Pasó un mes para que las calles del barrio Tablada, en la zona sur de la ciudad, volvieran a convertirse en escenario de un crimen, el quinto en lo que va de 2022 en ese sector rosarino. Una vez más el tartamudeo de una ametralladora sonó en las calles donde la presencia de fuerza provinciales y federales no parece alcanzar para que los tira tiros pasen caminando, en motos o autos y abran fuego contra quienes presumen, o son, sus enemigos en una disputa que parece tener como objetivo primordial ganar la calle, apropiarse de viviendas y extender el negocio del narcomenudeo. La tarde de ayer fue frente a una casa de Garibaldi 253, a metros del cruce con Ayacucho, donde 15 minutos después de las 18 un hombre murió y otro quedó gravemente herido. En la escena criminal quedaron más de 40 vainas servidas que fueron recogidas por los peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC).
De acuerdo a la información preliminar la víctima fatal tenía 65 años, se llamaba Bartolomé Blanco y vivía en el lugar donde fue atacado. Allí, junto a su familia, atendía una pequeña despensa y era “muy querido y respetado por sus vecinos” de acuerdo a lo poco que algunos curiosos dijeron a los móviles de la prensa. En tanto, el herido fue identificado como Juan Emanuel A., de 21 años, quien vive en Garibaldi 208 y sería sobrino del hombre fallecido. Ambos fueron trasladados por sus propios familiares en autos particulares hasta el Hospital Roque Sáenz Peña donde el mayor de los hombres llegó sin vida y su pariente fue atendido antes de ser derivado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde permanecía internado al cierre de esta edición conectado a un respirador artificial.
Voceros de la pesquisa aseguraron que los hombres fueron atacados por al menos dos personas que pasaron en una moto y los peritos de la AIC presentes en la escena levantaron 41 vainas servidas calibre 9 milímetros, dos vainas calibre 40, siete balas de plomo, tres trozos de proyectiles deformados y un latón correspondiente a otra bala, todo ello tirado sobre la calle y la vereda de la casa de la víctima. En tanto, en el frente de la vivienda quedaron marcados 18 impactos, otros tres en el interior de la propiedad y un orificio de gran tamaño en una abertura. Sinónimo de la brutalidad del ataque cometido.
A la hora de buscar explicaciones a lo ocurrido, distintas fuentes aseguraron que en la cuadra donde mataron a Bartolomé “funcionaría un quiosco de venta de drogas”, lo que ya no es algo extraño en los barrios y el centro rosarino, y que quizás el blanco buscado por los homicidas no haya sido él o su sobrino sino el punto donde a diario se comercializan estupefacientes.
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Los mismos voceros no dejaron de lado a la hora de las especulaciones dos hechos que podrían tener algún tipo de vinculación a modo de venganza o vuelto. El primero ocurrió alrededor de las 23 del jueves en la zona de Uriburu al 200, es decir a unas 20 cuadras de la escena criminal, donde una casa fue atacada a tiros; y el otro fue la muerte de Elizabeth Jazmín Arminchiardi, una chica de 18 años que al caer la noche del miércoles quedó en medio de un enfrentamiento que no la tenía por destinataria y que se produjo en el Bajo Ayolas, es decir unos tres kilómetros al este de donde mataron a Bartolomé.
La última vez que este diario registró un crimen en el corazón de Tabalda fue el pasado 21 de febrero cuando Fabián López, de 45 años, se trasladaba en una bicicleta por Chacabuco y Doctor Riva y al menos dos atacantes lo balearon para luego escapar a bordo de una moto. El hombre fue trasladado al Hospital Roque Sáenz Peña primero y al Heca después donde falleció horas más tarde. En el mismo hecho un hombre identificado entonces como B.N.B. sufrió varias heridas por los disparos y fue trasladado en un auto particular al Hospital de Emergencias.