Rusia 2018

Tapia acompañará al Zurdo hasta la puerta del cementerio

No tendrá un gesto de apoyo para retener a Sampaoli porque eso le podría costar hasta la presidencia en la AFA.

Viernes 06 de Julio de 2018

Es una pena que las paredes no hablen, porque los muros de la concentración de Bronnitsy tendrían mucho para contar. Durante los 25 días en los que la selección argentina se preparó para el Mundial 2018 se tejieron un sinfín de historias, la mayoría verídicas y otras que no traspasaron el límite de los trascendidos. Eso sí, fue todo verdad que Jorge Sampaoli aterrizó en Rusia con su imagen de conductor deteriorada por la incertidumbre que empezaban a generar sus indecisiones en el armado del equipo.

Ya desde ese momento, los integrantes de la mesa chica que tenía como habituales comensales a Messi, Mascherano, Biglia, Di María, Agüero y algún que otro capanga más, comenzaron a desconfiarle. A mirarlo cada vez más de reojo porque intuían que el Zurdo estaba pergeñando jugar de una forma que era inconveniente para una selección que ya había sido desnudaba de los pies a la cabeza en aquella paliza del 6-1 contra España en el amistoso en Madrid.

Al final, lo que el grupo sospechaba se cumplió con creces. Argentina estuvo de paseo por la Copa del Mundo y con un entrenador que, extrañamente, no sabía ni donde estaba parado ni lo que se estaba jugando.

A todo esto, Claudio Tapia era el fiel compañero del entrenador casildense cuando el plantel no estaba entrenando en Bronnitsy. Adentro de la concentración pasaban largos ratos charlando, tomando mates y contándose minucias cotidianas. El presidente de la AFA trataba de preguntarle lo justo y necesario sobre cómo iba a formar el equipo de cara a cada partido, pero interiormente era un volcán en erupción porque en consonancia con los jugadores también no confiaba en las determinaciones que estaba tomando el entrenador.

Chiqui, a diferencia de la época de Julio Grondona, no se muestra tan intervencionista a la hora de meterse en los planteos tácticos o en los nombres que convoca el técnico para formar los equipos. Para decirlo de algún modo elegante, tiene claro que a él lo eligieron para ser presidente de la AFA y no el entrenador del seleccionado. Aunque se siente sumamente responsable de la elección de Sampaoli. Por eso está tan defraudado con lo que vio del Zurdo en la previa en Bronnitsy y muy desilusionado por la producción en general del equipo durante el Mundial.

En ese sentido, nada de lo que ocurrió tras la eliminación ante Francia sorprendió a Tapia. Como viejo zorro que suele seguir las huellas de la intuición, la agónica clasificación a octavos de final contra Nigeria no lo engañó. Al contrario. Lo llenó más de preguntas. Y de inseguridades con relación a la capacidad de conducción y liderazgo del Zurdo.

Era "el mejor del mundo"

La realidad le desmontaba el show mediático cuando antes del mundial le dijo a la prensa que Sampaoli era "el mejor entrenador del mundo" y que su continuidad estaba asegurada "así Argentina quedara eliminada en la primera fase".

Se estará mordiendo la lengua ahora por haber dicho aquellas palabras apresuradas y muy desafortunadas. Está tan arrepentido que ahora lo único que quiere es que se vaya lo antes posible.

En realidad, a Tapia nunca le cerraron las conductas de Sampaoli. Ahora las sufre, pero cuando lo fue a buscar a Sevilla en algún punto las disfrutó. En ese momento, el Zurdo se tiraba de cabeza por dirigir a la selección y poco le importaba que aún estuviera en el cargo Edgardo Bauza.

Cuando a Chiqui le preguntaban si ya tenía arreglada la contratación de Sampaoli, se evadía. Escapaba pour la galerie. Aunque sabía que no era la mejor carta de presentación tener apalabrado al primer técnico bajo su conducción cuando aún no había echado al DT heredado de la Comisión Normalizadora de la AFA.

Ahora Tapia quiere una salida de Sampa lo más ordenada posible. Eso intentará dentro de una semana cuando se reúnan junto al DT y a Daniel Angelici. No tiene apuro en rescindirle el contrato ya. Esperará el gesto del DT, pero si se sigue resistiendo amparado legalmente en el contrato que firmó hasta Qatar 2022, ahí Tapia empezará a acorralarlo en serio. Retaceándole todo el apoyo y no dándole nada de lo que pide. Es más, si lo considera necesario hasta sería capaz de organizarle un partido contra un rival cualquiera en una cancha cualquiera del interior para exponerlo a la desaprobación popular. Sería una manera de decirle "ándate", pero con la complicidad de la gente.

Tapia sabe que cualquier aspaviento que intente por retener a Sampaoli se llevaría puesta su gestión. Y no lo haría luego del masivo apoyo que sintió el miércoles cuando todos sus dirigentes subordinados lo recibieron y aplaudieron en el aeropuerto de Ezeiza. Igual, ya decidió que sólo acompañará al DT hasta la puerta del cementerio. Ni loco entrará con él. Podría costarle hasta la presidente de la AFA.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario