La escalada de violencia que atraviesa la ciudad de Rosario se hizo presente este año en la marcha nacional contra el gatillo fácil, que congregó la tarde de este viernes a organizaciones sociales, barriales, políticas y de derechos humanos, que junto a familiares de víctimas de asesinatos acudieron a la convocatoria lanzada por la Multisectorial contra la Violencia Institucional. “La mirada está puesta en el contexto tan violento que transita la ciudad. Encontrarnos todos los días con la noticia de un pibe muerto no es para nada agradable, nos preocupa muchísimo. Es gravísimo el retroceso en materia de seguridad en la provincia”, dijo Julieta Riquelme, una de las organizadoras y hermana de Jonatan Herrera, el joven acribillado cuando lavaba el auto y quedó en medio de un tiroteo policial en enero de 2015.
En una nutrida columna que partió pasadas las 16 desde los Tribunales Provinciales de Balcarce y Montevideo, miles de personas marcharon hasta la plaza San Martín, frente a la Gobernación. Un hito en el recorrido fueron los Tribunales Federales de Oroño al 900, donde 19 policías son juzgados en un proceso oral por la desaparición y muerte de Franco Casco, ocurrida en octubre de 2014, tras la detención del joven de 20 años en la comisaría 7ª.
“Donde hubo fuego, luchas quedan”, fue el lema de la convocatoria a la marcha que tuvo su acto de cierre en la plaza, donde se leyó con un documento con las consignas de este año y se montó una feria de productores barriales, musicalizada por un DJ. “Este año hicimos una apuesta de convocatoria fuerte, un llamado a que puedan marchar no solamente las organizaciones que nos acompañan sino a la sociedad en su conjunto, teniendo en cuenta el contexto actual de la Rosario donde la violencia nos desborda de alguna manera”, dijo Riquelme.
En esta edición de la marcha siguen causas abiertas por casos emblemáticos de violencia institucional, como la que se les sigue a 21 uniformados por someter a graves apremios ilegales a un grupo de jóvenes en las Cuatro Plazas o la revisión de la condena del agente Ramiro Rosales, uno de los policías condenados por el asesinato de Jonatan Herrera, en la cual se espera un dictamen de la Cámara Penal. Pero la movilización además se hizo eco de las situaciones de violencia derivadas de la narcocriminalidad, con 192 homicidios dolosos en lo que va del año.
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La convocatoria de la Multisectorial Contra la Violencia Institucional reunió a organizaciones sociales y a familiares de víctimas de homicidios.
Foto: Leo Vincenti / La Capital
“En los barrios pasan cosas graves _añadió Riquelme”. Hay un Estado que pone el énfasis en mandar más policías y gendarmes, con políticas punitivistas que no hacen más que agravar el contexto. Desde la Multisectorial denunciamos que claramente la policía es parte del problema y no de la solución. En ese contexto han designado como ministro de Seguridad a un ex comisario. Colocar en manos de la policía la conducción de la seguridad provincial, para nosotros, es un gravísimo retroceso. Las políticas de seguridad deben ser democráticas y respetuosas de los derechos humanos para proteger a quienes estamos más expuestos”.
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Como ejemplo de los efectos y riesgos de intervenciones militarizadas en los barrios, Riquelme citó el crimen de Esteban Cuenca, un jugador de fútbol que el 7 de agosto participaba de una venta de empanadas en barrio Ludueña y fue alcanzado por las balas disparadas por motociclistas que perseguían a un soldadito. Al llegar los móviles policiales minutos después, en medio de la conmoción, los efectivos policiales dispararon tiros de escopeta y balazos intimidatorios en una cuadra repleta de gente.
En ese orden, las organizaciones y manifestantes reclamaron políticas públicas para erradicar la violencia, además de políticas para la prevención, detección y sanción de violencia ejercida por las fuerzas de seguridad. “Quienes vivimos en los barrios podemos ver los distintos marcos de ilegalidad de la policía, ligada de manera directa al narcotráfico. Existen un montón de prácticas frente a las cuales el Estado no interviene y permite que ocurran hechos graves, pero no podemos mirar para un costado cuando la vida de los pibes está en juego”, cerró Riquelme.