Policiales

Condenada por homicidio, no tiene lugar en la cárcel

Dalma Lema lleva tres meses aislada porque, por problemas de convivencia, no la aceptan en ningún pabellón. Solicitó traslado a un penal bonaerense.

Lunes 05 de Noviembre de 2018

Hace tres meses que Dalma Tamara Lema vive aislada en una celda. Presa desde hace dos años, en agosto la condenaron a 17 años como parte del trío que asaltó un local de polarizados de zona oeste donde un empleado murió baleado por un cómplice aún prófugo. Por problemas de convivencia con otras internas en cárceles santafesinas fue confinada a un sector individual de resguardo: no la aceptan en ningún pabellón. Por eso días atrás, en un pedido con escasos precedentes, Asuntos Penitenciarios gestionó el permiso de un juez para trasladarla a una cárcel bonaerense. Allí irá si se confirma su condena y le encuentran un lugar. Hasta tanto seguirá encerrada sola.


El tema se discutió hace unos días en una audiencia que dejó al descubierto la dura historia de Lema, una mujer de 26 años que vivió una infancia dramática, graves situaciones de violencia de género, tiene a su padre preso y perdió a su madre en un incendio. Hace dos meses fue condenada por el crimen de Pablo Correa, empleado de Black World (Eva Perón al 3200) donde Lema entró a robar con dos hombres. Uno de ellos baleó a Correa cuando trabajaba con una pistola de calor, quizás al creer que estaba armado.

El 7 de agosto comenzó el juicio oral contra Lema, única detenida hasta ahora por el crimen ya que los dos varones que la acompañaban siguen prófugos. Por eso el proceso, presenciado de principio a fin por los familiares de la víctima, se centró sólo en ella. El debate reveló que detrás de la apariencia de un asalto latía una trama más profunda. El ataque se motivó en una venganza contra el dueño del local, ese día ausente, con quien Lema tenía un conflicto por la transferencia de un auto.

Para los jueces, aunque no apretó el gatillo, ella fue responsable porque llevaba la voz de mando del grupo. La condenaron a 17 años como coautora de un homicidio en ocasión de robo (ver aparte). Para la defensora pública Luisa Cañavate fue "una trágica muerte que Dalma nunca previó ni mucho menos quiso". La sentencia está en trámite de apelación.

Pedido excepcional

La semana pasada Lema volvió a pisar el edificio donde la condenaron para asistir a una audiencia por su situación de encierro. El representante de Asuntos Penitenciarios Matías Daruich explicó ante el juez Luis María Caterina que la mujer está alojada en la cárcel de mujeres Nº 5, aislada en una celda de resguardo desde el 31 de julio pasado.

Según explicó Daruich, Lema está bajo el régimen de resguardo porque "no pudo ser ubicada" en ningún pabellón. Por sus serios problemas de convivencia las otras internas no la aceptan. Por eso fue trasladada a la Unidad Nº 4 para mujeres de Santa Fe pero la experiencia tampoco funcionó. Por esto el funcionario solicitó autorización para enviarla a una cárcel bonaerense, lo que requiere el permiso de un juez. Se trata de un trámite infrecuente: se registran aislados antecedentes de presos santafesinos derivados a ciudades cercanas de Entre Ríos o Buenos Aires.

Aislada desde hace tres meses, Lema cuenta con entrevistas psicológicas periódicas y sólo sale al patio cuando no hay nadie. Su defensora también promueve el traslado a Buenos Aires pese a que en esa provincia la mujer no tiene parientes. Caterina autorizó las gestiones para consultar por cupos en cárceles bonaerenses pero dispuso, para evitar un desgaste, que el traslado recién se concrete cuando se haya pronunciado sobre el caso la Cámara Penal. El tribunal de apelación fue designado pero aún no se fijó fecha de audiencia.

Infancia denegada

"Dalma es una joven cuya historia de vida fue signada por la denegación del derecho a la infancia". Ese planteo que quizás permita entender sus problemas de vinculación fue expuesto en el juicio por la defensa de Lema. Consta textual en el fallo, que dedica varios párrafos a repasar "las difíciles circunstancias de la vida" de la acusada. Cuando tenía una semana de vida fue entregada a una madre adoptiva, vecina de su familia. A los 11 años su madre biológica la llevó de regreso a vivir con ella pero tiempo después cayó presa y Dalma quedó a cargo de sus hermanos.

"Desde los 11 años se vio expuesta a la prostitución. Una joven con una historia de desamparo, marcada por las muertes violentas que la rodearon. Su historial familiar está signado por detenciones desde la más temprana edad, tanto de su madre como de su padre y sus hermanos", remarcó su defensora, para quien "su ámbito de autodeterminación y la elección de vida que pudo llevar están claramente cercenados por todas estas cuestiones".

Una asistente social y su madre de crianza relataron en el juicio que desde la niñez Dalma "fue sometida a graves situaciones de violencia social y de género". A los 20 años comenzó a convivir con un hombre que la sometió a maltratos. "Tuvo la peor relación. La golpeaba, la dejaba verde, tuvo un desprendimiento de retina", reveló su madre adoptiva.

El padre de Lema está preso en la Unidad 3. Cuando ella estaba detenida, su madre biológica murió quemada en el incendio de su casa. "¿Cuán libre fue Dalma para elegir un camino en la vida?", se pregunta en este contexto Cañavate, para quien "hay una desproporción en la pena en relación a la culpabilidad y su historia de vida". Un planteo que reiterará ante los camaristas.

Un robo, un drama

El 2 de febrero de 2015, cerca de las 15, Lema se presentó en Black World y preguntó por "Pelado", tal el apodo del dueño. Luego de que le respondieran que estaba de vacaciones, pidió un presupuesto y dijo que volvería más tarde. Regresó a las 16, cuando en el lugar había cuatro personas: el encargado y un cliente en una oficina del frente y dos empleados en el taller de atrás. Entre ellos Correa, de 37 años, casado, padre de mellizos pequeños y al que sus compañeros recuerdan como un tipo trabajador y abocado a su familia.

Al ver al trío en el umbral, el cliente preguntó si podía abrir la puerta. El encargado reconoció a la mujer que había pasado antes y respondió que sí. "Dale, dale", les ordenó ella, apenas entraron, a los dos hombres que la escoltaban. Enseguida sacaron armas y redujeron al encargado.

Uno de ellos avanzó hacia el fondo y corrió la cortina del taller donde Correa colocaba un polarizado en la ventanilla del conductor de un Chevrolet Celta. Tenía una pistola de calor en la mano y se incorporó al escuchar voces. Al verlo, el asaltante le disparó directo al pecho un balazo calibre 32 al creer que estaba armado. Correa murió allí mismo.

Tras el disparo el robo siguió su curso. Los asaltantes llevaron al encargado a un cuartito del fondo pero se retiraron rápido al advertir que el local contaba con cámaras de vigilancia. Se llevaron un sobre con obleas para legalizar polarizados, una caja de metal con 2 mil pesos, la llave de una moto estacionada en el frente y una cadenita de oro.

Cuchillo de plástico

Siete meses después, el 13 de septiembre de ese año, Lema fue detenida con otra mujer por robarle 200 pesos a un taxista con un cuchillo de plástico. Por esos días el encargado de Black World declaró ante el fiscal Ademar Bianchini. Contó que después del robo "le cayó la ficha" de quién era esa mujer: recordó que ella le había vendido un Peugeot 307 y que en una ocasión lo había acompañado a retirar el vehículo del corralón municipal. Así, a los 60 días de su arresto, Lema fue imputada por la muerte de Correa. Dos años después recibió su condena y ahora busca su lugar en el encierro.


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