Policiales

Matan de un tiro en el abdomen a un hombre delante de su esposa

Es el mediodía de un domingo húmedo, pesado y amenazante de lluvia, y un puñado de vecinos que se congregaron en Doctor Riva al 2100, a centímetros del lugar donde el sábado a la noche mataron a Sebastián Fernández, salieron a defender la memoria del hombre que era padre de cuatro chicos y que se ganaba la vida como vendedor ambulante. La víctima, de 30 años y cuatro hijos, fue atacada cuando llegaba a su casa en moto...

Lunes 04 de Enero de 2010

Es el mediodía de un domingo húmedo, pesado y amenazante de lluvia, y un puñado de vecinos que se congregaron en Doctor Riva al 2100, a centímetros del lugar donde el sábado a la noche mataron a Sebastián Fernández, salieron a defender la memoria del hombre que era padre de cuatro chicos y que se ganaba la vida como vendedor ambulante. La víctima, de 30 años y cuatro hijos, fue atacada cuando llegaba a su casa en moto. Un joven que sería menor de edad se le acercó y tras una breve discusión le descerrajó un tiro en el estómago. Los investigadores policiales aseguraron que el homicida estaba identificado y que su detención era cuestión de horas.
  “Hoy en el barrio nadie va a comer”, afirmó una mujer junto a otras vecinas en la vereda sur de Doctor Riva, tres pasos al este de bulevar Oroño. Esa porción del mapa de Rosario recibe el nombre de Domingo Matheu, pero se la conoce popularmente como Villa Moreno. Lo del almuerzo pospuesto no era una exageración para varios de los habitantes la cuadra. Sofía es la hija menor de Fernández. Tiene dos años y a esa hora lucía nerviosa en brazos de Marisol, una de las mujeres que vive a metros de su casa. Laura, su mamá y pareja del hombre fallecido, realizaba trámites legales para que le entregaran el cuerpo y poder hacer el velatorio.
  Aldana, la hija mayor de 12 años, merodeaba por la calle con tres amigas de su edad. Los dos varones del medio, de 4 y 5 años, estaban con otros familiares y vecinos. Todos se involucraron para contener a los pibes mientras se ultimaban los detalles para darle el último adiós a Fernández. Eso ocurriría recién después de las 6 de la tarde en la casa de sus padres. A unas cuatro cuadras de allí.

Discusión. Fuentes policiales contaron que el asesinato sobrevino tras una discusión de la víctima con un joven delincuente que vive en el mismo barrio. “Fernández estaba a la una de la madrugada con su mujer en Oroño y Dr. Riva. Llegó el otro muchacho y al parecer le propuso que asaltaran juntos un colectivo. Según la concubina, Fernández se negó y lo quiso echar. La discusión escaló hasta que el otro joven sacó un arma y le disparó al abdomen. Lo llevaron por algún medio particular al Heca, donde murió cerca de las diez de la mañana (por ayer) ”, consignó un vocero de la seccional 15ª. El caso también es seguido por la Sección Homicidios, con conocimiento del juez de Instrucción Luis María Caterina.
  “Es mentira. Por qué no demuestran que son policías. Inventan todo eso para no hacer nada. Ya saben quién fue, pero no lo van a buscar porque esperan para arreglar. Una vez que les ponen la plata lo dejan volar”, contrarrestó sin eufemismos una de las vecinas de Riva al 2100. La reacción frente a la hipótesis preliminar que maneja la policía tiene sentido porque Fernández gozaba de la simpatía y el respeto de la gente del barrio. Por ese motivo no creían en absoluto en la hipótesis de un ajuste de cuentas entre hampones.
  “Todo el mundo pudo cometer errores en el pasado. No se si tenía antecedentes. Pero en los últimos años, nunca supimos que anduviera en algo raro. Era un vecino buenísimo, salía todos los días con la mujer a vender por la calle”, acotó Encarnación, una señora que comparte la medianera de su vivienda con la casilla donde Fernández vivía con su familia.
  En esa sintonía, otra vecina subrayó que el fallecido “estaba siempre dispuesto a dar una mano” y que “no estaba metido en nada feo”. Con relación a las motivaciones del crimen, en Doctor Riva al 2100 estaban convencidos que un pibe, menor de edad, se acercó a Fernández a robarle la moto y que como no pudo cumplir su objetivo le pegó un tiro. Al momento de describir al autor del disparo, los vecinos prefieren bajar el perfil. Algunos soltaron que sería un chico que vive en la zona del pasaje Chuquisaca y Balcarce, a la vuelta de donde vivía la víctima.
  “Nos enteramos que el pibito está lo más campante, durmiendo en su casa y que el padre anda averiguando por el barrio si era verdad que había matado a un hombre. Dijo que si era verdad lo iba a entregar. Pero no creo”, comnetó otra vecina del lugar, mirando de reojo hacia la esquina de Balcarce y Riva. En el lugar contaron a este diario que, un segundo antes del fatal disparo, cuando faltaba poco para las 11 de la noche, Fernández llegaba con uno de sus hijos y que Laura, su mujer, asistió a todo lo ocurrido porque estaba en la puerta.
  “Creí que había sido un cuete. Pero enseguida comencé a escuchar corridas y gritos. Cuando salí a la calle, el muchacho estaba en el piso”, recordó Encarnación. Según los vecinos, Fernández estuvo al menos 20 minutos sin recibir ayuda. Un grupo de chicos salió hasta el bulevar Oroño en busca de ayuda y la obtuvieron al interponerse ante la marcha de un taxi. “Pobre hombre”, comentaron sobre el improvisado ambulancista. “Estaba asustado, pero los pibes le tuvieron que insistir para que llevara al muchacho al Heca”.

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