Otra vez un Central-River. Será el cuarto del año, pero el de esta oportunidad tendrá la particularidad de que entregará un título. Y una vez más los antecedentes de lo que fueron los tres anteriores, en los que el canalla salió muchísimo mejor parado, porque ganó uno y empató los dos restantes, el último con un claro sabor a triunfo por la definición por penales en favor del equipo de Miguel Angel Russo. Pero antecedentes al margen, ¿cómo llegan y quién arriesga más? La respuesta puede ir para cualquier dirección, pero la que apunta hacia Arroyito tiene sus fundamentos. La final del Trofeo de Campeones se jugará este viernes, a las 21, en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero.
A esta altura del año Central sabe perfectamente lo que es enfrentar a River, porque ya lo hizo dos veces en el Gigante de Arroyito y una vez en Córdoba. La primera vez fue en la Liga Profesional, en ese recordado 3-3 en el que el canalla se fue masticando bronca por el empate millonario en la última bola del partido. El segundo, el triunfazo por 3 a 1, ya en la Copa de la Liga, que le permitió al canalla ir a cancha de Arsenal en busca de la clasificación a los cuartos de final. El tercero, el recordado empate sin goles en el Mario Alberto Kempes, donde Fatura Broun fue el héroe en esa serie de penales en la que no le convirtieron ninguno de los cuatro penales (atajo los tres primeros) que le patearon.
Ese fue el momento en el que Central y River vivieron historias diametralmente opuestas. Para el canalla fueron días de ensueño, para el millo, de fastidio y sufrimiento.
Emocionalmente, la diferencia es abismal. Es que Central arriba a este cruce en el Madre de Ciudades en un halo ganador, con la gratificación de haberse coronado campeón hace menos de una semana. Y eso es un envión anímico que no puede dejarse de lado.
Y mientras Central vivía una semana de ensueño en la previa contra Platense y días de locura después, River tuvo que seguir trabajando en medio de un clima adverso, tras perder la semifinal.
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Tan fuerte fue el cimbronazo en el equipo de Núñez que el propio entrenador Martín Demichelis hizo referencia a que iba a esperar hasta fin de año para hacer el balance. Desde ese momento fueron muchos los que comenzaron a especular con un final de ciclo.
Encima, hay jugadores que ya tienen asegurada su salida y que no estará en este partido, tal el caso del venezolano Salomón Rondón. Mientras otros como De la Cruz no seguirán, pero juega.
¿Y la implicancia del partido? Allí también hay diferencias. River pareciera que juega más por orgullo y para potenciar el ciclo Demichelis que otra cosa. Es que el equipo millonario ya tiene el pasaporte asegurado a la Supercopa Internacional 2023, que jugará ante Central en caso de que el canalla gane el Trofeo de Campeones o Talleres (si gana River), el segundo equipo mejor clasificado en la tabla anual.
Para Central es todo lo contrario. Hay una cuota de orgullo por lo que irá a buscar, pero la posibilidad de sumar una nueva estrella en Arroyito lo es todo. Y no sólo eso sino que sería la única forma que tiene de viajar en febrero a Abu Dabi es ganar en el Madre de Ciudades.
River está mucho más acostumbrado que Central a este tipo de definiciones y no es que le dé lo mismo, pero sí es clara la mayor motivación que se vive del lado de Arroyito. Los dos tienen porqué pelear, pero para el canalla el premio parece mucho mayor.
Una movida menor
La gran movilización de Central el sábado pasado ante Platense no se repetirá en esta final con River. Los costos que se dispararon desde la asunción de Javier Milei a la presidencia de la Nación, hizo imposible para muchos repetir el traslado.
Por el otro lado, saciada la sed de una vuelta olímpica en un torneo donde debió sortear muchas instancias, este Trofeo de Campeones vale una estrella igual que aquél, pero está claro que es un solo partido y no tiene igual valoración por el esfuerzo que demanda.
Por eso mismo, los hinchas canallas ocuparán la cabecera sur, la misma en que estuvieron los simpatizantes calamares.