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Imputaron ayer a dos policías sospechados de favorecer a banda narco

Dos policías que prestaban servicio en la comisaría 7ª de San Lorenzo fueron imputados ayer de tenencia ilegítima de armas, encubrimiento e incumplimiento de deberes de funcionario público.

Martes 09 de Junio de 2020

Dos policías que prestaban servicio en la comisaría 7ª de San Lorenzo fueron imputados ayer de tenencia ilegítima de armas, encubrimiento e incumplimiento de deberes de funcionario público. Se trata del comisario Raúl Alberto Fleitas, hasta hace dos días jefe de la mencionada seccional, y Marcelo Alvarez, quien trabajaba allí como sumariante.

Ambos fueron detenidos el sábado en el marco de 14 allanamientos en distintas localidades del Gran Rosario contra una banda sospechada de sembrar el terror a los tiros para controlar el narcomenudeo en San Lorenzo y Puerto San Martín. Los uniformados están sospechados de haber desviado pesquisas a favor de esa organización. En un allanamiento, en la oficina del comisario se halló un arma con numeración limada y marihuana. Y al requisar su casa encontraron otras tres armas.

Para los Gorditos

Los policías, ambos de 41 años, fueron imputados ayer en una audiencia realizada por videoconferencia. Los fiscales Aquiles Balbis, de San Lorenzo, y Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, de la Agencia de Crimen Organizado y Delitos Complejos, les atribuyeron direccionar investigaciones para favorecer a una banda de rosarinos con intenciones de hacer pie en San Lorenzo. Una de las cabezas de la organización sería Brandon Bay, preso en Coronda como uno de los líderes de la Banda de Los Gorditos formada años atrás en Tiro Suizo e investigada por disputar territorios para vender droga desde Villa Gobernador Gálvez hasta San Lorenzo.

La hipótesis indica que el plan de Bay para ganar territorios en el cordón industrial era ordenar ataques a tiros, instalar el miedo y así correr a quienes regenteaban quioscos de droga en la zona: "Willy", en San Lorenzo, y "Pipi" en Puerto San Martín. En ese marco se investiga si los crímenes de Eduardo Villegas y Rodrigo Gigena, el año pasado, o los de Gerardo Pérez y Brian Sánchez, la última semana de mayo, se ordenaron en ese sentido.

Según esta línea la labor de los policías sospechados era desviar las investigaciones hacia Willy y Pipi. Por esa presunta connivencia se allané la comisaría 7ª y el domicilio del comisario Fleitas. En el despacho de éste se encontró un revólver plateado calibre 22 con siete cartuchos intactos y la numeración suprimida.

También se hallaron armas en la casa del comisario en Chubut al 400 de Roldán: en la habitación matrimonial había, además de cajas de municiones, una pistola 9 milímetros Hi Power con numeración suprimida, una escopeta de caño calibre 26 con marca ilegible serie número 11097 y una tumbera calibre 12. Y en el auto particular de Alvarez, estacionado frente a la comisaría, se secuestró otra pistola 9 milímetros Browing con su número de serie eliminado.

Para los investigadores estas armas podrían ser empleadas por los policías para plantar pruebas falsas en sus investigaciones. Un ejemplo fue el secuestro, en septiembre pasado y "en circunstancias poco claras", de un arma de fuego presuntamente empleada en el crimen de Gigena. Según la versión plasmada en el acta por Fleitas un motociclista no identificado advirtió a personal de la comisaría que patrullaba la zona que había un hombre armado que vestía un buzo rojo que al notar la presencia policial intentó esconderse en una casa precaria. A partir de ello se requisan tres viviendas y en una se encuentra, sobre una cajonera una pistola 9 milímetros Taurus negra sin numeración visible.

Ese tipo de informes fue mencionado entre las evidencias que avalan las sospechas. Así, Fleitas fue imputado de tenencia de arma de fuego de guerra y dos hechos de tenencia de arma de uso civil, además de encubrimiento e incumplimiento de deberes de funcionario público. El hallazgo de marihuana en su oficina y de un bolso con 81 mil pesos en su auto, un Chevrolet Prisma sin patente estacionado frente a la seccional, tampoco lo favorece.

En ese contexto el juez sanlorencino Juan José Tutau aceptó las imputaciones y dictó prisión a ambos policías. A Alvarez, por el lapso de treinta días, y a Fleita por 90 días.

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