Policiales

Piden perpetua para dos hombres por un crimen

Ayer comenzó el juicio oral por el homicidio de Adrián Intilángelo, ocurrido en 2015 en Pérez. Hay dos imputados como coautores y un prófugo sin identificar.

Viernes 27 de Julio de 2018

Con un pedido de prisión perpetua comenzó ayer el juicio oral a dos acusados como coautores del homicidio de Adrián Fabio Intilángelo, un hombre de 49 años oriundo de Chabás emboscado en un camino rural de Pérez donde llegó acompañado por una trabajadora sexual que ayer fue la primera y principal testigo del debate. La mujer, ya condenada por haber actuado como señuelo, dijo que vive con custodia policial desde hace meses y está aterrada porque nunca fue detenido ni identificado el presunto autor material.

La trama del crimen comenzó a develarse ayer ante el tribunal que integran Román Lanzón, Mónica Lamperti y Rodolfo Zvala. En su alegato inicial el fiscal Florentino Malaponte pidió perpetua para Hernán "Cordobés" Montenegro, camionero de 42 años, y para Pablo Spadoni, de 32 y empleado de un astillero. Les endilgó la coautoría de un homicidio críminis causa (para ocultar otro delito) en concurso premeditado por la participación de dos o más personas agravado por uso de arma de fuego, y robo calificado.

Desaparición

Intilángelo desapareció el 26 de marzo de 2015 y dos días después fue hallado muerto con un tiro en el cráneo. "La mujer que tenía una relación con él se encontró en el lugar de siempre (zona rural de avenida Las Américas), donde fue sorpresivamente abordado por tres hombres, dos de ellos los acusados y el otro desconocido", expuso Malaponte.

Según esa teoría, los acusados subieron al vehículo de Intilángelo y fueron a su casa de Las Heras 1569, en Chabás, donde robaron varios objetos. Con ellos estaba Claudia Elizabeth Zorat, una trabajadora sexual de 30 años que ya tenía una relación con la víctima.

Luego regresaron a Pérez, donde descargaron el botín e incendiaron el auto de la víctima. "Todo surgirá claramente de los testimonios y evidencias, con las que llegamos a identificar a los autores", dijo el fiscal.

A su turno el defensor de Spadoni, Juan Ubiedo, pidió que el fiscal aclare la fecha del crimen, ya que indicó el rango del 26 al 28 de marzo pero sin precisarlo. En ese repaso, el letrado se refirió a Zorat como la "acusada", en clara intención de atacar a la principal testigo de la Fiscalía. E indicó que su cliente carece de responsabilidad penal en el hecho.

Casi en el mismo sentido alegó la defensora pública Andrea Siragusa, abogada de Montenegro, al que definió como un "trabajador" que está preso "por un hecho que no cometió. No hay evidencia objetiva que lo vincule con el episodio", dijo, y apuntó contra Zorat: "El tribunal advertirá que la única razón por la que Montenegro fue traído a juicio es el relato de alguien que ni siquiera llamaremos testigo, porque no sólo se vinculó directamente en el hecho sino que lo relata involucrando a terceros, lo cual le valió su libertad".

La pesquisa fue alumbrando detalles de un hecho que se descontroló y que desembocó, en junio pasado, en una condena a tres años de prisión condicional contra Zorat por amenazas coactivas calificadas agravadas en calidad de partícipe necesario.

Zorat fue la primera testigo de la Fiscalía, que pidió como medida preventiva que la ubicaran donde no tuviera cruce visual con los imputados, algo que resultó imposible durante las casi dos horas que demandó su declaración.

Emboscada

La testigo reconoció a Montenegro, Spadoni y a un tercer hombre "morochito y flaquito" (aún no identificado) como quienes la emboscaron cuando ella y su cliente se bajaron a orinar al costado del camino rural.

Nerviosa, se explayó con claridad sobre su vida. Contó que es madre soltera de tres hijos, vive con una hermana y no tiene empleo. Sin tapujos habló de su trabajo como "dama de compañía en cabarets o privados" desde 2015, y que la relación con Intilángelo se inició cuando él comenzó a frecuentar el cabaret El Molino donde ella trabajaba.

Luego marcó que la relación con Adrián se puso "pesada" y no lo quería atender porque estaba "cargoso. Me obligaba a que lo atendiera. Una vez fuimos a su casa en Chabás, acordamos que me pagaría de más y sería la última vez que lo atendía". Pero él no pagó e incluso agredió física y psicológicamente a Claudia.

Para hilvanar lo ocurrido recordó que en otro cabaret había trabado amistad con Cintia, pareja de Montenegro, pero la dejó de ver durante años hasta que se la cruzó en Pérez meses antes del crimen. "Me invitó a tomar mates, vivía a una cuadra y media. Le conté lo de Adrián, que no sabía cómo sacármelo de encima".

En ese momento apareció el marido de Cintia y lanzó: "A ese tipo debería pegarle un tiro en la cabeza, no te puede amenazar así y menos a los chicos". Claudia respondió que "un tiro no" y señaló que si hubiese sabido su apellido "lo denunciaba".

Entonces, según el testimonio, el "Cordobés" bajó el tono y le propuso "darle un susto" a Adrián. Ella accedió, sin imaginar el desenlace. Aunque no recordó si fue esa noche, una vez fue a cenar a la casa de Cintia y allí conoció a Spadoni (hermano de su amiga) y al hombre "flaquito, morochito".

Contó que su cliente la pasó a buscar, le regaló un perfume y un bombón. Y aunque ella sugirió ir a cenar y jugar al pool, él quiso volver al camino rural de Pérez donde mantenían relaciones. "Teníamos ganas de orinar, nos bajamos del auto. Y de una zanja salieron Pablo, el amigo y el «Cordobés» y agarraron a Adrián, que me gritaba".

La secuencia siguiente fue el estruendo de un disparo. Según contó Zorat, Pablo la tomó de los pelos y le apuntó a la cabeza mientras el "Cordobés" tenía sujetado a su cliente pero lo soltó. Luego le efectuaron dos disparos mortales en el tórax y la sien. La mujer recordó que los que portaban armas eran "Pablo y el flaquito", a quien sindicó como quien disparó.

Luego, sostuvo, la llevaron a punta de pistola y amenazada de muerte a Chabás donde desvalijaron la vivienda de Intilángelo. Más tarde regresaron a Pérez, bajaron los objetos en la casa de Cintia, desarmaron la Renault Kangoo y la quemaron.

Zorat fue contrainterrogada por los defensores que trataron de aprovechar su doble estándar de testigo principal y condenada, remarcando algunas contradicciones de sus declaraciones previas.

camino rural. Los homicidas quemaron el vehículo de la víctima.

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