Policiales

"Llamá a tu gente a España y que te manden plata en una hora"

Los dos jóvenes turistas que denunciaron a un grupo de policías del puesto de peaje de General Lagos por extorsionarlos, privarlos de la libertad durante tres horas y robarles pertenencias aseguraron que los efectivos que los retuvieron les plantaron pastillas tranquilizantes para generar la acusación que derivó en un escándalo de repercusión nacional.

Martes 15 de Enero de 2008

Los dos jóvenes turistas que denunciaron a un grupo de policías del puesto de peaje de General Lagos por extorsionarlos, privarlos de la libertad durante tres horas y robarles pertenencias aseguraron que los efectivos que los retuvieron les plantaron pastillas tranquilizantes para generar la acusación que derivó en un escándalo de repercusión nacional.
  Santiago Mercatante, de 32 años, es el turista bonaerense que denunció haber sido coaccionado por policías de la Patrulla de Caminos a 20 kilómetros de Rosario. El viernes llegaba a la ciudad con Juan Balmont López, de 31, que trabaja en un hotel de Palma de Mallorca, de donde es oriundo. Ambos denunciaron haber sufrido una secuencia a manos de policías.

Olvidar ahí. Mercatante aseguró que les plantaron pastillas de psicotrópicos para acusarlos de su tenencia ilegal. “No estaban en el coche y tampoco vimos cuando las sacaron. Lo que vimos fue cuando el policía venía con las pastillas en la mano. Entonces nos dijeron que no hiciéramos escándalo porque íbamos a ir a la cárcel. Nos dicen «por esto un abogado les va a pedir 10 mil pesos». Si nosotros les juntábamos esa plata, nos dejaban ir. Se olvidaba ahí”, dijo al canal Todo Noticias.
  El turista bonaerense, que trabaja para una empresa de productos para peluquería, reiteró la parte medular de la denuncia: que Balmont López pidió un giro a España desde su celular ante la extorsión de los policías. “Le dijeron «llamá a tu gente allá y que te manden plata. En una hora tiene que estar. Que sea rápido»”.
  Mercatante dijo que los policías le pidieron las facturas de la mercadería que tenía en el auto. “Yo no las tenía porque me había olvidado de pedirle a mi jefe los remitos de la mercadería en trámite. Entonces (los policías) me acusan de que la mercadería es robada. Dicen que es un delito, que era robada y empiezan a requisar el auto. Estábamos hablando con un policía cuando otro dice que había encontrado droga, pastillas. Y nos dicen que ese era un delito por drogas peligrosas”.

Lista de objetos. El denunciante asegura que esto ocurrió al lado del puesto de peaje y que, para encontes, ya le habían robado “una cámara de fotos, un celular que le había dado (a su acompañante) para que se manejara acá, una pulserita, el estéreo del auto, los compacts...”
  Mercatante afirmó también que, además de los 800 euros que recibieron por el giro, Balmont Pérez había entregado antes 700 pesos y él mismo otros 250. Aseguró que los policías le quitaron toda la mercadería laboral que trasladaba.
  La jueza de instrucción Raquel Cosgaya liberó el domingo a los ocho policías detenidos entre el viernes y el sábado. Los indagará esta semana. Ambos turistas deberán volver a Rosario para una rueda de reconocimiento en Tribunales.
  El fiscal de Cámaras José María Peña mencionó que los policías están comprometidos por un gran acopio de evidencia: el ticket del peaje, el número de la patente del vehículo policial que en ese momento estaba en servicio, el comprobante del giro cobrado. Y que sin dificultad podrán añadirse otras, como la comunicación a España requiriendo el giro y la llamada de Mercatante a su jefe, que derivó en el consejo legal de acudir al consulado español para procurar tutela antes de la denuncia.

Contra los jefes. Peña instruyó que se inicien además actuaciones por incumplimiento de deberes de funcionario público contra los jefes. “Si una patrulla falta de su puesto durante tres horas pueden presumirse dos cosas: o este tipo de acciones de los policías tenía regularidad o alguien no cumplió con su deber de vigilarlos”.
  La fiscal Nº 4, Cristina Rubiolo, destacó la gravedad de que la acción policial no se hubiera documentado. Sostuvo que si había alguna irregularidad en lo que transportaban los turistas los policías “en vez de hacer lo que correspondía de acuerdo con la situación, en todo caso incautar algo o hacer un acta policial, lo que hicieron fue comenzar a intimidarlos”.
  Rubiolo remarcó que la acción denunciada no fue sólo pedir dinero, “sino amenazar con que iban a cometer un delito federal, con que no iban a salir, con que el español no iba a poder volver a su país, no iba poder regresar a tiempo, con que esto era muy grave y pidieron dinero”.
  Balmont López dijo haberse sentido secuestrado durante las tres horas que estuvo retenido. “Una vez que entré al consulado me sentí más tranquilo. Me sentí en España. Lo que sí queda claro es que mis vacaciones se terminaron”.

Argumento de un abogado defensor

El abogado de los policías involucrados en el caso denunciado por los dos turistas, Luis Laporte, explicó ayer a la prensa que la imputación contra sus defendidos es la de “extorsión y privación ilegítima de la libertad, dos delitos muy graves del Código Penal”.
  Sin embargo, Laporte sostuvo que, en principio, no existe registro del incidente denunciado que ubica a los policías primero en el peaje de General Lagos, a casi 20 kilómetros de Rosario, y luego en la ciudad.
  “Patrulla de Caminos, como toda repartición policial, tiene un libro de guardia donde se asienta dónde va el personal y a dónde se lo asigna de control. Según el libro, no hay ninguna anomalía, y menos dar vueltas por la ciudad”, especificó el abogado. “Los controles no se asientan, salvo que se encuentre alguna anomalía; si el ciudadano presenta sus papeles en orden del vehículo, no presenta pedido de captura, simplemente se le dice: siga su viaje, buenos días”, concluyó Laporte.
  Según la denuncia de los jóvenes, los policías les atribuían irregularidades. En tal caso, aseguran los fiscales, éstas debieron haber sido documentadas, cosa que no ocurrió.

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