Entran de noche a una fábrica y roban 60 mil pesos para el pago de sueldos
La alarma sonó a las 5 de la madrugada en la fábrica de heladeras comerciales de Centeno al 1500
y el dueño, tras recibir el llamado que lo puso al tanto de esa anomalía, fue en su auto hasta el
local a ver qué pasaba. Llovía intensamente, no había aberturas forzadas y la cuadra estaba sin
luz, por lo que decidió despreocuparse y volver a su casa. Pero a las 7 de la mañana, cuando los
primeros empleados llegaron a trabajar...
5 de enero 2010 · 01:00hs
La alarma sonó a las 5 de la madrugada en la fábrica de heladeras comerciales de Centeno al 1500
y el dueño, tras recibir el llamado que lo puso al tanto de esa anomalía, fue en su auto hasta el
local a ver qué pasaba. Llovía intensamente, no había aberturas forzadas y la cuadra estaba sin
luz, por lo que decidió despreocuparse y volver a su casa. Pero a las 7 de la mañana, cuando los
primeros empleados llegaron a trabajar, se encontraron con dos oficinas violentadas y un espacio
vacío en el lugar donde estaban guardados 60 mil pesos para el pago de sueldos y aguinaldos.
Lo que era un misterio anoche para los investigadores es cómo entraron
los ladrones que actuaron bajo un cielo cubierto de agua: las ventanas del frente estaban intactas,
la puerta principal y el portón lateral seguían cerrados con llave y, a simple vista, no se
advirtieron boquetes o huecos en el techo del galpón, que llega hasta al centro de manzana y da la
terraza de una casa de dos plantas. Sólo se hallaron rastros de violencia en el sector de oficinas,
de donde los maleantes se llevaron el dinero, cheques y una notebook.
El golpe nocturno fue en Lauge Equipamientos, una fábrica de heladeras y
equipos de refrigeración comerciales ubicada en Centeno 1565, entre Paraguay y Presidente Roca. El
establecimiento se impone entre las casas de familia de esa cuadra del barrio Domingo Mathew, donde
funciona “desde hace por lo menos diez años”, según un comerciante de la zona.
Los que entraron a robar, pese al éxito de su empresa, no pasaron
desapercibidos: alrededor de las 5 de la mañana se activó la alarma a la que está conectada la
firma. Desde la central llamaron al dueño para avisarle y el empresario no dudó en levantarse e ir
al lugar desde su casa del macrocentro. Al llegar, según denunció, no encontró nada irregular: las
puertas estaban cerradas y no merodeada un alma bajo la lluvia. Según un vocero policial, pensó que
era una falsa alarma y decidió no ingresar ni llamar a la policía.
Esta vez sí. “La alarma ha sonado varias veces sin motivo. A lo mejor
por eso no le dieron importancia. Pero esta vez sí era por algo”, comentó un vecino de la
cuadra, a quien empleados del negocio le contaron del robo. Fueron ellos quienes detectaron el paso
de ladrones cuando llegaron a trabajar. Entonces el dueño hizo la denuncia en la comisaría 15ª y
los efectivos de esa repartición constataron que había sido violentada la ventana interna de una
oficina.
También hallaron un boquete en el techo de la oficina del segundo piso,
que no da al exterior sino que está justo bajo el tinglado del galpón. Lo curioso es que el
destrozo no tenía sentido: la puerta de esa oficina había quedado sin llave. En ese sector hallaron
un mínimo desorden, indicador de que los ladrones fueron directo al dinero. La plata estaba en una
lata de café en la planta alta. Eran, según una fuente de Jefatura, 60 mil pesos destinados al pago
de salarios y aguinaldos.
También se llevaron cheques por montos a constatar y una notebook en la
que figuraban movimientos bancarios. Despreciaron otras computadoras y abrieron un maletín del
dueño pero al ver que tenía papeles no los tocaron. “Las aberturas externas no estaban
forzadas, por lo que no está claro por dónde entraron. Sí se constató que arrancaron el sistema de
alarma”, dijo el comisario Fernando Arco, jefe de la seccional 15ª.
La empresa es un emprendimiento familiar donde trabajan unos 15
empleados. El dueño planteó en su denuncia que no sospecha de persona alguna porque no tiene socios
y trabaja con su esposa y dos hombres de extrema confianza. Además, era inusual que el dinero
quedara guardado en el lugar.
Tras la denuncia del robo tomaron intervención la Brigada de
Investigaciones, el juez de Instrucción Javier Beltramone, y la Oficina de NN.