Un juez correccional condenó a cuatro años de prisión efectiva a Matías
Capozucca al encontrarlo culpable de provocar la muerte a dos jóvenes y lesiones gravísimas a otra
adolescente en el accidente de tránsito que protagonizó en mayo de 2005, cuando manejaba
alcoholizado y a alta velocidad una cupé BMW que se estrelló contra árboles del parque Norte.
La resolución, dictada ayer por el juez Héctor Núñez Cartelle, impone además al
joven de 23 años la inhabilitación para conducir por el plazo de diez años y obliga a reparar a la
familia de una de las víctimas por daño moral con 30 mil pesos más intereses. Por último también
deberá hacerse cargo del pago de costas de abogados y peritos. Todas las familias de las víctimas
ya habían percibido una indemnización de parte de la compañía de seguros.
Lo esporádico. El fallo tiene relevancia jurídica e impacto público porque
implica que un delito que usualmente se sanciona con penas de prisión condicional —dado que
suele valorarse la ausencia de intención de quien produce el resultado trágico— termina
excepcionalmente en este caso con una pena de encarcelamiento.
Capozucca no irá a prisión en forma automática. Sus abogados, que pidieron a
mitad de año una pena alternativa con tareas comunitarias, seguramente apelarán el fallo. Si la
resolución queda firme tras ese paso, el joven condenado deberá cumplir, como mínimo, tres años de
encierro para acceder a libertad condicional, en caso de cumplir los requisitos de la ejecución de
la pena.
Durante los alegatos del juicio la fiscal del caso había solicitado 5 años de
prisión efectiva. Por su parte los defensores del muchacho, Froilán Ravena y Germán Mahieu,
requirieron que en lugar de cumplir una pena de prisión Matías fuera sometido a una probation o
realización de tareas comunitarias. Esto fue rechazado en junio pasado porque la fiscal no lo
avaló.
Los efectos. En el trágico accidente, ocurrido el 22 de mayo de 2005,
fallecieron Nayib Abraham, de 19 años, y Ursula Notz, de 16, en tanto que Carla Alfaro, entonces de
16, quedó en estado vegetativo con irreversibles secuelas cerebrales. Durante el trámite penal del
caso Capozucca no estuvo detenido: lo acusaban de delitos culposos, es decir que no fueron
cometidos con intención sino por negligencia.
La fiscal Elida Rivoira había pedido la pena máxima para los delitos por los que
se juzgaba a Capozucca. Consideraba una causa previa por amenazas y resistencia a la autoridad en
un control de tránsito en La Florida, cuando dos meses antes chocó otro BMW contra un taxi VW
Gol.
La defensa. Al pedir la probation, los defensores de Matías señalaron "el grave
perjuicio que se podría ocasionar, laboral e incluso al núcleo familiar" con una condena como la
requerida. "La cárcel para el autor de un delito no compensa ni anula crimen alguno, sino que suma
al mal del delito el mal de la pena", decían.
La defensa consideró que la reparación económica estaba cumplida porque la
compañía de seguros Unión Berkeley pagó extrajudicialmente una indemnización a los familiares de
los chicos. Esa aseguradora es la que pagaba el dueño del BMW del accidente, que estaba en
consignación en la agencia de autos del padre de Capozucca, de donde Matías lo retiró la trágica
noche.
Sin embargo los representantes de la familia Notz, como actores civiles,
reclamaron al imputado o a sus padres una reparación por daño moral, cuyo monto dejaron a la
valoración del juez. El juez les ordenó pagar 30 mil pesos más 6 por ciento de interés por año.
Tragedia. Capozucca tenía 19 años al producirse la noche del 22 de mayo de 2005,
cuando retiró sin permiso el BMW de la agencia de su padre. El accidente ocurrió cuando avanzaba
por avenida Rivadavia en dirección al centro y al llegar a Santiago realizó una brusca maniobra, el
coche subió a la vereda y rebotó entre los árboles de la plaza de juegos.
Tras el impacto el joven se retiró caminando y fue detenido a media cuadra.
Declaró luego que el accidente se produjo porque un Fiat Uno rojo lo "encerró" y lo obligó a
maniobrar. El conductor de ese auto, Guillermo Buratovich, llegó a estar procesado pero fue
desvinculado por la Cámara Penal.
Una pericia de Gendarmería reveló que el BMW iba a unos 115 kilómetros por hora
al chocar. El joven tenía 2 gramos de alcohol por litro de sangre, superior al máximo de 0,5.
Carla
Carla Alfaro está inmóvil desde el accidente. Sus
padres siguen en aprietos económicos para darle el tratamiento que necesita. Su cuidado requiere de
pañales, un colchón especial, medicación y una silla de ruedas para una persona que no puede
sentarse. Su padre, Avenamar Alfaro, de 69 años, es albañil jubilado. Su mamá, María Teresa
Escudero, ama de casa.