Argentina se acostumbró a caminar peligrosamente por un camino de cornisas en este Mundial, que si bien en los últimos tramos por ahora tuvo grandes festejos, lo que está en evidencia es que hay cuestiones futbolísticas que no se están haciendo del todo bien. La Scaloneta por ahora emociona y conmueve más de lo que brilla por su funcionamiento. Igual, con sus defectos a cuesta, está a tiro de todo. Este sábado se verá las caras con Suiza en un cotejo que tendrá como recompensa nada menos que un boleto a la semifinal¡. La tolerancia del sufrimiento está al límite para la selección argentina, por lo que sería ideal armar el triunfo con mayores certezas.
La selección ya se acostumbró a sufrir y dio muestras de que puede convivir perfectamente con la angustia y la adversidad absoluta. Claro que ahora es tiempo de mejorar el funcionamiento colectivo y de que el equipo pueda imponer con mayor regularidad su jerarquía. Caminar siempre con el riesgo del equilibrista puede terminar en una dura caída.
De la primera fase al drama para Argentibna
Argentina superó con comodidad y autoridad la fase de grupos. Incluso se clasificó de manera anticipada tras las victorias con Argelia y Austria, por lo que ante Jordania hubo recambio y también se instalaron los tres puntos en el bolsillo. Lo dramático llegó después. Fueron dos partidos de mata-mata en los que la Scaloneta, más allá de los defectos, hizo los méritos para ganar, pero terminó en ambas ocasiones con el corazón en la mano y las pulsaciones a mil.
Por los 16avos de final la piedra en el zapato fue Cabo Verde en Miami. Argentina ganaba dos veces, pero se lo empataron y sobrevino el sufrimiento extremo. Incluso la historia se resolvió en el alargue con un equipo que sintió mucho el trajín desde lo físico y casi define su suerte en los penales. Pero al final fue victoria 3 a 2 y el sueño se renovó.
Egipto y una terrible novela de suspenso
Aunque lo más angustiante vino después. Porque en los octavos de final frente a Egipto lo que se vivió en Atlanta fue una novela de suspenso, que mantuvo la expectativa extrema hasta la última página del libro. Argentina perdía 2 a 0 cuando faltaban diez minutos para el final y parecía que la suerte estaba echada, que la eliminación era irreversible y que estaba a punto de sacarse la última foto de Lionel Messi en los Mundiales.
Pero sobrevino la remontada heroica, el equipo abrió los ojos, reaccionó de golpe, salió del aturdimiento y armó un triunfo épico mediante los goles de Cuti Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, para llegar al 3 a 2 que desató el carnaval de los hinchas argentinos en el impactante estadio de Atlanta.
Entonces se enlazaron las lágrimas de Messi, el festejo loco de los jugadores y la emoción total del cuerpo técnico de Lionel Scaloni, todo un estadio que quedó en estado de shock por haber sido testigo del milagro: se pasó automáticamente de la inminente eliminación a la continuidad de la ilusión.
Algo no se está haciendo bien
Pero, ¿qué tiene que corregir Argentina? Los laterales no están firmes, en especial el derecho, donde Nahuel Molina y Gonzalo Montiel por ahora alternan en la irregularidad. Nicolás Tagliafico y Facundo Medina se mostraron algo más sólidos por la izquierda.
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Mientras que en la mitad de la cancha está el gran problema. Rodrigo De Paul no es el motor habitual y Alexis Mac Allister fue de mayor a menor en lo que va del Mundial. Enzo Fernández levantó mucho el nivel contra Egipto y anotó el golazo de cabeza en el final.
Pero los tres no tienen la conexión ni el control sostenido de la pelota como el equipo necesita para rendir en plenitud. En el último partido sumó muchísimo la presencia de Leandro Paredes como cinco clásico y todo indica que el jugador de Boca seguirá entre los once ante Suiza.
Por suerte Messi hace de todo
Mientras que arriba Lionel Messi hace todo: los goles, las situaciones, los pases y las gambetas, pero le cuesta encontrar al socio. Porque ni Julián Alvarez ni Lautaro Martínez están afilados y el torneo ya entró en la etapa final.
Todos estos problemas en cuanto a rendimientos individuales lograron revertirse por el amor propio y el orgullo de un equipo que desde el carácter es rocoso siempre tiene una vida más para dar, que siempre saca un conejo de la galera para salir del abismo.
Lo que está claro es que no se puede abrir siempre el paracaídas cerquita del suelo, porque tarde o temprano llegará el porrazo definitivo. Argentina tiene argumentos para mejorar en su funcionamiento colectivo y si lo hace está en condiciones de dar batalla ante Suiza, para soñar con que puede dar un paso más.
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Salir de esta sensación de peligro de eliminación inminente es el gran objetivo, más allá de que la Scaloneta se alimenta de ese vértigo y se hace más voraz en el peor momento de la tormenta. Las lecciones de Cabo Verde y Egipto pueden ser un aprendizaje valioso para que la misión Suiza tenga más certezas en el juego y el resultado, y no haya que forzar otra vez las pulsaciones al máximo.
“Pare de sufrir”, pareciera ser la frase que más se ajusta a lo que necesita Argentina en la previa del duelo de cuartos de final ante los suizos, que será en Kansas City, la sede donde empezó el camino y el gran sueño, con la tripleta de Messi ante Argelia, en este show extraordinario que le está regalando al mundo el mejor jugador de todos.