Policiales

Mató, confesó el crimen, huyó del penal de Piñero y se entregó días después

Jueves 19 de Abril de 2018

Raúl Oscar "Coqui" Flores tiene 33 años y cumple una pena de prisión perpetua por el crimen del titular del gremio de Camioneros de la provincia Abel Beroiz, asesinado el 27 de noviembre de 2007 en el estacionamiento subterráneo de la plaza Montenegro. La víctima había ido a buscar su auto cuando fue emboscada por Flores y un adolescente llamado Juan S. que le dispararon tres balazos y le asestaron cinco puñaladas.

En la escena del crimen se halló una agenda con datos que condujeron hacia Flores, que fue apresado casi cuatro meses después, el 13 de marzo de 2008 en Tostado. Allí un familiar le había dado trabajo en el campo y se había instalado desde el momento del crimen, aunque viajaba periódicamente a Rosario a ver a su pareja y controlar a quienes supuestamente le guardaban el dinero cobrado para cometer el crimen.

"Me ofrecieron 80 mil pesos para cometer el crimen, pero sólo me pagaron 20 mil", fue una de las frases que dijo ante el juez que instruyó la causa, antes de detallar la mecánica del hecho y señalar a quienes habían participado de la planificación del homicidio.

Flores quedó detenido en la Jefatura de la Unidad Regional II aislado del resto de los presos y bajo una custodia especial. Pero luego fue trasladado a la cárcel de Piñero, de donde se fugó el 3 de marzo de 2010. A las 8 de la mañana de ese día un utilitario del Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias (Iapip) llegó a la panadería del penal, donde Flores trabajaba todos los días en la elaboración del pan que abastecía a distintas unidades.

Coqui y otros internos comenzaron a cargar la mercadería hasta que se subió al vehículo y se escondió entre las bolsas y canastos. Antes de abandonar el predio el utilitario atravesó tres controles que no constataron la presencia de Flores. Y cuando la camioneta circulaba por Presidente Perón al 7700 el chofer se sorprendió porque se abrió la puerta trasera del vehículo. Entonces vio por el retrovisor que Flores se tiraba al pavimento y escapaba.

Flores mantuvo prófugo durante 18 días hasta que él mismo se entregó a la Justicia rosarina. Fue el 20 de marzo de 2010 cuando llegó a la casa de su suegra en la zona sur, donde un auto oficial lo fue a buscar para trasladarlo a Tribunales. En ese momento alegó tener miedo de que lo mataran, además de presumir que la policía lo tenía rodeado.

En ese momento pidió declarar y amplió su declaración indagatoria, agregando detalles sobre la participación de los otros implicados, además de involucrar a algunas personas que hasta entonces él no había mencionado.

Finalmente, en junio de 2011, a tres años y medio de ocurrido el asesinato, el sicario fue condenado a prisión perpetua por el delito de homicidio calificado por promesa remuneratoria, por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad. Otras siete personas recibieron condenas por intervenir con distintos roles en el crimen de Beroiz.

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