Un minuto de distracción alcanzó para que una familia fuera asaltada por tres
delincuentes, uno de ellos armado, en su casa de La Paz al 3400, en el barrio Bella Vista. El hecho
ocurrió el viernes, una hora antes de la medianoche, cuando tres integrantes de una familia
regresaron en su Peugeot 307 color gris plata. Y, antes de ingresar el auto al garaje el dueño de
casa se ocupó unos instantes en acomodar algunos objetos sueltos que había en el garaje. Ese
descuido fue aprovechado por al menos tres muchachos que ingresaron al lugar y redujeron al hombre.
Luego lo llevaron junto a su esposa y su pequeña hija, quienes ya habían ingresado a la casa, y les
robaron dinero en efectivo y el vehículo.
La irrupción. La Paz al 3400, entre Iriondo y Cafferata, en jurisdicción de la
seccional 13ª. Una cuadra que, una vez que el supermercado chino "5 Estrellas" cierra sus puertas a
las 21.30, se transforma en zona de tránsito para autos con pocos peatones deambulando. La casa en
la que vive A.O.E., un contador de 46 años, se presenta como segura. Tiene portero eléctrico por el
que hay que anunciarse y alarma. Sin embargo, una omisión lógica y humana inutilizaron esos
sistemas de seguridad. Aproximadamente a las 23, el profesional junto a su esposa y su pequeña hija
llegaron de una reunión familiar.
El hombre maniobró su coche y lo colocó sobre la vereda con el capó de cara al
portón del garaje. En la cuadra no había movimientos. Los dueños del súper chino se marchaban en su
camioneta. Mientras su familia ingresaba a la casa y desconectaba la alarma, A.O.E. abrió el portón
y se topó con un contratiempo. En el paso había un tenderero con ropa y algunos juguetes de su
hija. Con el portón abierto del garaje comenzó a ordenar rápidamente el lugar, pero tres maleantes
que deambulaban por la cuadra aprovecharon el descuido e ingresaron al garaje.
Los malhechores actuaron serenamente. Uno se abrió la campera para mostrarle al
dueño de casa que estaba armado y le pidieron dinero. Luego, por una puerta interna que comunica la
vivienda con el garaje, llegaron al corazón de la casa y sin mayores esfuerzos redujeron a la mujer
y a su hija. Al padre de familia le ataron las manos con una remera y lo dejaron sentado en el
living de la vivienda. A la nena y su madre dos ladrones las llevaron a la planta alta donde están
las habitaciones.
Los billetes. Los ladrones sólo querían dinero. Las víctimas coincidieron en que
no hubo golpes ni excesos. Sólo alguna frase para infundir temor. Se movieron tranquilamente y
cuando, tras revolver algunos ambientes, se dieron cuenta de que no había más plata que la que los
moradores llevaban consigo se marcharon. No sin antes vaciar la alcancía de la criatura. "Primero
los separaron. Al rato al hombre lo llevaron a la planta alta y le ataron los pies y las manos. Les
dijeron que se quedaran tranquilos que iban a meter el auto en el garaje para cargarlo y que se
iban", indicó un vecino de la cuadra que pidió a reserva de su identidad. "Tengo una hija pequeña y
con estos tipos nunca se sabe", se excusó.
Inquietud. Los integrantes de la familia no tienen noción de cuánto tiempo
estuvieron en manos de los ladrones. Una vez que se liberaron de las ataduras se percataron que el
307 gris plata ya no estaba y que el portón del garaje estaba cerrado con un pistillo apoyado.
Hasta el cierre de esta edición el automóvil no había aparecido.
Una vez que los vecinos se percataron de la presencia del cronista de LaCapital
se acercaron a comentar lo difícil que está el barrio. "En esta cuadra ya han robado a dos o tres
casas. A una de ellas la escrucharon hace unos meses, cuando la familia se había ido fuera de la
ciudad para un feriado largo", dijo un habitante de la cuadra. Antes de que finalizara su relato
llegó un muchacho del barrio que comentó que acababa de presenciar un arrebato en el cruce de San
Nicolás y La Paz. Y que uno de los custodias de un negocio de la zona corrió a uno de los ladrones
en un breve intercambio de disparos.