Policiales

Perpetua a tres delincuentes por el crimen de un policía

Los hallaron culpables de matar al agente Mauro Emon en junio de 2016 en Capitán Bermúdez, cuando quiso intervenir en un intento de robo.

Domingo 16 de Junio de 2019

Los tres delincuentes que fueron enjuiciados por el crimen del policía Mauro Emon, acribillado a tiros en junio de 2016 en Capitán Bermúdez al intentar frustrar un asalto, fueron condenados a prisión perpetua por los delitos de robo calificado por el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio doblemente calificado críminis causa y por haberse cometido en perjuicio de un miembro de la fuerza policial por su función, agravado por el uso de arma de fuego.

   Mauricio Gómez, Elías García y Alberto Moreyra son las tres personas que desde el 20 de mayo pasado atravesaron un juicio oral y público en los Tribunales de San Lorenzo acusados por el fiscal Leandro Lucente, quien les endilgó la autoría del homicidio del empleado de la Policía de Acción Táctica (PAT) ocurrido el 24 de junio de 2016.

Salida frustrada

Emon, de 38 años, era oriundo de Rosario y hacía cinco años aproximadamente que se había trasladado a Capitán Bermúdez con su mujer Elizabeth, y sus tres hijos: Zaira, Franco y Martina, que en ese momento tenían 16, 12 y 5 años. Con ellos vivía en una casa modesta en el tranquilo barrio Posta.

   Desde ese lugar salió Emon aquel día para disfrutar de su franco. Subió a la familia en su auto y se dirigió por la ruta 11 hacia el sur. Eran cerca de las 21 y, según los planes, dejaría en la casa de su madre (en Rosario) a los tres niños para aprovechar una salida a solas con su esposa. Pero todo se frustró.

   Mientras transitaba por la ruta 11 hacia el sur, a la altura del ingreso a Celulosa (kilómetro 22) observó desde su auto que había por lo menos dos personas que intentaban forzar un Fiat Palio del cual no se sabe si estaba en marcha o detenido, con o sin ocupantes.

   De civil y con el arma reglamentaria, se bajó del auto, caminó y le dio la voz de alto a los delincuentes, que le respondieron con disparos. Así se produjo un breve enfrentamiento que terminó con el agente herido por un proyectil que le atravesó el abdomen. La víctima fue trasladad al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, pero falleció a los pocos minutos.

   Horas después del hecho uno de los sospechosos fue detenido tras un intenso rastrillaje realizado por policías de la Unidad Regional XVII en la zona del Espinillo. En su poder tenía un revólver calibre 22 largo, medida que coincide con el proyectil extraído del cuerpo de la víctima. También tenía en su poder municiones calibre 3.80.

   Los otros dos fueron apresados un mes más tarde a bordo de una lancha en la zona de riachos de Victoria, en Entre Ríos. En la embarcación se hallaron una electrosierra, vajilla, una soldadora, cables y elementos para arriar ganado.

El juicio

Los tres fueron llevados a un juicio oral ante el Tribunal integrado por los jueces Alberto Rizzardi, Ignacio Vacca y Alvaro Campos. En el alegato inicial, el fiscal solicitó la pena de prisión perpetua por los delitos de robo calificado por el uso de arma de fuego en concurso real, con homicidio doblemente calificado por haberse cometido para asegurar el resultado del delito; y porque fue en perjuicio de un miembro de la fuerza policial, agravado por el empleo de arma de fuego.

   Al cabo de tres semanas de debate durante el cual se pudo establecer la identidad del hombre que fue víctima del robo que originó la intervención de Emon, los jueces dieron crédito a las pruebas expuestas por el Ministerio Público y resolvieron condenar a los acusados con la pena máxima.

   La sentencia se dio a conocer la semana pasada en los Tribunales de San Lorenzo durante una audiencia presenciada por Elizabeth Oliva, la viuda del agente Emon, junto a sus familiares y sus tres hijos adolescentes.

   Al salir del edificio judicial donde se realizó el debate, la mujer expresó aliviada que el veredicto “fue lo más justo” para sus hijos. “El juicio fue complejo pero estamos agradecidos a la gente que ofreció su testimonio. Dejamos todo en manos de los jueces, que hicieron lugar al agravante de que Mauro había dado la voz de alto y sin embargo lo mataron”, expresó Oliva visiblemente consternada.

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