Policiales

"Aunque se hubieran peleado, no era para venir a matar de esa manera"

Lo dijo una hija de José Vallejos, baleado el domingo en un cumpleaños, en Liniers al 4200. En ese ataque mataron a un hijo y a otro familiar del dueño de casa, que agoniza en el Heca.

Miércoles 14 de Abril de 2010

"Todo fue muy confuso. Aparentemente antes hubo una pelea, pero no era para venir a matar así". La frase corresponde a Adriana Vallejos, una chica de 23 años que la madrugada del pasado domingo fue testigo del pandemonium desatado en su casa de Liniers al 4200. Fue cuando terminaba una fiesta familiar y al lugar llegaron varios hombres armados en un auto y dos motos. Esos tipos llamaron a los gritos a los dos hermanos varones de la muchacha: Mauro, de 18 años, y Eduardo, de 20. Pero quien salió a la puerta fue el padre de los jóvenes, José Vallejos, quien tras un breve diálogo recibió dos disparos y aún sigue internado y grave en el Heca. En el demencial ataque también fueron asesinados a tiros el propio Mauro y su cuñado, Paulo Herrera, de 32 años.

Ayer, Adriana y su hermana Fernanda contaron que a partir del ataque a su padre se desarrolló una balacera donde vieron a "dos o tres tiradores" y que todo terminó con los crímenes de Mauro y Paulo. Además, las jóvenes trataron de reconstruir el motivo de la barbarie sin razón.

Por el doble crimen fueron detenidas en la ciudad de Coronda cinco personas. Fue en una casa del barrio Santa María, donde cayeron Jesús Acosta, de 40 años, y Juan Carlos Acevedo, de 43. Después, en un monte lindero a la autopista Rosario-Santa Fe fueron capturados por efectivos de la Agrupación Claudio Miguel Villalba, apodado Cuatro, de 30 años; su hermano Gustavo, de 26; y Jesús Mendoza, un primo de ambos. También secuestraron un auto y dos motos: una Gilera y una Guerrero, vehículos usados en el ataque mortal.

Ayer los pesquisas seguían resaltando lo demencial de la agresión. "Cuatro tiene un buen trabajo. Y, aunque estaba de vacaciones, se consiguió una changa de albañil. Se estaba pagando un auto cero kilómetro y no tiene antecedentes. Andá a saber qué le pasó por la cabeza para hacer esto", explicó un jefe policial. Sin embargo, para Adriana la cosa es distinta: "Todos en el barrio sabemos que Cuatro arreglaba todo a los tiros. Muchos le tienen miedo".

Familia unida. Adriana tiene 23 años y es la mayor de los cuatro hermanos. Tiene un hijo de 6 años y vive en una casita de chapas en los fondos de Liniers 4217. Fernanda es su hermana más pequeña, de 16 años, y vive en el mismo terreno junto a su padre, en la parte delantera. "Los cuatro hermanos vivimos acá porque mi papá quería que siempre estemos juntos", recordó la joven. Su papá es José Pinky Vallejos, quien trabaja como chofer deretroexcavadora y hace unos 25 años llegó a Rosario desde la ciudad correntina de Lavalle en donde nació. Con el vino Marta, la madre de sus cuatro hijos. "Vivíamos en villa Banana, en la zona donde hoy está el playón del Distrito Oeste, y hace diez años nos vinimos para acá", dijo en referencia a la zona sur de barrio Triángulo y Moderno.

Los hermanos varones de Adriana son Eduardo y Mauro, a quien se le decían Manzanita y era padre de un nene de poco más de un año. Hasta 2008 jugó en las divisiones inferiores de Arsenal de Sarandí, en el Gran Buenos Aires. "Si hubiera seguido llegaba a primera, pero como fue papá dejó de jugar", relató.

Demencial. El sábado por la noche la familia Vallejos se reunió en el patio de su casa para festejar el cumpleaños de la pareja de Eduardo. Todo transcurrió con tranquilidad hasta que a las 5.30 del domingo la visita comenzó a irse. Adriana se fue a dormir con su hijo, Mauro hizo lo mismo y en el patio quedaron unas ocho personas, una de ellas era Fernanda. "Llegaron varios tipos en un auto y dos motos y llamaron a mis hermanos. «Manzanita y Edu, salgan». Mi papá fue a la puerta y reconoció al que manejaba el auto: «Tina ¿qué pasa?»", le preguntó.

"Mi papá fue para el lado donde estaba Cuatro y ahí el tipo le puso un tiro por la espalda. Cuando estaba caído le puso otro en la nuca", dijo Fernanda. A partir de ahí todo se descontroló aún más. "Mauro se levantó en calzoncillo y salió a la vereda. No lo dejaron ni hablar y empezaron a los tiros. Mi hermano trató de cubrirse detrás de las chapas y un balazo le dio en el hombro", explicó la joven. El muchacho salió despedido hacia una medianera que tiene una imagen del Gauchito Gil y luego se arrastró hacia el baño, donde cayó desvanecido. "Me asomé a ver a mi papá y estaba tirado en el suelo. Cuatro me apuntó y me dijo que me metiera para adentro", comentó Fernanda. "Entonces, uno de los tipos se metió en casa y desde el patio empezó a disparar hacia el fondo. Así lo baleó a Herrera", conocido como Baba, que cayó muerto de varios balazos.

Eso marcó el final del ataque. Los agresores se perdieron en la oscuridad y los familiares de los Vallejos llamaron a la policía. Pero como demoró, subieron a sus heridos en dos motos y llevaron a José al Heca y a Mauro al Carrasco. El pibe llegó muerto y José aún agoniza.

"Todo fue muy confuso. Lo que escuchamos en el velatorio, al que fueron unas 200 personas, es que mi hermano Edu y un tal César tuvieron una pelea con un familiar de Cuatro", relató Adriana. "Pero no era para venir a matar así", concluyó.

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