional I que se ha acentuado en los últimos meses generando la imperiosa necesidad de abordar de forma urgente la cuestión, de manera de restablecer el normal funcionamiento y obtener un cabal conocimiento del estado de situación no sólo en lo relativo al despliegue operativo sino también a los órganos de administración de la Unidad, determinando la necesidad de un remedio institucional a través de la figura de la intervención", planteó el Ministerio de Seguridad.