POLICIALES

La joven ejecutada en zona sur había sido condenada por integrar la banda narco de René Ungaro

Se trata de Mariel Soledad Lezcano, de 21 años y madre de un niño de 3 años. Cumplía prisión domiciliaria tras ser condenada a 6 años de cárcel.

Jueves 14 de Octubre de 2021

Un pasillo de Ayacucho al 4300 volvió a ser visitado por la parca. En marzo de 2016 allí mataron Mariela Miranda, la madre de los hermanos Funes, lo que desató una guerra que se cobró una treintena de muertes en los últimos años. La última víctima, anoche, fue Mariel Soledad Lezcano, de 21 años y madre de un niño de 3 años, ejecutada con dos tiros en el mismo lugar. Fue un hombre que segundos antes bajó de una moto Honda Titán, tocó a la puerta y cuando la chica abrió le disparó sin mediar palabras.

Mariel cumplía en esa casa prisión domiciliaria tras haber sido condenada a seis años de prisión en agosto de 2021 por formar parte de la banda de René “El brujo” Ungaro, ahora enfrentada al clan de los hermanos Funes, con quienes supieron ser aliados en la guerra contra el clan Caminos, descendiente del ex líder de la barra braba de Newell’s Roberto “Pimpi” Caminos.

Minutos después del ataque la escena se trasladó a Chacabuco al 4200 donde una de las hermanas de los Funes. Y cuando la policía comenzó a preguntar por quienes podrían ser los homicidas de Lezcano los dedos apuntaron a su casa. Al irrumpir se toparon con un hombre joven que portaba una pistola calibre 9 milímetros y otro en silla de ruedas. Mientras interrogaban a uno de ellos entró a la casa la dueña, quien dijo no ser familiar de los Funes y no mostró documentos, aunque fue reconocida y demorada junto al portador del arma.

>> Leer más: Una joven de 21 años fue asesinada a tiros en la zona sur de Rosario

Pasadas las 21 la zona de Ayacucho y Uriburu hervía. Mariel vivía junto a su madre y siete hermanos. “Andate soldadito”, le dijo la mujer a un chico que llegó para preguntar qué había pasado y entre gritos le tiró unas piedras. Después todo fue llanto y gritos de dolor. Los vecinos contaron que “los pibes de los Funes vinieron varias veces a la casa, querían recuperarla, y esta gente no tiene adonde ir, entonces se quedaba ahí”.

Los Funes y los Ungaro supieron estar juntos contra los Caminos y el asesinado “Tubi” Segovia. Incluso, ya detenidos en el penal de Piñero, “El brujo” Ungaro y “Lamparita” Funes seguían manejando los hilos del grupo. Las bandas fueron desarticuladas a partir de una investigación en la Justicia provincial encabezada por la fiscal Gisela Paolicelli que en mayo de 2017 derivó en un operativo conjunto de fuerzas federales y provinciales que se conoció como “Los Miserables”. Pero la alianza Ungaro-Funes parece haberse roto en la cárcel y todas las voces apuntan a que los últimos volvieron para quedarse con el territorio.

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