Buenos Aires.- El múltiple homicida Carlos Robledo Puch criticó a la Cámara de San Isidro que le negó recientemente la excarcelación, se comparó con el denominado “perejil” del caso Dalmasso, y reclamó que sea la “sociedad” quien lo juzgue.

Buenos Aires.- El múltiple homicida Carlos Robledo Puch criticó a la Cámara de San Isidro que le negó recientemente la excarcelación, se comparó con el denominado “perejil” del caso Dalmasso, y reclamó que sea la “sociedad” quien lo juzgue.
Robledo Puch envió dos cartas al matutino Crítica, que las publicó en su edición de la fecha, luego de que la Sala 1 de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro, a través del juez Duilio Cámpora, le negara el 4 de este mes la libertad condicional, que solicitó poco después que ese beneficio le fuera concedido al cuádruple homicida Ricardo Barreda.
A través de esas misivas, el detenido pidió: “Dejen los señores magistrados que sea la ciudadanía argentina la que decida si Robledo Puch es peligroso o si fue engañada en 1972”, al calificar como un bluff que sea el máximo asesino de la historia del país.
“No existe «el mayor asesino de la historia». Eso es una infamia. Mi caso es el gran bluff de la historia criminal universal”, aseveró Robledo Puch, quien apuntó que “no existen las condenas de por vida en la Argentina: 30 años de prisión es la máxima aplicación”.
Incluso aseveró haber servido como “distracción a la opinión pública” y comparó su caso con el del asesinato de Nora Dalmasso, en un country de Río Cuarto, cuando “la Justicia cordobesa quiso cargarle su homicidio a un pobre muchacho que trabajaba de albañil”, por Gastón Zárate, detenido y prontamente liberado, por falta de pruebas.
Robledo Puch, de 56 años y con 36 años en prisión, fue condenado por matar a once personas y cometer más de veinte robos, todo ello perpetrado en 1972, con apenas 20 años. Actualmente está alojado en la unidad número 2 del penal de Sierra Chica.
Sin embargo, en las cartas difundidas por Crítica, negó los crímenes, al sentenciar: “A la opinión pública en general le digo que jamás, nunca nadie, ni hombre ni mujer, me ha visto con un arma de fuego” y sólo admitir que “el hecho de que haya incursionado en el robo a temprana edad obedece a un error de juventud”.
En un aparte de su descargo, Robledo Puch tuvo tiempo de referirse al conflicto entre el gobierno y los productores rurales, y se pronunció en favor de éstos últimos.
“El país se arregla con la ayuda del campo, no contra el campo. Apoyo al campo porque soy pariente lejano de Martín Miguel de Güemes”, afirmó. (DyN)




