Asociación Rosarina de Fútbol

"Soy un árbitro fiel a la Rosarina"

El Negro sigue vigente pese a la edad. Lleva 35 años ligado al fútbol local y cuando pase la pandemia seguirá dirigiendo

Jueves 20 de Agosto de 2020

Marcelo Villafañe sin lugar a dudas es un ejemplo a seguir en el arbitraje del fútbol local. El Negro, como lo conocen desde siempre, con sus 62 años sigue vigente en el referato y en octubre va a cumplir 35 años recorriendo las canchas de la Rosarina. Con el transcurso de los años se ganó un lugar como uno de los mejores de la liga. Es un profesional en todo sentido y tiene un excelente estado físico. Es respetado por sus colegas, jugadores y entrenadores. Todos los fines de semana sacaba a relucir su experiencia como árbitro y siempre estuvo designado en los partidos destacados de la fecha. Solo la pandemia lo paró, pero apenas el fútbol se reanude piensa seguir.

“Soy una persona agradecida por ser parte de la gran familia de la Rosarina. Solo estar en los planteles de árbitros a mi edad no tiene precio. Siempre estuve ligado a esta asociación. Representarla durante 35 años fue lo más lindo que me pasó en esta profesión”, confió Villafañe, uno de los mejores árbitros vigentes de la ARF.

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Vigente: Marcelo Villafañe lleva 35 años dirigiendo el fútbol de la Rosarina. Jugó en todas las categorías, baby, inferiores y primera división.

Vigente: Marcelo Villafañe lleva 35 años dirigiendo el fútbol de la Rosarina. Jugó en todas las categorías, baby, inferiores y primera división.

¿Cómo se dio tu llegada al arbitraje?

Lo recuerdo como si fuera la primera vez. Fue en la década del 80 cuando un vecino y amigo del barrio, Carlos Badaracco, quien en ese entonces era juez de primera, me tentó. Mi primera vez como árbitro se dio en el fútbol infantil, en una partido que se jugó en Villa Gobernador Gálvez. Ese día quedó grabado como uno de los mejores recuerdos.

¿Qué recuerdos te vienen en estos 35 años?

En estos 35 años de arbitraje tengo muchos recuerdos para contar. Lo importante de mi trayectoria fue que transité por todas las categorías. Sumé mucha experiencia y nadie me regaló nada. Con el correr de los años fui sumando partidos y más partidos. Me di el gusto de dirigir todos los clásicos de la Rosarina y es una satisfacción impresionante. No me quiero olvidar de las ligas del interior, que siempre me abrieron las puertas y me atendieron muy bien.

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A full.  El Negro sigue entrenando en cuarentena y espera ansioso el regreso del fútbol.

A full. El Negro sigue entrenando en cuarentena y espera ansioso el regreso del fútbol.

¿En tu carrera podés mencionar a los jugadores que te tocó dirigir?

Tuve la suerte de dirigir a muchos jugadores y muy buenos que llegaron a primera división. Recuerdo a Diego Osella, al Flaco Hugo Lamadrid que después jugó en Racing, José María Buljubasich, el Rifle Hernán Castellano y otros. Dirigí a Chiche Lutman de técnico y otros grandes profesionales que llegaron al círculo máximo. Recuerdo que en un partido en Santiago del Estero pude dirigir a Ricardo Bochini, un ídolo del fútbol nacional. Así como el Bocha, también tuve la suerte de ver a muy buenos jugadores.

¿Tenés una materia pendiente como árbitro?

Mi materia pendiente en esta profesión fue no haberme recibido como árbitro nacional. Condiciones no me faltaron, no tuve esa oportunidad, pero no me quejo. Soy feliz por haber dejado lo mejor de mí en estos 35 años y lo seguiré dando hasta que decida retirarme.

¿Qué sentís cuando la gente te recuerda como uno de los mejores árbitros de la liga?

Ser reconocido es un halago muy importante que te da la gente por tanto años en la liga. En los 35 años como árbitro jamás se me dio por ser protagonista en un partido. Lo mío era dirigir y nada más, ese respeto se gana con la experiencia y la trayectoria. Y me pone muy contento el cariño que sigo recibiendo a pesar de los años. Algo hice bien.

¿Cómo ves el arbitraje local para el futuro inmediato?

Lo veo muy bien. Con muchos valores jóvenes que tienen muy buenas condiciones para llegar a seguir representando a la asociación. Hay que saber llevarlos para formarlos y proyectarlos, para que tengan una buena base. Estoy convencido de que se viene otra camada muy buena en el arbitraje local.

¿Qué representa Mario Giammaría en tu carrera?

Después de recorrer tantos años en esto junto a Mario Giammaría hice una gran amistad. Jamás tuvimos un problema, siempre utilizamos un diálogo fluido y con mucho sentido común. Nos conocemos de cuando era presidente de Juan XXIII, toda una vida.

¿Hasta cuándo seguirás ligado a la Rosarina?

Es una pregunta muy dura para mí pero también hay que ser consciente de que en la vida toda pasa, lo bueno y lo feo. Por el momento seguiré entrenando por mi cuenta como están haciendo mis compañeros y esperando que todo vuelva a reactivarse. Tengo muchas ganas de seguir dirigiendo, estoy capacitado para poder hacerlo a pesar de tener 62 años.

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