Virginia Creimer, perito de parte de la familia de Carlos “Bocacha” Orellano, relativizó el informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que sugiere, según el defensor de dos policías implicados, que el joven murió ahogado y por ende no se trató de un homicidio. La médica forense sostuvo que a la profesional que realizó el informe, Nora Maidana, “no se le avisó de las características de donde creció Bocacha”.
Esta semana el Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada de la UBA presentó al fiscal Patricio Saldutti las conclusiones preliminares de un análisis realizado sobre la muestra de médula ósea extraída al cadáver de Orellano. Allí se hallaron 14 restos de diatomeas, un grupo de algas que se detecta en personas que murieron ahogadas.
En diálogo con este diario Creimer consideró que estas conclusiones no modifican la hipótesis de la querella sobre una muerte violenta. “Hay que ponerlo en contexto si tenemos en cuenta que la doctora Maidana en un informe del Conicet dice que encuentra falsos positivos en los casos en los que el agua está contaminada o cuando el presunto ahogado es nadador”, explicó la perito. “Bocacha trabajó con su papá como pescador, fue nadador, pasó su infancia y adolescencia en la isla. Todo eso significa que las diatomeas halladas pudieron haber ingresado por el tracto digestivo y no necesariamente por vía respiratoria a través de una asfixia por sumersión”, agregó Creimer.
“Maidana dice en distintos papers que ella no hace estos exámenes en pescadores o nadadores asiduos porque podrían dar falsos positivos. Hay que partir de la base de que no se avisó a esta profesional de las características de dónde creció, cómo se alimentó y qué líquidos consumía Bocacha”, consideró Creimer. Desde su punto de vista la hipótesis de la querella no se ve controvertida con los resultados de estos análisis de diatomeas: “No cambia nada lo que sostenemos hasta ahora, que es que Bocacha fue golpeado, asfixiado y luego arrojado al río”.
Asimismo consideró que la hipótesis de que Orellano pudo haber caído al agua inconsciente pero con vida después de ser agredido “está dentro de las posibilidades. El pulmón tan seco que tiene Bocacha nos hace pensar que fue arrojado muerto al río. Pero no descartamos que lo hayan asfixiado con la maniobra antebraquial, que se haya producido la ruptura de los alvéolos y que en estado de inconsciencia lo hayan sumergido. Pero lo que hay que tener en cuenta son los antecedentes de vida de Bocacha”, analizó.
Distintas hipótesis
Orellano tenía 23 años. La noche del domingo 23 de febrero de 2020, previa al feriado de Carnaval, fue a bailar al boliche Ming River House de La Fluvial. Según la hipótesis de la querella el joven fue expulsado del lugar después de un altercado con una patovica y luego de ser golpeado y asfixiado con una maniobra de arte marcial cayó sin vida al río Paraná donde su cadáver apareció el 26 de febrero. Hace unas semanas se conoció el resultado de un estudio histopatológico del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que según la querella confirma las marcas de violencia en el cadáver de Orellano. Por su parte el abogado de dos policías imputados, que cumplían tareas adicionales aquella madrugada, sostiene que ese análisis es parcial y considera que no hay evidencias que incriminen a sus defendidos.
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Al momento hay cuatro policías imputados. Karina G. y Gabriel N., este último con prisión preventiva, cumplieron tareas adicionales en el boliche esa madrugada y fueron imputados por incumplimiento de deberes y falsedad ideológica. Mientras que otros dos, que trabajaban en la comisaría 2ª fueron imputados por incumplimiento de deberes por no haber seguido las órdenes de la fiscal que intervenía en la búsqueda de Orellano cuando estaba desaparecido.
Descargo
Luego de conocidas las conclusiones preliminares del análisis de diatomeas el abogado Rodrigo Mazzuchini, representante de Karina G. y Gabriel N., sostuvo en diálogo con este diario que “no habría un delito de homicidio”. “Incluso en la primera autopsia firmada por la perito de partes Virginia Creimer se comprobó que Orellano no habría sufrido golpes, luego de esta conclusión de la autopsia hecha en el Instituto Médico Legal y firmada por las partes se fue modificando”, agregó el letrado.
Sobre este punto Creimer pidió hacer una aclaración: “El abogado de la defensa dijo que yo digo una cosa y firmo otra, y adujo que yo firmé la autopsia que dijo que no tenía lesiones. Pero no hubo un informe de autopsia. Lo que se hace cuando se termina la autopsia es un acta, no un informe de autopsia, y se consigna quiénes estuvieron, cuáles fueron sus funciones, y cuáles fueron las muestras que se mandaron a analizar”. En ese sentido recordó: “Yo cuando salí de hacer la autopsia junto con mi equipo lo primero que le dijimos a la familia y después a la prensa fue que había lesiones”.