POLICIALES

Las escuchas que complican al jefe de la subcomisaría 2ª, imputado por cohecho

Si bien Maximiliano Fernández no es captado en las grabaciones, sí pueden escucharse las negociaciones para pagar 50 mil pesos por una liberación.

Lunes 21 de Junio de 2021

El jefe de la subcomisaría 2ª, Maximiliano Rodrigo Fernández, fue imputado la mañana de este lunes por cohecho e incumplimiento de los deberes de funcionario público a partir de fundadas sospechas que indican que ordenó liberar a un detenido a cambio de 50 mil pesos. Las sospechas surgieron a partir de una combinación de escuchas telefónicas entre un hombre investigado como líder de una banda delictiva y una serie de irregularidades comprobadas, precisamente, en el procedimiento que terminó con esa persona detenida.

Si bien Fernández no es captado en ninguna de esas escuchas, sí pueden escucharse cómo Walter Colorado M. le da instrucciones a la esposa del detenido, Roberto G., para acercarle al jefe de la subcomisaría 50 mil pesos para su liberación. Finalmente, además de una charla entre el liberado y su benefactor, se captó otra conversación más de un mes después en la cual el Colorado se queja de que Roberto no le había devuelto el dinero aportado.

>> Leer más: Quedó en libertad el subcomisario imputado por liberar a un detenido a cambio de 50 mil pesos

La primera de las conversaciones telefónicas que terminarían poniendo bajo la lupa al subcomisario Fernández se detectó a las 11.37 del pasado 17 de abril, un par de horas después de que Roberto G. fuera detenido en un allanamiento a su casa de Bouchard al 3800 donde se secuestraron autopartes adulteradas y una tumbera.

MUJER— Hola.

WALTER— Hola, ¿cómo está todo ahí?

MUJER— Todo mal.

WALTER— ¿Te comentaron más o menos lo otro?

MUJER— Sí, me dijeron... Yo hablé ahí con el jefe que está acá y me dijo que sí o sí (no se entiende) a la comisaría.

WALTER— Oh, ¿no te dio una esperanza? ¿Algo?

MUJER— Y... no me dijo nada, solamente me estaban diciendo que si tenía (no se entiende).

WALTER— Porque, escuchá, yo lo que junté eran 40, eso es lo que le junte yo y están ahí, yo ya se las pasé, te van a pasar después a vos, vos fijate que sea seguro, ¿entendés?, porque tampoco te van a querer luquear.

MUJER— Sí, sí, no digas nada hasta que no vea coso.

WALTER— Claro, muy bien, hasta que no te aseguren algo bueno.

MUJER— Sí, sí.

WALTER— Pero va a salir todo bien, tienen que agarrar si pueden hacer cualquier papel ese y listo, lo tienen que largar.

MUJER— Sí, ojalá que sí.

WALTER— Dale, dale, te dejo, ahí ya está eso, así que cuando pases te lo van a dar.

MUJER— Dale, estamos hablando.

(Se despiden)

Minutos más tarde, a las 12.02 es Walter G. quien recibe el llamado de una mujer.

WALTER— Hola, sí, decime.

FEMENINO— Escuchá, ahí me llamó de nuevo el jefe, metí la pata... (no se entiende) porque vos le dijiste que tenías 50...

WALTER— Claro, yo le dije que más o menos que cuente con esa plata, con 50 para...

FEMENINO— Y ahora me llamó, recién adentro y me dijo que lo van a soltar por 50 pero...

WALTER— Uh... ¿y ahora de dónde sacamos la otra? Encima pregunte ahí y nadie tiene nada.

FEMENINO— Me dice: andá para allá y ya arreglamos y lo dejamos libre.

WALTER— Bueno, eso es lindo pero, sí, y le dije como... que cuente con 50... capaz arreglo con 30, 35, ¿entendés? Entonces ellos después te dicen: no, mirá, tanto.

FEMENINO— Ahora me dice que sí, si llego a eso sí lo dejan en libertad, ya habló con el jefe, todo...

WALTER— Ya te digo, di todo, si querés, pelado, ahora cuando vaya mi señora ahí donde está la plata, no va a ver un peso... yo no le dije nada, yo voy, ya saqué nomás, vine y traje rápido nada más, pero no pasa nada. Yo... los problemas míos yo los peleo, pero no sé quién mierda para manguear algo, eh... Sí, porque faltan 10, faltan.

FEMENINO— Claro.

WALTER— Concha de su madre, encima ahí habían preguntado si (no se entiende) tenía algo pero no tiene nada, seco dice, estaba seco dice.

FEMENINO— Y, bueno, voy a tratar de arreglar eso. Encima como que (no se entiende) qué se yo... le fui con un coso, ahora.

WALTER— Claro y ahora con... la concha, decile que cuente con 50, que lo chamulle, ¿viste?, que le digan, ¿entendés?, así 30 o así, pero que cuente con 50, después cuando esté en mi casa...

FEMENINO— Bueno ahora cualquier cosa te estoy llamando de nuevo.

(Se despiden)

La mujer llama de nuevo a Walter G, a las 13.34

WALTER M.— Hola… ¿hola?

FEMENINO— Hola.

WALTER— Sí, ¿que pasó?

FEMENINO— 'Cuchá, eh… Estoy en la comisaría, lo trajeron.. Lo tienen esposado ahí en el patio pero me hace seña que la plata no le dé, algo le habrán dicho para que me diga eso.

WALTER— No, si, olvidate, olvidate, ¿él te dijo, te hizo seña? No, no, se van a hacer los vivos.

FEMENINO— ¿Entonces que hago?

WALTER— ¿El te hizo, él te hizo la seña?

FEMENINO— Sí, me hizo así, así me dijo que la plata que no le dé.

WALTER— Sí, te la van a sacar, sí, se van a hacer los vivos.

FEMENINO— No sé si me van a dejar a hablar con él ahora...

WALTER— Sino re corta, vos pedí hablar con él, voy a hablar primero con él, así si te dejan con él porque sí, porque está todo bien, porque lo van a largar, ¿entendés? Antes de darle la plata, trata con él, a ver que te dice .

FEMENINO— Ah, listo.

WALTER— Antes decile por favor que querés hablar con él unas palabritas, "quiero hablar con él", y ahí arreglamos, "no hay problema pero quiero hablar con él".

FEMENINO— Recién llegamos acá con la Negra y la Mercedes pero pasé por el patio y todo abierto, estaban por hacer entrar todas las cosas.

WALTER— Ah...

FEMENINO— Y me vio y me hizo seña con la mano que no le dé nada...

WALTER— Pedí hablar con él entonces.

FEMENINO— ¿Pido hablar con él?

WALTER— Sí, pedí hablar con él, después cuando te digan "venga, señora, pase, vamos a hablar", si te quieren hablar, vos hablá. Escuchá todo lo que te dicen, a ver qué se puede hacer, si se puede arreglar. Y si te dicen si usted trajo eso, sí, pero antes de darte eso... No entrés con eso, dáselo a alguien afuera, ¿entendés? Entonces decí: ¿me pueden dejar hablar con mi marido? Vos pedí hablar con él, entonces después hablá y a ver que te dice.

FEMENINO— Dale, dale, cualquier cosa te estoy llamando.

WALTER— Dejá, vos chamullá con ellos, chamullá todo, a ver qué te dicen todo y después le decís de ultima: bueno yo tengo ahí, ¿me dejaría hablar un minutito nada más?

(Se despiden)

Más allá del hermetismo esperable en estas conversaciones de oraciones que no siempre llegan a su fin, las charlas terminan de entenderse con la última comunicación de la serie, captada a las 15.38 del mismo 17 de abril, cuando el ya liberado Roberto G. habla con el Colorado Walter M.

WALTER— ¿Y? ¿Todo bien, boludo?

ROBERTO— Sí.

WALTER— Y ya está, lo mejor, la libertad, boludo, ¿sabés qué si no?

ROBERTO— Sí, pero me ficharon, me dijeron: no te podemos dejar de fichar porque ya está todo escrito, lo único que te podemos hacer es (no se entiende) dándote encubrimiento.

WALTER— Bueno, muy bien, sí, está bien, está bien, no pasa nada, es excarcelable. Eso es excarcelable, no vas a quedar detenido.

ROBERTO— Después vamos a hablar, boludo, ya sabes lo que pasó.

WALTER— Ahora después yo ando por allá, si querés.

ROBERTO— Dale, porque por telefoneo otra cosa...

WALTER— No, sí, olvidate.

(Se despiden)

Una última charla agregada a la serie que también compromete al por entonces jefe de la subcomisaría 2ª tuvo lugar un mes y medio después de la liberación de Roberto G. Se trata de un diálogo entre Walter M. y otro hombre con quien comenta lo sucedido y el Colorado se queja de que el hombre al que ayudó poniendo 50 mil pesos para su liberación todavía le debía dinero por ese “favor”.

WALTER— La otra vuelta hablaba con... ¿te acordás el pibe de acá atrás? El calangate que tenía el (Renault) 9 blanco y después bordó.

HOMBRE— Sí, sí, sí

WALTER— Bueno, él perdió la otra vuelta, perdió ahí en la casa.

HOMBRE— ¿Perdió?

WALTER— Sí, perdió, yo le decía, dice que juntaron muchas cosas... y él nah, que se quería hacer el negociante, bueno ahí lo agarraron con tres autos, uno desarmado el motor...

HOMBRE— ¿Y perdió todavía o está en la calle?

WALTER— Yo pasé por la casa y vi que estaba toda la Policía y lo mandé a uno para que vaya a hablar, para arreglar. Le digo: hay cincuenta palos si lo largan al pibe... ¿Sabés cómo ahí nomas? Lo tenían boca abajo, dicen que lo sentaron en una silla, lo engrillaron para adelante, le dijo: bueno, que lleven la plata para la comisaría.

HOMBRE— ¿Eh?

WALTER— Que lleven la plata a la comisaría, que le van a poner encubrimiento nomás... Y salió.

HOMBRE— ¿Salió?

WALTER— 50 palos le puse, boludo...

HOMBRE— ¿Y te lo pagó el loco a eso?

WALTER— Esa la bronca que me da, pelado, que no... Salió, no fue capaz de vender las motos que tenía, algo... Hasta hoy todavía me está debiendo 20 mil pesos.

HOMBRE— Uno le da una mano para ayudarlo, uno se cree que es pelotudo.

WALTER— Le dije: fijate, aunque sea rescatame 15 o 20 palos, le digo, porque me quedé pelado, porque vos sabés que la libertad”... Sí, sí, hasta el día de hoy ya va a hacer un mes y medio y lo único que le saqué fue un 32, que se lo saque en 20 palos.

HOMBRE— ¿Sí?

WALTER— Sí, pero está nuevo nuevo, ¿viste? Pero si yo le tuve que sacar porque si no, ¿entendes?

HOMBRE— No recuperás nada, perdés todo.

WALTER— Claro...

(Siguen hablando)

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