El defensor general de Rosario, Gustavo Franceschetti, advirtió que se pone el ojo en las penas altas cuando las mayores dificultades con los abreviados radican en el "abuso de la prisión preventiva" en delitos con penas bajas: "Si las personas están encarceladas van a tener una tendencia natural a aceptar cualquier acuerdo que le implique la libertad. Entonces se convierte en una especie de propuesta irresistible: si te hacés cargo te vas con una pena compurgada y salís en libertad. Hay que ponerse en el lugar de esa persona que está encarcelada, quizás por primera vez. El abreviado es una negociación y para que sea justa tiene que haber equilibrio de posiciones. El preso está en desventaja para negociar".





























