Newell's

Prueba de jerarquía

El Newell's de Bidoglio, que viene en franca levantada, visitará al River de Gallardo, quizás el rival más difícil hasta acá.

Sábado 02 de Marzo de 2019

El partido de esta noche puede ser un punto de inflexión para Newell's. Porque estará quizás ante el rival de mayor jerarquía en lo que va de la era Héctor Bidoglio, quien el año pasado asumió como interino y luego fue nombrado entrenador definitivo y mantiene un invicto de siete partidos. Desde las 21.30 el conjunto leproso saltará a la cancha de River con el libreto de la tenencia de pelota, aunque la ambición es grande. Pretende quitarle ese objeto de lujo a uno de los equipos que mejor la maneja, el campeón de América.

   Ni Bidoglio ni Gallardo confirmaron los equipos. Que el entrenador millonario no lo haga es una constante. Bidoglio juega menos al misterio, pero esta vez se acomodó a la ocasión, para intentar dilucidar qué trama el Muñeco. Así y todo no se movería demasiado del dibujo táctico que presentó el lunes en la victoria ante San Martín (San Juan) 3 a 0 en el Coloso. Pero sí tendrá dos cambios, uno obligado: la salida de Maximiliano Rodríguez, lo más significativo por cierto (ver aparte). El otro será la vuelta de Fabricio Fontanini por Juan Pablo Freytes.

   Maxi se lesionó ante los puntanos, padece una distensión y por ello el DT debió buscarle reemplazante. Si bien no lo develó, el elegido para ocupar ese lugar sería Víctor Figueroa. A pesar de que el Negro es una de las voces de la experiencia de este plantel, con la salida de la Fiera, Newell's perderá a su hombre más importante. Lo mismo pasará en la vereda de enfrente. River no contará con la figura del momento, el colombiano Juan Fernando Quintero, ausente por el fallecimiento de su abuelo.

   ¿Qué quiere Newell's ante River? Según palabras del propio Bidoglio: tener la pelota y ser protagonista en el campo rival. Esa idea es la bandera que pregona el entrenador desde su llegada, porque tiene intérpretes para hacerlo. A veces le salió mejor, otras no tanto, pero siempre lo intentó. La tenencia de pelota no garantiza ningún resultado, hay que saber qué hacer con ella. Si Newell's entra en revoluciones desesperadas cuando la tiene, puede sufrir. La intranquilidad puede ser el peor enemigo en un campo como el Monumental, con un equipo que de contra es letal.

   Así mismo vale la aclaración: si bien el rojinegro predica el protagonismo y un dibujo táctico que a simple viste aparece bien ofensivo, en la práctica, sobre todo como visitante, el equipo se plantó algunos metros más atrás que su rival. La cosecha, hasta acá, fue buena en líneas generales. Está invicto con Bidoglio en el banco. Sobre el final del año pasado venció 1 a 0 a Patronato (L) y 3 a 0 a San Martín de Tucumán (V). En la reanudación de la Superliga empató 1 a 1 con Boca (L), 0 a 0 con Unión (V), 0 a 0 con Central (L), 1 a 1 con San Lorenzo (V) y 3 a 0 a San Martín de San Juan (L). Es decir prevaleció en el juego y logró los tres puntos ante los rivales más "flojos" y salió bien parado frente a los contrincantes más "chivos".

   Como una cosa son las intenciones y otra la puesta en escena, con el resultado puesto, el partido de Newell's ante River puede ser un punto de inflexión para el ciclo del DT leproso, quien en estos días manifestó que sus jugadores están cada vez más convencidos de la idea que les bajan desde el cuerpo técnico. Una victoria no sólo ratificará eso sino que impregnará al plantel de una confianza superior que además puede tranquilizar a los hinchas, algunos impacientes por el magro promedio del descenso, de cara a la temporada que viene. A esta altura del año, un triunfo contra River haría mucho más llana la recta final del campeonato.

   Por el contrario una caída, depende en la manera en que se dé, puede poner en dudas las convicciones. También se entiende, una derrota entraría dentro de una lógica de pocos reproches. Pero Newell's no quiere conformarse, quiere dar el golpe en Núnez. El desafío es gigante. No sólo porque es River y de local. Sino porque es el River de un Gallardo superlativo, estratega, cuyo equipo sabe perfectamente a qué juega. Más allá de los nombres propios. Una cosa es segura, el de esta noche no es un partido cualquiera.

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